Los 5 tipos de tequila que debes conocer antes de celebrar tu próxima Noche Mexicana

Cuando se trata de tipos de tequila, aunque esta bebida espirituosa, tradicionalmente, se incluye en el término genérico de “destilado de agave”, tiene una identidad propia gracias a sus métodos de producción distintivos, sus técnicas de añejamiento y el terruño de la región mexicana de Jalisco.

El lugar donde se cultiva el agave también influye en lo que hay en tu copa o caballito: las tierras altas de Jalisco (Los Altos) producen variantes más dulces y con notas frutales, con toques florales y cítricos, mientras que las tierras bajas más cálidas (Los Valles) son conocidas por sus expresiones más terrosas y especiadas, con toques de pimienta y humo. El Consejo Regulador del Tequila (CRT) reconoce oficialmente cinco tipos de tequila, y conocer la diferencia hará que tu próximo pedido en el bar, la cantina o el supermercado sea mucho mejor.

1. Tequila Blanco

También conocido como: Tequila plata o Tequila Silver.

Este es el tequila en su forma más pura y popular. El tequila blanco se embotella directamente después de la destilación o se deja reposar brevemente, por no más de dos meses, lo que significa que nada se interpone entre el agave azul y tu paladar. Espera un destilado brillante y picante, con notas frescas de cítricos, hierbas y toques verdes, en lugar de los sabores más dulces a vainilla que le da el añejamiento en roble.

Es el tequila indiscutible en cocteles clásicos como la Margarita y la Paloma, pero no creas que solo sirve para eso. Los blancos bien elaborados están entre los mejores tequilas para degustar que hay, y son muy apreciados porque resaltan el proceso artesanal de los destilados sin la influencia de la madera.

Algunos ejemplos de tequilas blancos: Patrón Silver, Casamigos Blanco, Don Julio Blanco.

2. Tequila Joven

También conocido como: Tequila oro o Tequila Gold.

El tequila joven se sitúa a medio camino entre la frescura y la complejidad que da el añejamiento en barrica. En lugar de pasar años en roble, normalmente se elabora mezclando tequila blanco con una pequeña proporción de variedades añejadas, lo que le da una textura más suave y notas sutiles de vainilla, caramelo y especias, mientras conserva la vitalidad del agave fresco.

Algo a lo que vale la pena prestar atención es la etiqueta. No todos los tequilas “oro” son auténticos “jóvenes”. Algunos son “mixtos”, hechos con menos del 100% de agave azul y a los que se les agrega color o dulzor con aditivos como el caramelo o la glicerina para imitar la apariencia y la textura de un tequila añejo.

Algunos ejemplos de tequilas jóvenes: José Cuervo Tradicional Oro, Casa Dragones Joven, Puerto Vallarta Gold.

3. Tequila Reposado

El tequila reposado es la etapa en la que esta bebida espirituosa empieza a suavizarse. Después de pasar entre dos meses y un año en barricas de roble —a menudo las mismas que se usaron antes para el whisky estadounidense—, adquiere un tono dorado pálido junto con matices de vainilla, caramelo y suaves notas de especias para hornear, sin perder el brillo natural del agave.

Ese equilibrio es precisamente la razón por la que es uno de los favoritos de los recién llegados y los conocedores. El tequila reposado tiene la complejidad suficiente para disfrutarlo puro, pero también conserva la frescura necesaria para realzar los cocteles, ya sea una margarita Cadillac más intensa o un Manhattan con un toque marcado de tequila.

Diego Morales, socio del bar Less is More en la Ciudad de México y embajador de Tequila Herradura, nos sugiere que “para disfrutarlo en su mejor expresión, debes tomarlo derecho o en shots”. Pero también destaca que este tipo de tequila es uno de los más versátiles que seduce a muchos consumidores pues, gracias sus toques amaderados, exalta los sabores de cocteles hechos a base de whisky como sustituto de éste. Y añade que “si eres fan del Espresso Martini, debes probarlo con este tequila” si lo que quieres es disfrutar un toque interesante y distintivo.

Algunos ejemplos de tequila reposado: Tequila Herradura Reposado, Clase Azul Reposado, Casamigos Reposado.

4. Tequila Añejo

Cuando el tequila pasa más de un año en roble, empieza a tomar prestados algunos rasgos del whisky. Las variedades añejo maduran entre uno y tres años en barricas de no más de 600 litros, y el resultado es un tequila más oscuro, más intenso y con un perfil mucho más complejo que los estilos más jóvenes.

El tiempo adicional en barrica resalta los sabores a caramelo, vainilla, roble tostado, frutos secos y especias para hornear, lo que le da al destilado una textura sedosa que se aprecia mejor sin mezclar. Si quieres pasar del whisky al tequila, este suele ser el mejor punto de partida.

Algunos ejemplos de tequila añejo: Tequila Maestro Dobel MX Añejo, Don Julio Añejo, Clase Azul Añejo, Casamigos Añejo.

5. Tequila Extra Añejo

Reconocido oficialmente desde 2006, el tequila extra añejo es un destilado mexicano que requiere paciencia. Cada botella pasa al menos tres años en roble, aunque muchas permanecen en barrica durante mucho más tiempo, lo que da como resultado sabores intensamente concentrados a caramelo, vainilla, especias y roble tostado, envueltos en un final excepcionalmente suave.

Sin embargo, el añejamiento prolongado tiene un costo –literal–. Con el paso de los años se pierde más líquido por evaporación, lo que hace que estas botellas de tequila sean mucho más caras de producir y, por lo tanto, de comprar. Por lo general, se reservan para degustarlas lentamente en lugar de usarlas en cocteles, y se han vuelto muy codiciadas por los coleccionistas.

Algunos ejemplos de tequila extr (GQ).

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