Lisboa se ha convertido en la primera capital europea en implementar un sistema de vasos reutilizables con depósito reembolsable en toda su zona urbana. La iniciativa, desarrollada en colaboración entre el Ayuntamiento, la multinacional TOMRA y la Asociación de Hostelería AHRESP, busca reducir drásticamente la generación de residuos plásticos, en particular durante las noches de mayor actividad social.
Desde el pasado 26 de junio, dos quioscos históricos, ubicados en las plazas de São Paulo y Príncipe Real, funcionan como puntos piloto. Los consumidores pagan un depósito de 0,60 euros al recibir su bebida en un vaso reutilizable. Al devolverlo en una máquina inteligente, recuperan el dinero con solo tocar una tarjeta o el teléfono móvil. Se prevé que para octubre de este mismo año, el sistema esté presente en al menos 17 puntos del centro histórico.
La base tecnológica del proyecto es la plataforma “Rotake”, que rastrea cada vaso desde su uso hasta su limpieza y redistribución. Se calcula que solo en los principales barrios de ocio nocturno se utilizan cada noche más de 25 000 vasos desechables, muchos de ellos etiquetados como reutilizables sin contar con un sistema eficiente de retorno o reciclaje. Con la nueva medida, Lisboa espera reducir de forma sustancial la basura dispersa y los costos de limpieza urbana.
Esta acción se sustenta en una regulación municipal aprobada en 2024 que prohíbe el uso de vasos de un solo uso en eventos públicos y establecimientos turísticos. Para las autoridades locales, se trata de un paso decisivo hacia un modelo de economía circular y una demostración de liderazgo climático. “Queremos que Lisboa inspire a otras ciudades del mundo”, declaró el concejal Rui Cordeiro durante la presentación oficial del sistema.
El sector HORECA ha tenido un papel fundamental en la ejecución de esta política. A través de AHRESP, numerosos bares, cafés, discotecas y restaurantes se han sumado voluntariamente al sistema, facilitando la transición hacia un consumo responsable de envases. Además, los comercios participantes reciben incentivos y acompañamiento técnico para integrar las máquinas de retorno y optimizar sus operaciones.
La experiencia de Lisboa se inspira en modelos como el de Aarhus, en Dinamarca, donde TOMRA implementó un programa similar con una tasa de retorno del 85 % en apenas seis meses. Ese porcentaje supera el umbral del 82 % necesario para que los vasos reutilizables sean ambientalmente más sostenibles que sus equivalentes desechables. Lisboa no solo busca replicar ese éxito, sino superarlo y establecer una nueva referencia en sostenibilidad urbana europea.
El sistema de depósito reembolsable también tiene un efecto educativo y cultural: incentiva la responsabilidad individual, promueve hábitos ecológicos y genera datos que permiten ajustar la logística y la distribución. Más allá del vaso, la idea es extender el concepto a otros productos de consumo masivo, como recipientes de comida para llevar o botellas reutilizables.
Los beneficios ambientales son evidentes: menor producción de plásticos, reducción de emisiones asociadas al ciclo de vida del envase y disminución de los residuos visibles en espacios públicos. Además, el modelo puede integrarse en políticas más amplias de sostenibilidad urbana, desde la gestión de residuos hasta el diseño de eventos masivos sostenibles.
Con esta iniciativa, Lisboa marca un hito en la lucha contra el plástico de un solo uso en contextos urbanos. Si el modelo demuestra ser eficaz, su impacto podría trascender las fronteras portuguesas y servir de ejemplo a otras capitales europeas que buscan equilibrar desarrollo económico, turismo y responsabilidad ambiental.
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