Un plan humanitario masivo se pone en marcha mientras la población aguarda alivios estructurales.
Beirut, octubre de 2025.
En el instante en que el alto al fuego se formalice, las Naciones Unidas están listas para activar un plan de acción de dos meses con el fin de socorrer a la población de Gaza, gravemente afectada por los combates entre Israel y el grupo Hamas. La operación humanitaria incluye 170 000 toneladas de bienes esenciales, desde alimentos hasta medicinas, y se orienta a llegar directamente a más de dos millones de personas atrapadas en un entorno colapsado.
Tom Fletcher, coordinador de Ayuda de Emergencia de la ONU, expuso que el plan ha sido “detallado y probado” y que sus equipos ya se encuentran en posición para desplegar cientos de camiones diarios. Las provisiones fueron acumuladas con antelación, pero el éxito de la operación depende de condiciones logísticas clave: acceso fluido a pasos fronterizos, combustible suficiente (al menos 1,9 millones de litros semanales), suministro de gas para cocinar y flexibilización de controles de seguridad.
La intervención apunta a atender necesidades básicas en distintos frentes simultáneos. En el ámbito alimentario, la prioridad es cubrir a 2,1 millones de personas, con apoyos especializados para 500 000 en situación de desnutrición grave. Se prevé también la distribución de insumos para panaderías comunitarias, comedores sociales y transferencias monetarias dirigidas a 200 000 familias para que puedan adquirir productos básicos según sus propias necesidades.
Otro pilar del plan consideran la recuperación de sistemas críticos de agua y saneamiento: se aspira a restituir servicios a 1,4 millones de personas mediante reparación de tuberías, mitigación de fugas, limpieza de residuos y provisión de higiene personal. En materia de salud, se busca reconstruir una red colapsada con dotación de medicamentos, equipos, evacuaciones médicas prioritarias y atención psicosocial. Además, se contempla la instalación de miles de refugios provisionales y la reactivación de espacios escolares provisionales para 700 000 menores afectados por el conflicto.
Pese a su gran alcance, la ONU advierte que las provisiones iniciales no serán suficientes para cubrir completamente las demandas del periodo emergente. Solo el 28 % del plan humanitario de cuatro mil millones de dólares para 2025 ha sido financiado hasta ahora, lo que aumenta la presión sobre donantes globales y países vecinos. Fletcher remarcó que nuevas entregas, especialmente desde Israel, Egipto, Jordania y Chipre, serán indispensables para sostener la operación más allá de las primeras semanas.
António Guterres, secretario general de la ONU, calificó los avances del plan como “un atisbo de alivio” y urgió a las partes a consolidar medidas diplomáticas. Resaltó que la reconstrucción de Gaza no puede limitarse a ayuda de emergencia: debe abrirse paso al rescate estructural de derechos y servicios básicos. En su discurso frente a delegados internacionales, insistió en que la violencia no se resuelve en el campo de batalla sino mediante negociaciones efectivas, y reiteró el reclamo de liberación de rehenes como condición indispensable para estabilidad.
A nivel regional, el plan podría encender la participación de actores como Egipto y Jordania, que han actuado como corredores humanitarios, así como de países donantes en Europa, Asia y América. Observadores del Center for Strategic and International Studies (EE. UU.) advierten que la eficacia dependerá de la coordinación entre agencias multilaterales y de la voluntad de actores clave para levantar bloqueos y permisos de tránsito. Investigadores del Chatham House (Reino Unido) subrayan que en Medio Oriente la sostenibilidad de estos esquemas humanitarios exige respaldo diplomático activo y acuerdos de seguridad mínimamente estables.
Por último, analistas del Center for Strategic Studies en Oriente Medio observan que, más allá de la emergencia, el plan de 60 días podría servir de prueba piloto para futuros mecanismos de intervención humanitaria coordinada en zonas de conflicto. Si se ejecuta con éxito, podría transformarse en estándar operativo para crisis en contextos urbanos densos bajo conflicto prolongado.
El momento decisivo se avecina: las primeras columnas de ayuda comenzarán a moverse en cuanto se declare el alto al fuego. Si la logística y los compromisos diplomáticos acompañan, el plan podría ofrecer un respiro contingente para millones de mujeres, hombres y niños atrapados en uno de los escenarios humanitarios más extremos del siglo.
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