Un mensaje de texto basta para convertir la comodidad del pago instantáneo en una trampa costosa.
Bogotá, octubre de 2025
La rapidez que define a los nuevos sistemas de pago digitales también se ha convertido en su mayor vulnerabilidad. En las últimas semanas, la plataforma Bre-B —presentada como una herramienta para transferencias instantáneas y seguras en Colombia— se ha visto envuelta en una ola de intentos de fraude basados en ingeniería social. Los delincuentes aprovechan la urgencia que inspira la inmediatez financiera para obtener información confidencial a través de falsos mensajes SMS que aparentan ser notificaciones legítimas del sistema.
Según la Policía Cibernética de Colombia, los estafadores envían mensajes que simulan transferencias entrantes a través de Bre-B. El texto indica que el dinero será devuelto si no se acepta dentro de 24 horas e incluye un enlace que redirige a una página falsa, diseñada con la apariencia exacta de un banco o entidad oficial. Allí, los usuarios introducen sin sospechar sus credenciales y datos bancarios. Es un fraude simple, pero eficaz: apela a la prisa, a la confianza y a la costumbre de actuar sin verificar.
Europol confirmó que esta modalidad no es exclusiva de América Latina. En España, Italia y Alemania se han registrado versiones casi idénticas asociadas a plataformas locales de pago instantáneo. El Banco Central Europeo calificó este tipo de esquemas como “phishing adaptativo”: fraudes que imitan la estética y los tiempos reales de los sistemas financieros. Desde Asia, el equipo de ciberseguridad de Citizen Lab en Singapur señaló que estas campañas suelen operar con infraestructura compartida y dominios alojados fuera de las jurisdicciones nacionales, lo que dificulta su rastreo y sanción.
Las autoridades financieras colombianas recordaron que ninguna operación Bre-B requiere la aceptación de fondos mediante un enlace. El proceso de transferencia ocurre íntegramente dentro de las aplicaciones bancarias autorizadas. La plataforma emitió un comunicado asegurando que su infraestructura no ha sido vulnerada y que las suplantaciones detectadas corresponden a maniobras externas de ingeniería social.
Los especialistas del Banco Asiático de Desarrollo, que monitorean la expansión de servicios financieros digitales en la región, explican que la automatización del dinero ha desplazado la seguridad del perímetro físico al cognitivo. Ya no se trata de proteger bóvedas, sino percepciones. La vulnerabilidad está en la mente del usuario: el impulso de confiar en el mensaje correcto en el momento equivocado.
En Europa, la Agencia para la Cooperación Policial advirtió que el crecimiento de estos fraudes está vinculado a la saturación informativa. Cada día, millones de personas reciben notificaciones legítimas de bancos, servicios y comercios; entre ellas, se infiltran los mensajes falsos, casi indistinguibles. La eficacia criminal, subraya Europol, radica en esa mezcla perfecta de realismo y velocidad.
En América Latina, los incidentes reportados con Bre-B reabren un debate más amplio: cómo equilibrar la innovación con la alfabetización digital. El impulso por democratizar las finanzas digitales suele adelantarse a la formación de los usuarios, y eso deja grietas para el crimen. Las universidades, las entidades bancarias y los organismos de control han iniciado campañas conjuntas de educación financiera para reforzar la detección de fraudes. Pero, según el Instituto Peterson, el problema es estructural: la economía de la inmediatez crea hábitos vulnerables.
Los expertos recomiendan aplicar una regla básica: todo mensaje que exija actuar de inmediato debe despertar sospecha. El fraude se apoya en la urgencia, no en la paciencia. Verificar directamente en la aplicación oficial, desconfiar de enlaces externos y nunca compartir códigos o contraseñas siguen siendo los antídotos más eficaces.
Más allá del componente técnico, lo que se revela es un cambio de paradigma: el crimen digital ya no necesita vulnerar sistemas, solo persuadir cerebros. En palabras de un analista europeo, “el nuevo hacker no fuerza puertas, las convence para que se abran solas”.
Hechos que no se doblan. / Facts that do not bend.