El relevo abre otra etapa política para Sinaloa.
Culiacán
Graciela Domínguez Nava asumió como gobernadora interina de Sinaloa después de que el Congreso estatal la designara tras la segunda licencia solicitada por Rubén Rocha Moya. La decisión fue aprobada con 31 votos a favor, seis en contra y tres votos nulos, luego de varios días de incertidumbre alrededor de la conducción del Ejecutivo estatal. Domínguez llega al cargo en un momento marcado por tensiones políticas, problemas de seguridad y cuestionamientos sobre la estabilidad institucional de la entidad. Su nombramiento abre una nueva fase en un proceso que ha colocado a Sinaloa bajo intensa atención nacional.
La nueva gobernadora pertenece a Morena y cuenta con experiencia dentro de la administración pública estatal y federal. Durante el gobierno de Rocha Moya encabezó la Secretaría de Educación Pública y Cultura de Sinaloa, cargo que dejó en 2024 para competir por una diputación federal. Su conocimiento previo de la estructura gubernamental podría facilitar la transición, aunque también la coloca ante el desafío de construir una conducción propia en medio de una coyuntura excepcional. La prioridad inmediata será preservar la gobernabilidad mientras se atienden las presiones acumuladas sobre el estado.
El relevo ocurre después de que Rocha Moya solicitara una segunda licencia tras una breve reincorporación al gobierno. Había regresado al cargo después de 112 días de ausencia, pero poco después volvió a separarse de sus funciones, generando una nueva reorganización del poder estatal. La sucesión ha provocado reacciones tanto del oficialismo como de los partidos de oposición y ha convertido la continuidad institucional en uno de los principales temas de la agenda política sinaloense. Domínguez recibe así una administración que deberá demostrar capacidad de respuesta en un entorno particularmente complejo.
La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó públicamente la capacidad de Domínguez para desempeñar el cargo y subrayó la necesidad de mantener coordinación con el Gobierno federal, especialmente en materia de seguridad. También señaló que la administración interina tendrá la responsabilidad de conducir al estado hacia el proceso electoral de 2027 con rectitud y estabilidad. Para Sinaloa, el desafío trasciende el simple cambio de titular del Ejecutivo: la nueva etapa estará determinada por la capacidad del gobierno para recuperar certidumbre política, fortalecer las instituciones y responder a una sociedad que exige resultados. El relevo ya ocurrió; ahora comienza la prueba de gobernabilidad.
Hechos que no se doblan. / Facts that do not bend.