En el yacimiento de la antigua ciudad de Aspendos, en el sur de Turquía, un equipo de arqueólogos ha desenterrado algo más que un esqueleto en una tumba. Junto a los restos humanos, los estudiosos han identificado monedas de plata con la imagen de dos luchadores desnudos, un detalle que ha bastado para desatar la imaginación del público. ¿Estamos ante la tumba de un deportista de élite del mundo griego?
El hallazgo, que el Ministerio de Cultura y Turismo de la República de Turquía anunció en agosto de 2026, vuelve a sacar a la luz una de las grandes cuestiones a las que se enfrenta la arqueología: ¿qué elementos de la cultura material permiten determinar la profesión y el estatus social del individuo enterrado? La respuesta, como suele ocurrir en estos casos, no es tan sencilla como parece a primera vista.
Unas monedas con la representación de luchadores desnudos aparecieron junto a un esqueleto de 2.400 años en la antigua ciudad turca de Aspendos. ¿Se trata de la tumba de un luchador?

Aspendos, la ciudad que convirtió la fuerza en símbolo
Para entender por qué unas monedas han suscitado esta hipótesis, conviene conocer primero la ciudad donde se produjo el hallazgo. Aspendos fue una urbe grecorromana situada a unos 16 kilómetros del mar Mediterráneo, en lo que hoy es el sur de Turquía. Los colonos griegos la fundaron en el siglo V a. C. y, gracias a su posición estratégica, se convirtió rápidamente en un próspero centro comercial donde se intercambiaban productos como la sal, el aceite de oliva, la madera y los caballos.
La ciudad no solo prosperó económicamente. También desarrolló una intensa vida deportiva, heredera de la tradición griega que veneraba el cuerpo entrenado como expresión de virtud. Así, Aspendos contó con un gran gimnasio y, más tarde, con un estadio construido en el siglo II d. C. capaz de albergar hasta 8.000 espectadores, que acudían a presenciar carreras a pie, lanzamientos de jabalina y combates de lucha.
Ese vínculo entre la ciudad y el deporte se grabó, literalmente, en sus monedas. Aspendos acuñó durante generaciones sus propios estáteres de plata, decorados con la figura de dos luchadores desnudos enfrentados. Según un estudio de 2000, firmado por el arqueólogo Oğuz Tekin, de la Universidad Koç, la larga continuidad de esta acuñación sugiere que la lucha tenía un peso cívico real en la identidad de Aspendos.
La lucha tuvo tanto peso cívico en Aspendos que la ciudad acuñó monedas con luchadores durante más de un siglo.
Una sepultura de piedra con monedas de luchadores
El enterramiento se localizó en uno de los cementerios situados extramuros de la ciudad, durante las excavaciones que el equipo turco lleva años gestionando en la zona. El cuerpo reposaba en un sarcófago de tipo caja, construido con losas de piedra ensambladas, una técnica funeraria habitual en el mundo griego clásico. Según el comunicado oficial del Ministerio de Cultura de Turquía, la tumba data de entre el 475 y el 300 a. C.
Las monedas con luchadores circulaban entre toda la población de Aspendos, no solo entre quienes practicaban ese deporte.
¿Deportista o simple ciudadano? La cautela de los expertos
Algunos arqueólogos e historiadores han pedido prudencia antes de dar por confirmada la identidad del difunto. Las monedas por sí solas no pueden indicar que se tratara de un luchador de la época clásica griega, ya que estas piezas circulaban de forma masiva y eran usadas como moneda corriente por toda la población de Aspendos, no exclusivamente por los deportistas. Hará falta un análisis mucho más exhaustivo del esqueleto antes de poder afirmar con seguridad que se trataba de un luchador.
La actividad física y los traumatismos dejan huellas en las articulaciones, las asimetrías óseas y las fracturas consolidadas. Ejemplo de ello son las entesopatías marcadas (proliferaciones óseas en los puntos en los que los tendones y los ligamentos se insertan en el hueso), la hipertrofia asimétrica en brazos y hombros, los signos tempranos de osteoartritis en articulaciones de carga o las fracturas por estrés. Una nariz rota y posteriormente soldada, por ejemplo, podría ser un indicio físico de una vida dedicada al combate cuerpo a cuerpo, algo habitual entre los luchadores en la Antigüedad.
Es más: incluso si estos rasgos son compatibles con un entrenamiento físico intenso y sostenido en el tiempo, tampoco son exclusivos de la lucha. También se han detectado en soldados, agricultores, canteros o porteadores. Su presencia, por tanto, no basta para certificar que alguien fuera un luchador profesional. Solo adquieren fuerza probatoria cuando convergen con otras evidencias, como una inscripción o elementos iconográficos inequívocos. (M).