Un estudio internacional demuestra cómo el acceso y uso de agentes de inteligencia artificial refleja desigualdades globales en recursos y habilidades.
Ginebra.
Un nuevo estudio internacional que analiza el uso de agentes de inteligencia artificial revela que quienes emplean estas herramientas con mayor frecuencia provienen, en su abrumadora mayoría, de países con altos ingresos y trabajan en sectores vinculados a la tecnología. La investigación, realizada con datos globales de comportamiento digital, pone de manifiesto una distribución desigual en el acceso y aprovechamiento de sistemas de IA sofisticados, situando a la población tecnológica de economías avanzadas al frente de su adopción.
El análisis destaca que los usuarios habituales de agentes de IA —programas que pueden generar texto, responder preguntas complejas y automatizar tareas cognitivas— se concentran en países con infraestructura tecnológica consolidada y altos niveles de conectividad. Estas naciones, caracterizadas por amplios recursos en educación digital y acceso a tecnologías avanzadas, han registrado tasas de uso significativamente superiores a las observadas en regiones de ingresos medios y bajos.

Los resultados del estudio muestran que, dentro de estos países, los profesionales que más aprovechan los agentes de IA son aquellos vinculados directamente al sector tecnológico. Programadores, ingenieros de software, especialistas en datos y expertos en automatización figuran entre los grupos con mayor interacción con estas herramientas. Su presencia predominante en el uso cotidiano de IA está asociada a la naturaleza de sus labores, que suelen incluir análisis de información, desarrollo de algoritmos o creación de productos digitales.
A diferencia de lo que podría pensarse, el estudio también revela que el uso de agentes de IA no se distribuye de manera homogénea incluso dentro de los países más desarrollados. Las brechas se observan según niveles educativos, experiencia profesional y familiaridad previa con entornos digitales avanzados. Quienes poseen formación técnica o académica en áreas relacionadas con la informática y las ciencias de datos muestran una mayor propensión a integrar herramientas de IA en su trabajo diario, lo que sugiere que el uso activo de estos sistemas está condicionado tanto por factores estructurales como por habilidades específicas.

El estudio analiza tendencias de uso en varias plataformas populares de inteligencia artificial y combina datos cuantitativos con encuestas que permiten identificar perfiles sociodemográficos de los usuarios más frecuentes. Esta aproximación multidimensional confirma que la presencia de agentes de IA en la vida profesional y cotidiana no se limita únicamente a la disponibilidad de tecnología, sino que también depende de la capacidad de los individuos para entender, aplicar y adaptar estas herramientas a sus propios contextos laborales.
La investigación incluye además una comparación entre diferentes regiones del mundo, evidenciando que el acceso a agentes de IA en países de bajos ingresos suele ser menor, ya sea por limitaciones en infraestructura digital, menor penetración de servicios de conectividad o barreras económicas que dificultan la adopción de tecnología avanzada. Estas diferencias reflejan un patrón global en el que la innovación tecnológica se consolida primero entre quienes cuentan con mayores recursos, tanto a nivel macro como individual.
La implicación de estos hallazgos va más allá de una simple medición de uso: plantea preguntas sobre cómo se está configurando la brecha digital en torno a herramientas cada vez más influyentes en la producción de conocimiento y automatización de tareas cognitivas. En este contexto, la distribución del uso de agentes de IA puede influir en las oportunidades de desarrollo profesional y en la competitividad de sectores económicos que todavía no han integrado estas tecnologías de forma sistemática.

El estudio subraya la importancia de políticas públicas y programas educativos que amplíen el acceso a habilidades digitales y fomenten la capacitación en inteligencia artificial entre grupos subrepresentados. Promover la inclusión tecnológica, sugieren los investigadores, podría equilibrar las oportunidades a nivel global y permitir que un mayor número de profesionales se beneficien del potencial transformador de estas herramientas.
Detrás de cada dato, hay una intención. Detrás de cada silencio, una estructura.