Tras la semifinal de Wimbledon y una lesión molesta, el serbio asegura que llegará “al nivel óptimo” para afrontar Nueva York.
Madrid, agosto de 2025
Novak Djokovic ha disipado las incógnitas que rodeaban su estado físico antes del US Open, una cita crucial en su calendario. Luego de caer en semifinales de Wimbledon frente a Jannik Sinner, el serbio reconoció que sus movimientos en la hierba londinense estuvieron visiblemente limitados, lo que generó inquietud sobre su capacidad para llegar con ritmo y forma a Flushing Meadows. Sin embargo, en su más reciente comparecencia, dejó claro que no contempla ausentarse del torneo ni por precaución ni por falta de energía.
Explicó que durante el calentamiento previo a aquel partido sintió inseguridad al desplazarse, especialmente en la pierna afectada, aunque esa sensación mejoró con rapidez. “Nunca pensé en no saltar a la pista. Sentí que podía apoyar en la pierna, y aunque al principio el movimiento fue estático, pronto recuperé impulso”, señaló. Djokovic confía en que la recuperación siga avanzando y que podrá competir a su “nivel óptimo” en el inicio del US Open, previsto para el 24 de agosto.
Su caso cobra especial interés si se considera que no ha competido desde Wimbledon y decidió renunciar tanto al Masters de Canadá como al de Cincinnati para preservar su físico. Esta elección estratégica, aunque lógica para prolongar su carrera, había alimentado las especulaciones sobre si su cuerpo podría responder a la exigencia de un Grand Slam.
En el trasfondo, persiste la memoria de su último paso por Nueva York, donde no pudo mostrar su mejor nivel y fue eliminado antes de lo esperado, dejando la sensación de que Flushing Meadows se había convertido en terreno menos favorable. Esa imagen contrastaba con su histórica capacidad para imponerse en escenarios de máxima presión y con su ambición de seguir ampliando su legado.
La confirmación de que estará listo para competir altera de inmediato el tablero del torneo. Para figuras emergentes como Carlos Alcaraz, Jannik Sinner o Daniil Medvedev, la presencia de Djokovic no solo implica un reto deportivo, sino también un factor psicológico: la experiencia del serbio en partidos de cinco sets y su capacidad para revertir marcadores adversos sigue siendo una de las más intimidantes del circuito.
El reto para Djokovic no será únicamente físico. El US Open demanda resistencia prolongada, capacidad de adaptación a condiciones cambiantes y una mentalidad inquebrantable para atravesar rondas ante rivales más jóvenes y enérgicos. A sus 38 años, el equilibrio entre la experiencia acumulada y el mantenimiento de la intensidad será decisivo.
Si sus sensaciones se confirman y llega con el nivel prometido, Djokovic no solo se colocará nuevamente como uno de los principales favoritos, sino que reforzará su narrativa como competidor capaz de reinventarse una y otra vez frente a las adversidades. El Abierto de Estados Unidos podría convertirse en su próxima gran demostración de que, incluso en la recta final de su carrera, sigue siendo un pilar del tenis mundial.
Esta nota fue elaborada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en información pública, fuentes internacionales verificadas y análisis geopolítico independiente.
This article was produced by the Phoenix24 editorial team based on public information, verified international sources, and independent geopolitical analysis.