SpudCell y el serio problema detrás del anuncio de la célula sintética supuestamente creada desde cero

Un equipo de científicos de la Universidad de Minnesota presentó SpudCell, una célula sintética ensamblada a partir de componentes químicos definidos capaz de alimentarse, crecer, replicar su ADN y dividirse durante varias generaciones. El anuncio marca un posible hito para la biología sintética, pero también abre un intenso debate: los experimentos aún están lejos de la creación de vida artificial y la forma en que el equipo comunicó los resultados ha generado críticas entre investigadores.

El estudio, de aproximadamente 190 páginas, describe a SpudCell con detalle. De acuerdo con el manuscrito y con información difundida por el equipo, la célula está formada por entre 150 y 200 tipos de componentes moleculares y puede alimentarse, crecer y autorreplicarse, aunque solo durante cinco generaciones. Además, su genoma tiene alrededor de 90,000 pares de bases. Como referencia, son 50 veces menos pares de bases que el genoma de la bacteria Escherichia coli.

“SpudCell demuestra que muchos de los procesos centrales de la vida se pueden reconstituir a partir de componentes completamente especificados y purificados individualmente. Si bien, todavía hay mucho más trabajo por hacer, el enfoque de alimentación basado en nanovesículas proporciona los cimientos sobre los que podemos construir”, dijeron los autores en una nota de prensa.

¿Para qué una célula sintética?

Construir una célula sintética desde cero es uno de los objetivos más ambiciosos de la biología sintética. En principio, fabricar una a partir de componentes químicos definidos ayudaría a comprender qué hace que un microorganismo esté “vivo” y cómo interactúan los sistemas que hacen posible la vida celular. Además, replicar un sistema así también permitiría estudiar qué funciones son indispensables para que un conjunto de moléculas adquiera propiedades asociadas con la vida, una frontera que la ciencia lleva siglos intentando definir.

Pero más allá de las cuestiones filosóficas, las células sintéticas, si algún día llegan, podrían funcionar como plataformas programables o “piezas de hardware” para cumplir tareas específicas. Por ejemplo, los científicos podrían diseñar células capaces de sintetizar proteínas y, con ello, mejorar la fabricación de medicamentos, producir vacunas, degradar contaminantes o generar combustibles. Crear una célula desde cero también permitiría prescindir de muchas funciones que la evolución incorporó para sobrevivir en la naturaleza, pero que podrían resultar innecesarias para aplicaciones concretas.

Una plataforma programable que corra sistemas

Los intentos por construir células sintéticas comenzaron hace cerca de 30 años. Todos han sido pequeñas y, en esencia, consistieron en demostraciones de funciones aisladas o pruebas de concepto. Según los autores, SpudCell aspira a convertirse en algo más que una protocélula: una plataforma sintética capaz de integrar múltiples sistemas al mismo tiempo y servir como base para futuras investigaciones.

Víctor de Lorenzo, profesor de Investigación del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología, quien no participó en el estudio pero sí tuvo acceso al manuscrito prepublicado, explicó al Science Media Centre España: “El trabajo me parece técnicamente sólido y un avance tecnológico importante, pero para nada es creación de vida en el laboratorio, una afirmación que resulta claramente exagerada. En ningún momento se crea vida de novo. Lo que se demuestra es la capacidad de ensamblar manualmente, utilizando componentes bioquímicos y partes celulares preexistentes, un sistema similar a una célula que reproduce algunas de sus funciones”.

Mientras tanto, Andrés Moya, Catedrático de Genética en la Universitat de València, señaló: “El trabajo presenta un avance significativo en la construcción de células sintéticas al integrar, en un mismo sistema, procesos de crecimiento, captación de nutrientes, replicación del DNA, expresión génica y división. Más que reproducir funciones celulares aisladas, los autores consiguen coordinar estas actividades en un ciclo funcional que aproxima el comportamiento de una célula mínima”.

“Saltarse pasos no es ciencia, sino marketing”

Pero el sorprendente avance no convence a toda la comunidad científica. Hay dos razones principales. La primera es que el trabajo, liderado por la bióloga Kate Adamala, todavía no se publica en una revista científica. La segunda, la forma en que el equipo decidió presentar sus resultados.

Publicar en revistas especializadas como Nature o Science constituye una de las principales validaciones de una investigación, ya que implica que otros científicos y editores revisaron el trabajo antes de su difusión. Después de ese proceso, los periodistas pueden informar sobre sus hallazgos con un mayor grado de confianza. Adamala dice que su investigación pronto superará este paso.

Además, el equipo detrás de SpudCell optó por una estrategia que algunos investigadores califican, con diplomacia, como “un poco heterodoxa”. En lugar de esperar a la publicación formal y seguir los tiempos habituales de la ciencia, lentos, pero diseñados para validar los resultados, publicaron el manuscrito en su propio sitio web y distribuyeron comunicados de prensa antes de que el estudio pasara por revisión por pares. La respuesta fue predecible. Días después, titulares como “crean una célula sintética desde cero” o “la creación de la vida ya es posible” comenzaron a aparecer en medios de todo el mundo.

“No voy a opinar sobre resultados que no han superado revisión por pares. Publicar en prensa antes que en revistas científicas es marketing, no ciencia. Mi opinión no se centra en la validez científica del hallazgo, sino en el proceso de comunicación, que considero profundamente problemático”, dijo Ángel Raya, profesor de investigación ICREA y coordinador del programa de Medicina Regenerativa del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), al SMC España.

“Este equipo ha optado por saltarse el mecanismo que la comunidad científica ha escogido desde el siglo XVII para validar el conocimiento: su publicación en revistas especializadas. Y la revisión por pares desde luego no es perfecta, pero es el único sistema por el momento que ha demostrado ser eficaz para filtrar errores, sesgos y exageraciones antes de que un resultado se convierta en noticia”, agregó Raya.

La controversia alrededor de SpudCell recuerda al debate que rodea a Colossal Biosciences, la empresa que afirma buscar la “desextinción” de especies. En ambos casos, la discusión dejó de centrarse exclusivamente en los resultados científicos para incluir la forma en que estos se presentaron al público. Mientras Colossal mantiene gran parte de sus datos fuera del escrutinio de otros laboratorios, SpudCell optó por divulgar una investigación que todavía no supera la revisión por pares.

Si el trabajo supera ese proceso, SpudCell podría convertirse en uno de los avances técnicos más importantes de la biología sintética de los últimos años. Hasta entonces, la discusión no gira únicamente en torno a lo que realmente logró la célula, sino también a la manera en que ese logro fue comunicado. (W).

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