Israel lanza una serie de ataques en el Líbano y mata a un presunto miembro de la Fuerza Quds iraní

BEIRUT/JERUSALÉN, julio de 2025. – Israel intensificó su campaña de ataques selectivos en el sur del Líbano en zonas específicas como Khaldeh, cerca de Beirut. En un operativo llevado a cabo hoy, un dron militar destruyó un vehículo vinculado presuntamente a un operador de la Fuerza Quds, unidad de élite de la Guardia Revolucionaria iraní. Las autoridades libanesas confirmaron la muerte de al menos una persona y tres heridos, mientras el ejército israelí justificó la acción por su participación en contrabando de armas y planificaciones de atentados contra civiles y tropas israelíes.

Esta nueva ofensiva militar se produce en un contexto de alto riesgo geopolítico: a pesar de existir un alto al fuego pactado por Estados Unidos y Hezbollah en noviembre de 2024, Israel mantenía bombardeos casi diarios en el sur del Líbano, y en los últimos meses incluso se registraron ataques en las afueras del aeropuerto comercial de Beirut. Según datos oficiales del ministerio de Salud libanés, entre noviembre del año pasado y junio de 2025 murieron cerca de 250 personas y más de 600 resultaron heridas por acciones israelíes.

El objetivo declarado por Israel es debilitar las redes de Hezbollah, respaldadas por actores iraníes. La Fuerza Quds, unidad responsable de dotar de recursos estratégicos a estos grupos en la región, ha sido señalada como el nexo entre Teherán y actores en Líbano, Siria, Palestina y Yemen. En este episodio, el ataque apuntó a un individuo descrito como facilitador de armas y de operaciones terroristas en territorio israelí.

Analistas del Middle East Eye y del Instituto Capitolino para la Política Internacional explican que este tipo de acciones buscan “desbaratar capacidades emergentes sin detonar un conflicto mayor”. En efecto, el uso de drones permite a Israel mantener presión sobre objetivos clave de forma quirúrgica y discreta, aunque con alto riesgo de bajas colaterales. El reciente ataque se registra a poca distancia de instalaciones civiles, lo que ha encendido las alarmas en Beirut.

Hezbollah, por su parte, sigue bajo alerta máxima. Fuentes cercanas al grupo indican que cualquier respuesta —incluyendo ataques con cohetes o incursiones por tierra— respondería directamente a estos atentados selectivos. La tensión entre ambos bandos, que ha permanecido contenida por el alto al fuego, corre el riesgo de reactivarse, sobre todo por la importancia simbólica y militar que utilizaba esta línea de contención.

En Washington y Europa, el operativo fue evaluado con cautela. Países de la OTAN respaldan el derecho de Israel a protegerse, pero también expresan preocupación por el impacto humanitario de estos bombardeos continuos. La estabilidad de la tregua depende ahora de la capacidad de mantener un balance que impida escaladas mayores en la región.

Este ataque en caliente puede entenderse como una extensión de la llamada “guerra entre guerras” entre Irán e Israel, en la que se despliega fuego cruzado indirecto por medio de grupos proxy, como lo demuestran las recientes muertes de varios oficiales de alto rango de la Fuerza Quds en ataques aéreos dentro de Irán. Teherán ha respondido con arrestos masivos domésticos y manteniendo sanciones económicas, lo que ejemplifica la doble dimensión —militar y mediática— de esta confrontación regional.

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