Por “efecto mariposa” se entiende (según las Enciclopedias que consultamos) aquella situación temporal en la que “variaciones infinitesimales en las condiciones iniciales producen variaciones grandes y crecientes en el comportamiento posterior de dichos sistemas”.
Por eso, en las redes sociales se ha convertido en un momento que hay que celebrar: algunos éxitos, fruto de decisiones más o menos meditadas, nunca habrían ocurrido sin esos instantes de experimentación y riesgo. El factor sorpresa es la base de este proceso transformador. Y estoy convencida de que también Jean Schlumberger, el artista que redefinió el diseño de la joyería en el siglo XX, vivió su “efecto mariposa” en 1956.
Ese mismo año pasó del taller de la diseñadora Elsa Schiaparelli en París, donde dibujaba botones y bisutería, a la Maison de Alta Joyería Tiffany & Co., tras recibir una llamada directa del entonces vicepresidente de la marca, Walter Hoving, alejándose así para siempre de la tradición textil de la que procedía su familia. A partir de ese momento, sin embargo, entra en la historia de la joyería redefiniendo sus cánones, siluetas, geometrías y paleta de colores. Entre sus creaciones más famosas se encuentra el solitario Sixteen Stone.
La historia del solitario Sixteen Stone de Tiffany & Co.
Creado como alianza de boda en 1959, el anillo presentó en su debut un diseño totalmente nuevo, que incorporaba técnicas de elaboración innovadoras, la inesperada combinación del oro con el platino, una sensación de movimiento inédita y una profundidad táctil especial. Schlumberger, al introducir la técnica de los hilos entrelazados —que requiere una maestría artesanal excepcional—, acabó inaugurando una nueva era en la Alta Joyería. Además, el Sixteen Stone siempre se ha caracterizado por un motivo en forma de X inspirado en el punto de cruz del bordado, que contribuye a crear la ilusión de que los diamantes están delicadamente unidos por preciosos hilos de metal.
A partir de hoy existe una nueva versión libremente inspirada en los modelos originales. El solitario Sixteen Stone 2026 presenta un diamante central —disponible entre 2 y 2.99 quilates— engastado en una montura con garras en forma de X. A lo largo de la alianza de platino, por su parte, los diamantes están colocados, fijados y aparentemente “cosidos” por seis puntos de cruz de oro amarillo.
A partir de hoy existe una nueva versión libremente inspirada en los modelos originales. El solitario Sixteen Stone 2026 presenta un diamante central —disponible entre 2 y 2.99 quilates— engastado en una montura con garras en forma de X. A lo largo de la alianza de platino, por su parte, los diamantes están colocados, fijados y aparentemente “cosidos” por seis puntos de cruz de oro amarillo.
Esta creación renovada introduce además, por primera vez, una serie de anillos Sixteen Stone íntegramente de metal, junto con cinco nuevos modelos que enriquecen la colección Sixteen Stone de Tiffany & Co. Por último, el anillo rinde homenaje al legado creativo del célebre diseñador y maestro, contribuyendo al nacimiento de una nueva generación de anillos de boda.
Así resulta fácil comprender por qué Diana Vreeland, la histórica redactora jefe de Vogue, escribió sobre Schlumberger como un artista que “aprecia la magia de las joyas. Para él, estas representan el medio para hacer realidad sus sueños”. Sin embargo, pensándolo bien, ni siquiera él había previsto la forma que esos sueños acabarían adoptando. (V).