Los equipos de emergencia trabajan contrarreloj después de que un terremoto de magnitud 7.4 devastara el occidente colombiano, causara cientos de heridos y provocara graves daños estructurales.
CALI, Colombia | Agosto de 2026
Al menos 240 personas han muerto y cientos más resultaron heridas como consecuencia del poderoso terremoto que sacudió el occidente de Colombia, de acuerdo con el balance preliminar más reciente proporcionado por las autoridades nacionales y locales.
El movimiento telúrico, de magnitud 7.4, se registró el lunes con epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, próximo a los límites con Valle del Cauca y Risaralda. El fenómeno se originó aproximadamente a 103 kilómetros de profundidad y fue seguido por cerca de un centenar de réplicas.
Cali figura entre las ciudades más afectadas. Las autoridades locales reportaron al menos 95 personas fallecidas, 949 heridas, 239 posiblemente atrapadas y 86 rescatadas con vida. Las evaluaciones iniciales identificaron 45 estructuras con colapso total o parcial y otras 93 edificaciones con daños preliminares.
Los equipos de búsqueda y rescate continúan trabajando entre escombros inestables, mientras familiares aguardan información sobre personas desaparecidas. Una réplica de magnitud 3.8 obligó a evacuar el sector de Los Cámbulos, en el sur de Cali, donde los rescatistas realizaban labores para localizar sobrevivientes.

Especialistas procedentes de Bogotá fueron enviados a las zonas de emergencia, mientras integrantes de las Fuerzas Militares se incorporaron a las operaciones. Los hospitales recibieron a numerosas personas lesionadas y algunos pacientes tuvieron que ser evacuados ante el riesgo de daños estructurales.
Las autoridades de Cali, Pereira y Caldas establecieron toques de queda para prevenir saqueos, proteger las zonas comerciales y permitir que los organismos de emergencia concentren sus esfuerzos en las labores de búsqueda y rescate. También se reforzó la presencia de las fuerzas de seguridad alrededor de los sectores más afectados.
El terremoto provocó interrupciones en el suministro eléctrico y afectaciones en los servicios de telefonía móvil. Los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura suspendieron temporalmente sus operaciones mientras se inspeccionaban terminales, pistas y sistemas de navegación.
El movimiento fue percibido en gran parte del territorio colombiano y alcanzó países vecinos como Ecuador y Panamá. Las principales afectaciones se concentran en los departamentos de Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío y Chocó, una extensa zona que comprende buena parte del Eje Cafetero.
Las primeras expresiones de solidaridad internacional comenzaron a llegar pocas horas después del desastre. México ofreció apoyo a las autoridades colombianas, mientras España y otros gobiernos manifestaron su disposición para colaborar. La Unión Europea activó el servicio satelital Copernicus para facilitar la evaluación de daños y respaldar las operaciones de emergencia.
Las autoridades advirtieron que el número de víctimas podría continuar aumentando conforme los rescatistas logren ingresar a comunidades aisladas y revisar edificios gravemente dañados. La población recibió instrucciones de mantenerse alejada de estructuras inestables, atender las órdenes de evacuación y reservar las líneas telefónicas para comunicaciones de emergencia.
En el occidente de Colombia, la búsqueda de sobrevivientes continúa mientras la verdadera dimensión de la tragedia comienza a emerger entre los escombros.
Cuando la tierra guarda silencio, la carrera por salvar vidas apenas comienza.