Con apenas 20 años, Iyana Martín ya ha dejado de ser una promesa para convertirse en uno de los nombres propios del baloncesto español femenino. Base española y referente de una generación que ha crecido viendo cómo el deporte femenino conquistaba el espacio que merecía. Su trayectoria habla de talento, pero también de algo mucho más difícil de construir: disciplina, constancia y una mentalidad competitiva extraordinariamente madura.
Su irrupción en la élite no ha sido fruto de la casualidad. Desde las categorías inferiores de la selección española hasta consolidarse como una de las jugadoras con mayor proyección del panorama nacional, Iyana representa ese relevo generacional que entiende el éxito como un proceso y no tanto como un destino.
Con motivo de su nueva colaboración con Tissot, firma con la que acaba de estrenarse como embajadora, charlamos con nuestra nueva protagonista de la portada digital de la importancia del tiempo, de la paciencia, de lo que realmente significa competir y de por qué ganar nunca es lo único importante.
Con solo 20 años ya formas parte de la élite del baloncesto. ¿Sientes que perteneces a una nueva generación que está cambiando la forma de entender el deporte?
“Formamos parte de una generación que está cambiando muchas cosas, pero que también se ha construido gracias al trabajo de muchas mujeres que estuvieron antes que nosotras. Que hoy tengamos tanta visibilidad es mérito de todas ellas. Venimos pisando fuerte, somos jóvenes y tenemos muchísimas ganas de seguir haciendo disfrutar a la gente y de llevar el baloncesto femenino lo más alto posible.”
En el deporte de élite, cada segundo cuenta. ¿Qué significado tiene el tiempo para ti hoy?
“En competición, el tiempo lo es todo. Cuanto menos tardas en tomar una decisión, mejor deportista eres. Esa capacidad de decidir rápido es una de las cosas más importantes del alto rendimiento.”
Si pudieras volver atrás y hablar con la Iyana que descubrió el baloncesto, ¿qué le dirías?
“Le diría que tenga mucha paciencia. Que todo llega, que trabaje muchísimo y, sobre todo, que nunca se olvide de por qué empezó a jugar.”
“Cuanto antes decides, mejor compites”
Con solo 20 años ya formas parte de la élite del baloncesto. ¿Sientes que perteneces a una nueva generación que está cambiando la forma de entender el deporte?
“Formamos parte de una generación que está cambiando muchas cosas, pero que también se ha construido gracias al trabajo de muchas mujeres que estuvieron antes que nosotras. Que hoy tengamos tanta visibilidad es mérito de todas ellas. Venimos pisando fuerte, somos jóvenes y tenemos muchísimas ganas de seguir haciendo disfrutar a la gente y de llevar el baloncesto femenino lo más alto posible.”
En el deporte de élite, cada segundo cuenta. ¿Qué significado tiene el tiempo para ti hoy?
“En competición, el tiempo lo es todo. Cuanto menos tardas en tomar una decisión, mejor deportista eres. Esa capacidad de decidir rápido es una de las cosas más importantes del alto rendimiento.”
Si pudieras volver atrás y hablar con la Iyana que descubrió el baloncesto, ¿qué le dirías?
“Le diría que tenga mucha paciencia. Que todo llega, que trabaje muchísimo y, sobre todo, que nunca se olvide de por qué empezó a jugar.”
“Cuanto antes decides, mejor compites”
Cuando piensas en la palabra excelencia, ¿qué significa para ti?
“Para mí, la excelencia es competir, trabajar y luchar por lo que quieres al cien por cien. Soy una persona muy competitiva, pero la excelencia va mucho más allá de ganar. Está en el trabajo que haces cada día cuando entrenas, en cómo ayudas a tus compañeras, en jugar limpio y en dar siempre tu mejor versión. Mi mayor ilusión es que quien me vea jugar disfrute del baloncesto tanto como yo disfruto practicándolo.”
¿Cuál ha sido la lección más importante que te ha dado este deporte?
“Que no todo se reduce a ganar o perder. Durante mucho tiempo simplificaba todo al resultado de un partido y el baloncesto me ha enseñado que hay mucho más detrás. Están las personas que conoces, los aprendizajes, el desarrollo como jugadora y como persona.”
“El baloncesto me enseñó que no todo es ganar”
¿Cómo encuentras el equilibrio entre el alto rendimiento y el bienestar personal?
“Es muy difícil, y creo que todavía estoy aprendiendo. Tengo 20 años y sigo trabajando en encontrar ese equilibrio. Para mí significa ser valiente al tomar decisiones, respetar tu cuerpo, que al final es tu herramienta de trabajo y escucharte. Saber qué necesitas, cuándo puedes exigirte y cuándo no.”
Precisión, disciplina o constancia: ¿con cuál te quedas?
“Me considero una persona constante. A veces cuesta, claro, pero trabajo mucho por lo que quiero. El deporte profesional es constancia, disciplina y respeto: por tu cuerpo, por tu cabeza y por lo que necesita el equipo…”
Un nuevo capítulo junto a TISSOT
La nueva etapa de Iyana también se escribe fuera de la pista. La jugadora asturiana se incorpora a TISSOT como nueva embajadora, convirtiéndose en el rostro de la generación Young & Ambitious de la firma suiza: jóvenes deportistas que entienden la excelencia como el resultado de la pasión, la constancia y el deseo de superarse.
La colaboración une dos universos bajo un mismo lenguaje: el baloncesto de élite y la precisión. Y no es casualidad que TISSOT sea el cronometrador oficial de la NBA, la WNBA y la FIBA; una marca para la que cada instante cuenta, igual que en el deporte donde una decisión tomada en décimas de segundo puede cambiar un partido.
Como resume la propia Iyana, esta alianza nace desde un nexo común: la pasión por el baloncesto y una misma forma de entender la excelencia. No podía ser más acertada. (W).