Lucía Sainz (Barcelona, 1984) sigue ganando títulos a los 40 años. En Ciudad de México, levantó un FIP Platinium, un torneo con menos entidad que los Major o los P1 pero que sigue sabiendo a gloria en una época en qué ganar está muy caro. Lo hizo junto a Alejandra Alonso, que es 22 años más joven que ella y que no es su compañera habitual. Disputar el torneo le ha dado el ritmo de competición que necesitaba para acabar el año con buenas sensaciones.
¿A qué sabe el título?
Sabe a gloria, la verdad. Aunque sea un Platinium. No lo voy a desmerecer. Es una alegría. Y también una recompensa al trabajo de este año y de mi carrera. Y ganar a los 40 es muy bonito. Está todo muy competido, los jóvenes llegan muy fuertes y el nivel ha subido una barbaridad. Cada vez, por ley de vida, va a costar un poco más. Ganar títulos parece fácil pero no lo es. Estoy en un momento de mi vida que valoro mucho más las cosas que antes.
¿Por qué decides jugarlo?
Creía que me ayudaría a adaptarme mejor a los horarios y al calor que hace en México. Y para estar rodada. Me gustaría haber ido a la Pro Padel League pero mi equipo no se clasificó. Pensé en ir a Barcelona para descansar con la familia. Pero, en el ránking todo está muy igualado. Y si podía sumar unos puntos que me fueran bien para clasificarme para el Masters, mejor.
¿Cómo fue que decidiste jugar con Alejandra?
Un día y medio antes de cerrar la inscripción, me llamaron Andrea Ustero y ella desde Dubai. A veces, nos llamamos cuando no estamos juntas. Hablamos de su buen torneo y Ale me comentó de jugarlo. Ella sí que se está jugando el estar en el Masters y no iba a la PPL. Para mí, fue un honor que pensara en mí y me hizo ilusión.
Más allá del resultado, ¿qué tal en Ciudad de México?..
Los Platinium son diferentes porqué haces más piña con el resto de parejas. Y hice convivencia con las jugadoras de su edad. Me ha ido bien. El torneo estaba muy bien preparado y me hacía ilusión ganar en la cuna del pádel. Es un sueño hecho realidad y a ver si le podemos dar continuidad en el Major de Acapulco.
¿Que tiene de especial Ale dentro y fuera de pista?
Empezamos de menos a más. Nos llevamos muy bien fuera de pista pero nunca habíamos jugado juntas ni habíamos compartido habitación. Me ha traído energía nueva y eso es muy bueno. Ale es una futura número 1. Le gusta jugar y tiene muchas ganas. Y respeta mucho el deporte. Las mayores hemos luchado por temas de igualdad y las pequeñas tienen que entender que ha costado mucho llegar donde estamos. Es una niña 10 y tiene unos valores de educación muy buenos. Y, además, tiene un talento especial para ser número 1.
Siempre te recordará por ser la compañera de su primer torneo.
Eso espero. Me recordó que me había hecho de recogepelotas en Valladolid hace muchos años y nos hizo mucha ilusión. El torneo lo recordaremos seguro.
¿Ha habido mucha coña con Andrea Ustero, la compañera habitual de Ale?
Hablamos cada día con ella durante el torneo. Son como hermanas. Y yo hago de hermana mayor, de entrenadora, de compañera de profesión, de madre. Lo hago por qué me caen fenomenal. Les tengo mucho cariño. Quizás a Andrea la puedo ayudar más por qué es de casa. Es una relación muy sana pese a la edad. Ellas también me aportan muchas cosas.
¿De quién te acordabas cuando empezabas a ganar y de quién te acuerdas ahora?
Al principio, cuando empezaba a ganar era la alegría del momento. Ahora, me acuerdo mucho de mi familia. Nos hacemos mayores. Y me acuerdo de mi padre, que siempre me ha ayudado. De mi abuela, que se murió hace poco. De mi pareja también. De mis padres, que gracias a ellos estoy donde estoy. He cumplido los 40 y pese a esto puedo tener semanas como esta y es un lujo. Yo lo vivo como el primer día. Ganar ahora me reconforta y me dice que ha valido todo la pena.
¿Piensas a menudo en las finales de Barcelona?
De momento no. Quiero pensar en México, después en Milán y ya llegará Barcelona. Ha sido muy larga y muy dura la temporada. Necesitamos un descanso. Mental y físico. Estar en casa un rato. Estar en las finales de Barcelona es uno de los objetivos de la temporada. Pero el calendario no te permite pensar a medio plazo. Si piensas más allá no te deja pensar en lo que tienes que hacer. No llega a buen puerto.(S).