Regresa al entrenamiento, no al proyecto deportivo.
Belgrado, agosto de 2026
Jabari Parker deberá incorporarse a la pretemporada del Partizan de Belgrado mientras el club intenta resolver su futuro. El ala-pívot estadounidense continúa bajo contrato después de firmar por dos temporadas en 2025 y está citado para comenzar los entrenamientos con el resto de la plantilla. Sin embargo, su presencia no representa una reconciliación deportiva ni garantiza que vuelva a competir con el equipo. Los reportes procedentes de Serbia sostienen que Joan Peñarroya no lo contempla como una pieza principal para el nuevo curso.
La situación prolonga una relación marcada por la desconfianza entre el entrenador español y el antiguo número dos del Draft de la NBA. Ambos coincidieron primero en el Barcelona, donde Parker perdió protagonismo durante la segunda temporada pese a conservar el respaldo de una parte de la afición. Después de abandonar el conjunto azulgrana, el jugador firmó con el Partizan para intentar recuperar estabilidad dentro de la Euroliga. El posterior nombramiento de Peñarroya como entrenador del club serbio volvió a situarlos dentro del mismo vestuario.
Las diferencias se hicieron públicas cuando el técnico cuestionó el estado físico y la regularidad del estadounidense durante la temporada 2025-2026. Parker quedó fuera de la rotación y terminó cedido al Joventut de Badalona, donde recuperó minutos y regresó a la Liga Endesa. Su paso por el conjunto catalán permitió comprobar que todavía conserva recursos ofensivos, capacidad para abrir la cancha y experiencia en partidos de alta exigencia. No obstante, la cesión concluyó sin que se concretara su permanencia en Badalona.
El Partizan debe ahora encontrar una solución que combine las necesidades deportivas con las obligaciones contractuales. Mantener a un jugador que no entra en los planes del entrenador afectaría la configuración de la plantilla y limitaría los recursos disponibles para nuevas incorporaciones. Una rescisión exigiría un acuerdo económico, mientras que otra cesión dependería de que aparezca un club dispuesto a asumir parte de su contrato. Por esa razón, Parker entrenará provisionalmente con el equipo mientras continúan las negociaciones.
El nuevo episodio refleja la inestabilidad que ha acompañado al estadounidense desde que las lesiones alteraron una carrera inicialmente proyectada hacia la élite de la NBA. Barcelona le permitió reconstruir su imagen en Europa, pero la falta de continuidad volvió a colocar su futuro en terreno incierto. A los 31 años, todavía dispone de talento para desempeñar un papel relevante, aunque necesita un proyecto que le ofrezca confianza y responsabilidad. Su regreso a Belgrado representa, por ahora, una obligación contractual más que una verdadera reintegración.
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