Home WorldAtaques a la OMS en Gaza desatan alarma global: Israel bajo creciente presión diplomática

Ataques a la OMS en Gaza desatan alarma global: Israel bajo creciente presión diplomática

by Phoenix 24

La denuncia por agresiones contra personal y centros médicos en Deir al-Balah revive el debate sobre los límites del derecho internacional humanitario y la impunidad en zonas de conflicto.

Gaza, julio de 2025.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha denunciado que fuerzas israelíes atacaron de forma directa sus instalaciones y personal en la localidad de Deir al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza, en el marco de la más reciente ofensiva terrestre. Según el comunicado oficial, al menos tres incursiones armadas afectaron una residencia de personal médico, provocando incendios, saqueos y detenciones arbitrarias, pese a que las coordenadas de estas instalaciones habían sido entregadas previamente a las autoridades israelíes. La OMS calificó las acciones como una “violación flagrante” del derecho internacional humanitario y exigió un alto al fuego inmediato.

De acuerdo con fuentes verificadas por Phoenix24 y contrastadas con reportes de organismos como la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), el ejército israelí habría desplazado por la fuerza a mujeres y niños desde la residencia atacada hasta al-Mawasi, una zona costera que Tel Aviv ha etiquetado como “segura” pero que carece de agua potable, electricidad y refugios adecuados. Dos trabajadores sanitarios fueron arrestados y desnudados durante los interrogatorios, y aunque posteriormente fueron liberados, al menos una persona continúa detenida. Tras la agresión, la OMS coordinó una evacuación de emergencia de 32 personas —incluido personal internacional— hacia sus oficinas en la misma ciudad, junto con suministros médicos esenciales.

La situación empeoró tras un segundo ataque: el almacén central de la OMS en Deir al-Balah fue bombardeado, lo que provocó incendios, explosiones de insumos médicos y el saqueo del lugar por parte de civiles desesperados. Esta instalación almacenaba equipos vitales, medicinas y generadores para unidades hospitalarias móviles que, en este momento, operan al límite en medio de un bloqueo prolongado. La pérdida de ese recurso logístico representa, según expertos consultados por Phoenix24, un punto de inflexión en la sostenibilidad del sistema de salud en Gaza, cuya infraestructura ya había sido severamente degradada desde 2023.

En paralelo, el ejército israelí ha intensificado su primera operación terrestre en esta zona desde el inicio del conflicto hace 21 meses. Según datos de OCHA, entre 50 000 y 80 000 personas han sido desplazadas internamente en cuestión de días, mientras que el Ministerio de Salud gazatí reporta una agudización de enfermedades infecciosas, partos sin asistencia médica y muertes evitables por falta de atención básica.

Desde Washington, analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) señalan que los ataques contra instalaciones sanitarias constituyen una grave infracción de la Convención de Ginebra y podrían activar sanciones diplomáticas específicas si se comprueba que hubo intencionalidad. En Bruselas, miembros del Parlamento Europeo discuten la posible suspensión temporal del Acuerdo de Asociación con Israel, mientras que en Ginebra, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha solicitado una investigación internacional independiente. A su vez, informes del Peterson Institute advierten que la continuidad de estas operaciones podría precipitar una nueva oleada migratoria hacia Egipto o Líbano, incrementando la tensión regional.

El gobierno israelí sostiene que sus operaciones se dirigen exclusivamente contra “infraestructuras terroristas” supuestamente instaladas bajo edificios civiles, incluyendo hospitales y escuelas. No obstante, la falta de pruebas verificables y la frecuencia de ataques contra sitios previamente registrados como humanitarios siembra dudas entre juristas y diplomáticos. Varios organismos, entre ellos Médicos Sin Fronteras y Human Rights Watch, acusan a Israel de aplicar una estrategia de castigo colectivo incompatible con los principios del derecho de guerra.

Expertos en inteligencia humanitaria consultados por Phoenix24 apuntan que este tipo de acciones podrían formar parte de una lógica de desgaste prolongado, que combina presión militar directa con la destrucción de capacidades civiles esenciales. Este patrón de asedio sistémico, detectado también en conflictos como Siria y Yemen, tiende a erosionar no solo la viabilidad material del adversario, sino también la legitimidad moral del actor agresor en la esfera internacional.

En un escenario donde las potencias occidentales han comenzado a cuestionar abiertamente la proporcionalidad de la respuesta israelí, la situación en Gaza amenaza con mutar de conflicto militar a catástrofe humanitaria de escala regional. Si las ofensivas continúan al ritmo actual y sin garantías para la asistencia médica, organizaciones como la OMS advierten del riesgo inminente de epidemias, aumento exponencial de muertes evitables y colapso funcional de todos los centros de salud que aún operan.

La continuidad de esta ofensiva sin ajustes estratégicos profundiza el aislamiento diplomático de Israel y complica su margen de maniobra ante futuras resoluciones del Consejo de Seguridad. Pero también visibiliza una tendencia más preocupante: el debilitamiento progresivo de los consensos internacionales que alguna vez protegieron los espacios humanitarios, incluso en tiempos de guerra.

Porque cuando los hospitales se convierten en trincheras y los médicos en objetivos, lo que está en juego ya no es una victoria militar, sino la supervivencia misma del principio de humanidad.

Esta nota fue elaborada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en información pública, fuentes internacionales verificadas y análisis geopolítico independiente.
This article was produced by the Phoenix24 editorial team based on public information, verified international sources, and independent geopolitical analysis.

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