Solo unos minutos después de que la República Democrática del Congo rascara un empate (1-1) contra Portugal en su estreno en la Copa del Mundo, el centrocampista africano Ngal’ayel Mukau contó en el techado Houston Stadium cómo había sido enfrentarse a Cristiano Ronaldo. “Sabemos que ya no es el mismo, así que sabíamos que correría menos. Quizás esperaba un poco más de él, pero es normal, ya tiene cierta edad. Es un honor jugar contra él”, soltó el jugador del Lille. Por entonces, la actuación mustia del capitán de la Seleção ya había comenzado a desatar una tormenta de dimensiones formidables en el país luso, donde su titularidad es un asunto de Estado del que llegó incluso a hablar el expresidente de la República Marcelo Rebelo de Sousa en 2022, cuando dedicó unas palabras de apoyo a Cristiano después de que Marruecos eliminara en los cuartos del Mundial de Qatar al grupo dirigido entonces por Fernando Santos, quien había decidido sentar a Ronaldo tras la primera fase y apostar por Gonçalo Ramos como nueve.
Cuatro años después de aquel terremoto, con el mayor goleador de todos los tiempos más viejo —tiene 41—, más lento y más cuestionado que nunca, el español que se hizo cargo de la Seleção en febrero de 2023, Roberto Martínez, no piensa en otra cosa que no sea en formar con Cristiano como delantero y con Ramos como suplente en el partido de este martes en Houston ante la débil Uzbekistán (19.00; Dazn), una selección entrenada por el italiano Fabio Cannavaro que en la primera jornada cayó contra Colombia (1-3). A pesar de todo el debate, que adquirió incluso tintes folletinescos con las intervenciones de las dos hermanas de Ronaldo y de su prometida, Georgina Rodríguez, tras la deficiente función que cuajó contra Congo, el técnico de Balaguer defendió que “no tenía sentido sacar del campo al mejor goleador del fútbol mundial en un partido en el que necesitas goles”. “La experiencia de Cristiano en el área es importante para nosotros. La forma en que atrae a los defensores es importante, la forma en que podemos usar el espacio es importante”, razonó.
Ronaldo fue ante Congo el jugador portugués que menos intervenciones registró (25) entre quienes superaron los 60 minutos. No intentó un solo regate, acertó en 19 de los 21 pases que entregó y envió fuera sus tres remates. Los dos más venenosos llegaron en la segunda mitad, cuando conectó con el balón cerca del punto de penalti. Ninguna de esas dos ocasiones de gol era palmaria, pero la sensación que dejaron fue que al Cristiano de otros tiempos le habrían bastado para marcar la diferencia con su pegada descomunal. El máximo anotador de la historia con 973 tantos —143 de ellos con la Seleção— lleva ya 10 partidos consecutivos sin ver puerta en los grandes torneos —Mundiales y Eurocopas—, aunque en la fase de clasificación para EE UU, México y Canadá hizo cinco goles en otros tantos encuentros. También sumó ocho en los nueve choques de la Liga de Naciones que Portugal conquistó en 2025 ante España, además de los 28 que marcó esta temporada con el Al Nassr en la Liga saudí, un torneo con peores defensas que la Premier, LaLiga o la Serie A.
El exfutbolista francés Thierry Henry, que fue su rival en Inglaterra y España, argumentó en Fox Sports que la obsesión de Ronaldo por definir las jugadas interfería en los espacios de los compañeros. “Una cosa importante es que el equipo necesita marcar; no eres tú quien tiene que marcar”, afirmó mientras miraba a la cámara. La escasa conexión del delantero con el juego del grupo y la suplencia de jugadores como Ramos y Rafael Leão ante la República Democrática del Congo han generado un huracán en torno a él en Portugal. El diario O Jogo publicó tras el empate una portada con el mensaje “Depresión Cristiano” mientras el titular de A Bola fue “El capitán bajo fuego”.
La bola de nieve engordó también después de que algunos medios, influencers y opinadores tergiversaran las declaraciones de João Neves, autor del 1-0. El centrocampista del PSG dijo al acabar el partido que estaban unidos, que el empate no iba a desanimarlos y que Ronaldo era un compañero como cualquier otro: “No es diferente a los demás y va a aportar lo mismo que todos los demás”. Las redes se llenaron de bulos y Georgina contestó en Instagram a un mensaje crítico hacia Cristiano que simulaba haber sido escrito por la novia de Neves. “Wow, cómo vienen las nuevas generaciones”, espetó la prometida del delantero en un comentario que después borró al tiempo que una de las hermanas cargaba contra el árbitro y la otra daba likes a publicaciones contra el centrocampista Bruno Fernandes.
La Seleção ha tratado de aislarse del ruido y mandar un mensaje de unidad. En la primera rueda de prensa tras el 1-1 que se celebró en la lujosa isla de Palm Beach (Florida), donde el grupo estableció su cuartel general, Rúben Neves, uno de los capitanes, vio cómo una tras otra le llovían preguntas sobre Ronaldo. “Me decepcionas. Pensaba que me ibas a preguntar algo sobre la playa”, bromeó con uno de los periodistas. El central habló de “agitación innecesaria” y de “informaciones falsas” que no ayudaban, pero recalcó que el equipo estaba habituado a esa situación: “Cristiano recibe mucha atención y siempre está en el punto de mira, así ha sido desde que estoy en la selección y así seguirá siendo en el futuro. No hay nada nuevo, es solo ruido mediático”.
El domingo, después de que miles de fans de Ronaldo llenaran de comentarios ofensivos las cuentas de Instagram de Neves, su novia, Bruno Fernandes e incluso el genial Vitinha, fue Francisco Conceiçao quien salió a echar agua al incendio: “No hay nadie como Cristiano con su calidad para hacer goles. Está aquí para ayudar, como cualquier otro”. Y añadió: “No tenemos obligación de pasarle el balón. Yo se la paso al que está desmarcado”. La defensa del delantero ha sido unánime por parte de la plantilla y del seleccionador. El propio Ronaldo publicó la semana pasada en sus redes sociales una foto en un entrenamiento con varios compañeros, entre los que se encontraba Neves, con el mensaje “sempre unidos!”.
Su falta de producción goleadora en los grandes escenarios y el encogimiento de su fútbol contrastan con la exhibición dada hasta ahora por las otras figuras distinguidas del torneo. Messi, que ya lleva cinco tantos, se convirtió el lunes en en el máximo goleador de las Copas del Mundo (18), y Mbappé, Haaland y Kane firmaron sendos dobletes. En Qatar 2022, Fernando Santos optó por sentar al futbolista más importante de la historia de Portugal tras la fase de grupos al comprobar que su impacto había menguado y que su limitada implicación defensiva condicionaba al equipo. “Cuando le dije que no iba a jugar de titular me preguntó si era buena idea. Claro que no estaba feliz”, contó el exseleccionador sobre la conversación que mantuvieron entonces. Cuatro años después de aquel polvorín y tras el bajón por el mal juego y el 1-1 ante Congo, Roberto Martínez se la juega con Ronaldo ante Uzbekistán como el nueve de una de las candidatas a conquistar el Mundial: “Claramente, necesitas tener a Cristiano cuando buscas goles”. (E).