Home PoliticsGuyana respalda despliegue militar de EE. UU. frente a Venezuela: un frente en clave antinarcóticos

Guyana respalda despliegue militar de EE. UU. frente a Venezuela: un frente en clave antinarcóticos

by Phoenix 24

Alianzas emergentes presionan el tablero geopolítico caribeño.

Georgetown, septiembre 2025

El presidente de Guyana, Irfaan Ali, expresó su apoyo al despliegue de buques de guerra por parte de Estados Unidos en las proximidades del Caribe venezolano. Sus palabras fueron claras: “Debemos unirnos para combatir el narcotráfico”, declaró, subrayando su compromiso con cualquier acción destinada a proteger la seguridad regional frente al fenómeno criminal. El anuncio se produjo en un contexto marcado por la disputa territorial con Venezuela por la región del Esequibo y después de que Caracas fuera acusada de disparar contra una embarcación guyanesa que transportaba material electoral.

Este respaldo diplomático no ocurre en un vacío. Guyana ha reforzado su cooperación bilateral con Washington en materia de seguridad y defensa durante los recientes despliegues militares, concebidos oficialmente como herramientas para enfrentar organizaciones criminales transnacionales. La Fuerza de Defensa de Guyana participa ya en ejercicios conjuntos de cooperación regional, reforzando vínculos que ahora adquieren un marcado carácter operativo.

El ministro de Defensa del régimen venezolano, Vladimir Padrino López. (REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria)

El despliegue estadounidense, con al menos siete buques de guerra, un submarino nuclear y más de cuatro mil efectivos, ha sido presentado por el Pentágono como parte de una ofensiva contra redes de narcotráfico. Sin embargo, analistas advierten que las principales rutas hacia Estados Unidos pasan por el Pacífico y no por el Caribe oriental. Desde Georgetown se considera que la presencia naval cumple un papel disuasorio y actúa como barrera frente a posibles amenazas, más allá de su efectividad directa contra las mafias.

En Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro calificó la maniobra como una provocación unilateral. El ministro de Defensa advirtió que responderán ante cualquier “agresión” y ordenó el despliegue de patrullas militares en costas y fronteras, además de exhortar a la población a mantenerse alerta. Para Caracas, la presencia naval no se limita a un esfuerzo antinarcóticos; se percibe como un jaque estratégico que busca alterar la estabilidad política interna en un momento de fragilidad económica.

Otros países del Caribe han tomado posición. El primer ministro de Trinidad y Tobago señaló que estaría dispuesto a conceder acceso logístico a fuerzas estadounidenses si la seguridad de Guyana se ve amenazada. Esa declaración fue interpretada como un gesto de respaldo colectivo que apunta a la construcción de un bloque regional dispuesto a confrontar posibles acciones venezolanas. Guatemala también expresó apoyo diplomático, reflejando una narrativa de seguridad compartida.

El auge de esta alianza refleja una transformación en la dinámica regional. Guyana, históricamente receptora de apoyo internacional, hoy ejerce agencia política propia. Su postura expresa una orientación firme hacia alianzas multilaterales que buscan contener la fragmentación institucional generada por actores criminales y, de manera indirecta, por el mismo conflicto con Caracas.

Una pancarta del presidente y candidato a la reelección, Mohamed Irfaan Ali, se observa en Georgetown, Guyana, el 26 de agosto de 2025. (Foto de Joaquin Sarmiento / AFP)

Desde Washington, voceros del Comando Sur subrayan que la presencia naval se enmarca en misiones de seguridad humanitaria, lucha contra el narcotráfico y respaldo a la estabilidad democrática. Para Estados Unidos, Guyana representa un socio confiable en un Caribe donde otros gobiernos mantienen posturas ambiguas o distantes frente a su estrategia.

Este escenario redefine los límites de cooperación militar y tensiona fronteras simbólicas. No se trata solo de la militarización del Caribe oriental, sino de una narrativa donde Guyana se convierte en un socio con voz propia, capaz de impulsar decisiones estratégicas. Lo que antes parecía una disputa territorial circunscrita al Esequibo ahora se traduce en alineamientos militares y diplomáticos con consecuencias hemisféricas.

En 2024, el conflicto por el Esequibo parecía encaminarse hacia los tribunales y la diplomacia. En 2025, reaparece bajo la luz del despliegue naval y de la competencia energética. Guyana apuesta a que su vulnerabilidad no puede enfrentarse desde la neutralidad, sino desde la construcción de alianzas que garanticen disuasión.

La pregunta que queda abierta es si esta estrategia servirá realmente para contener el narcotráfico o si terminará actuando como catalizador de nuevas tensiones. Mientras tanto, Georgetown se posiciona como pieza clave en la arquitectura de seguridad regional, ejerciendo soberanía activa y redefiniendo alianzas con un pragmatismo que altera el tablero caribeño.

La narrativa también es poder.
Narrative is power too.

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