Home OpiniónLiberan en un lugar secreto de España 32 ejemplares de uno de los anfibios más raros del mundo: solo quedan unos 1.000 en libertad

Liberan en un lugar secreto de España 32 ejemplares de uno de los anfibios más raros del mundo: solo quedan unos 1.000 en libertad

by Phoenix 24

En algún punto de las montañas próximas a Barcelona, cuya ubicación exacta permanece deliberadamente fuera del mapa, 32 pequeños anfibios acaban de regresar a un lugar del que su especie estuvo peligrosamente cerca de desaparecer. No son animales espectaculares a primera vista ni ocupan grandes titulares por su tamaño. Pero su liberación supone un paso importante para intentar salvar a uno de los anfibios más escasos y vulnerables del planeta: el tritón del Montseny.

La situación llegó a ser especialmente delicada. Su población silvestre se estima en alrededor de un millar de individuos y su distribución está limitada a una pequeña región montañosa de Cataluña. Carreteras, alteraciones del hábitat, calidad del agua, enfermedades causadas por hongos y el comercio ilegal de fauna forman una combinación particularmente peligrosa para una especie que depende de unas condiciones ambientales muy concretas.

La liberación de estos 32 ejemplares es fruto de años de trabajo y de una estrategia que llevó a algunos tritones muy lejos de sus arroyos originales. En 2017, 24 animales fueron trasladados al zoológico de Chester, en Reino Unido, a petición de las autoridades catalanas. El objetivo parecía sencillo sobre el papel: reproducirlos en cautividad para disponer de una población capaz de reforzar las poblaciones naturales. Conseguirlo, sin embargo, exigía aprender prácticamente desde cero algunos de los secretos de un animal difícil de observar incluso en condiciones controladas.

El resultado comienza ahora a verse fuera de los acuarios. El programa, tal y como cuentan desde IFL Science, ha conseguido establecer 12 parejas reproductoras en Chester y los responsables esperan que cientos de descendientes puedan seguir el camino de los primeros ejemplares liberados.

Un animal diminuto con una vida llena de secretos

El tritón del Montseny está estrechamente ligado a cursos de agua rápidos y fríos. Ese entorno ha condicionado hasta su reproducción. Las hembras esconden sus huevos en diminutas grietas, una estrategia útil en la naturaleza, pero que convierte su localización en una tarea complicada para los cuidadores que intentan controlar cada puesta.

Su apareamiento tampoco pasa precisamente inadvertido cuando se consigue observar. Durante el amplexo, el macho utiliza la cola para sujetar a la hembra y ambos adoptan una posición que permite transferir directamente el espermatóforo. Incluso durante estas interacciones pueden continuar prestando atención a la comida. Los cuidadores han comprobado además que siguen visualmente las pipetas empleadas para alimentarlos.

Cuando llega el momento de reproducirse, estos tritones protagonizan un ritual de apareamiento de lo más llamativo.

Conocer estos comportamientos ha sido fundamental para conseguir que una pequeña población trasladada a Reino Unido acabara produciendo ejemplares aptos para regresar a la naturaleza. Y el trabajo no termina al abrir el recipiente de transporte junto a un arroyo. Los animales liberados llevan diminutos marcadores ultravioleta que permitirán reconocerlos posteriormente y comprobar cómo se adaptan.

Hay, además, una incógnita que hace especialmente interesante su seguimiento. Los investigadores pueden localizar las larvas, pero después existe un periodo de su vida durante el cual los animales resultan extraordinariamente difíciles de encontrar. Una de las hipótesis plantea que podrían internarse en sistemas de agua subterránea bajo las montañas del Montseny antes de reaparecer como adultos.

El tritón del Montseny es uno de los anfibios más amenazados del mundo y su población silvestre ronda los 1.000 ejemplares.

El inesperado dato que juega a favor del tritón

Cuando una población queda reducida a apenas unos cientos o miles de ejemplares aparece otro enemigo que no se ve a simple vista: la pérdida de diversidad genética. Si sobreviven pocos individuos, aumenta el riesgo de que generaciones posteriores procedan de un conjunto genético cada vez más reducido.

En el caso del tritón del Montseny, sin embargo, los análisis han proporcionado una noticia inesperadamente positiva. A pesar de que quedan alrededor de 1.000 ejemplares silvestres, su diversidad genética continúa siendo razonablemente buena. Para un programa de conservación que pretende recuperar la especie mediante reproducción controlada y posteriores liberaciones, disponer de esa variabilidad representa una ventaja importante.

No significa que el peligro haya desaparecido. El tritón continúa expuesto a un hábitat fragmentado por carreteras y es especialmente sensible a cualquier deterioro de la calidad del agua. A ello se suman los patógenos fúngicos que afectan a los anfibios y la amenaza del tráfico ilegal de animales. Precisamente por estas razones se mantiene en secreto el punto donde han sido liberados los 32 ejemplares.

La estrategia tampoco consiste únicamente en producir más tritones. Para que una reintroducción funcione, el ecosistema al que regresan debe conservar las condiciones que necesitan. De poco serviría multiplicar el número de animales en cautividad si los arroyos que deberían ocupar dejan de ser adecuados.

Todo apunta a que los tritones no tardaron en lanzarse a explorar su nuevo hogar en cuanto tuvieron ante ellos la naturaleza

A pesar de contar con una población extremadamente pequeña, la especie conserva una diversidad genética sorprendentemente buena.

Salvar al tritón significa proteger mucho más que una especie

Los anfibios tienen una característica que convierte su presencia en una especie de termómetro biológico. Su dependencia del agua y su sensibilidad frente a determinados cambios ambientales hacen que el estado de sus poblaciones pueda ofrecer información sobre la salud del ecosistema.

Eso convierte al tritón del Montseny en algo más que el protagonista de una operación de rescate. Proteger los cursos de agua donde vive implica conservar también las condiciones necesarias para muchas otras especies que comparten ese entorno. El esfuerzo destinado a un animal extraordinariamente raro puede terminar funcionando como un paraguas para todo un ecosistema.

Los 32 ejemplares liberados representan, por tanto, solamente el comienzo. En Chester permanecen las 12 parejas reproductoras y el proyecto contempla que muchos más animales puedan incorporarse a las poblaciones naturales. Cada nueva generación criada con éxito amplía el margen disponible para evitar que la especie cruce un límite del que sería imposible regresar.

Y queda todavía un elemento fascinante: buena parte de la vida del tritón continúa escondida bajo el agua y, quizá, bajo la propia montaña. Mientras los investigadores siguen sus diminutos marcadores y buscan respuestas sobre dónde pasan determinadas etapas de su existencia, estos primeros ejemplares ya están haciendo aquello para lo que fueron criados durante años: desaparecer de nuevo en la naturaleza. (M).

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