El nuevo liderazgo de Hamas se abre a la mediación internacional, pero condiciona cualquier acuerdo a la retirada total de Israel y al cese definitivo de hostilidades
El Cairo, julio de 2025 – Una nueva etapa de negociaciones para un cese al fuego en Gaza comienza a delinearse, aunque bajo una bruma densa de desconfianza mutua y maniobras diplomáticas. El grupo palestino Hamas respondió de forma “positiva” a la propuesta presentada por Estados Unidos, Catar y Egipto para un alto el fuego de 60 días, pero dejó claro que no firmará nada sin garantías verificables de una retirada total de las tropas israelíes y de un cese de fuego permanente.
Fuentes cercanas al movimiento palestino confirmaron que la respuesta enviada a los mediadores refleja una disposición a dialogar, aunque insisten en que no es una aceptación formal del plan propuesto. La postura de Hamas, según declaraciones recogidas por medios árabes y agencias europeas, enfatiza que cualquier tregua temporal debe derivar en un fin estructural del conflicto y en el levantamiento del bloqueo. Mientras tanto, Israel ha aceptado los términos del borrador estadounidense, lo que ha intensificado la presión internacional para que se concrete un pacto lo antes posible.
El contexto actual no es menor: apenas hace unas semanas culminó un breve pero intenso conflicto entre Israel e Irán, lo que provocó un reordenamiento estratégico en la región. De acuerdo con informes del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y de la Fundación para la Paz (FAS), la ofensiva israelí debilitó las capacidades logísticas de Hamas, lo que explicaría su giro táctico hacia una ventana diplomática. Sin embargo, esto no debe interpretarse como una capitulación, sino como una recalibración temporal de su estrategia.
Uno de los puntos neurálgicos del proceso es el nuevo liderazgo interno de Hamas tras la muerte de Yahya Sinwar. Actualmente, un consejo transitorio compuesto por Khalil al‑Hayya, Izz al‑Din al‑Haddad y Muhammad Ismail Darwish dirige al movimiento. Este último, según reportes de inteligencia no clasificados de agencias occidentales, estaría estrechamente vinculado a flujos financieros provenientes de Teherán y de estructuras bancarias afines en Beirut. Al‑Haddad, en cambio, lidera las operaciones militares en el norte de Gaza bajo una estricta doctrina de resistencia asimétrica. Esta diversidad de voces internas podría obstaculizar la consolidación de un consenso firme sobre la tregua.
El comandante, Izz al-Din al-Haddad, asumió el control del ala militar en Gaza tras la muerte de Muhammad Sinwar por parte de las fuerzas israelíes
En paralelo, una delegación de Hamas se encuentra en El Cairo explorando, con mediadores egipcios y cataríes, los mecanismos logísticos que podrían dar paso a una implementación ordenada de la tregua. Las condiciones humanitarias, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), siguen siendo alarmantes: falta de acceso a agua potable, sistemas sanitarios colapsados y una crisis alimentaria agravada por los bombardeos en Rafah y Khan Yunis.
Estados Unidos, por su parte, ha enviado señales firmes desde la Casa Blanca. El presidente Donald Trump confirmó que Israel está dispuesto a liberar a un número parcial de rehenes en las primeras 72 horas del alto el fuego, a cambio de compromisos verificables por parte de Hamas. Esta medida ha sido respaldada públicamente por el Departamento de Estado y por el Consejo de Seguridad Nacional, que buscan un equilibrio entre presión estratégica y contención regional.
En Tel Aviv, sin embargo, la coalición gobernante enfrenta crecientes tensiones internas. Sectores radicales dentro del gabinete de Netanyahu cuestionan los términos de la tregua y exigen condiciones más estrictas. Según analistas del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel, la presión electoral interna y el temor a perder capital político podrían llevar al primer ministro a endurecer su postura si Hamas no muestra avances visibles hacia la moderación.
En este tablero incierto, diplomáticos europeos han insistido en la necesidad de monitorear los términos del acuerdo con observadores multinacionales. La Unión Europea, a través de su Alto Representante para Asuntos Exteriores, propuso reactivar un esquema similar al de la Misión de Asistencia Fronteriza en Rafah, suspendido en 2007. Esta posible medida ayudaría a verificar el cumplimiento de las fases iniciales del alto al fuego y a establecer una hoja de ruta hacia una paz más duradera.
Pero el principal obstáculo sigue siendo político y simbólico: Hamas no aceptará ningún documento que no mencione explícitamente la retirada total de Israel del enclave palestino, mientras que Israel se niega a discutir cualquier marco que suponga la pérdida de control operativo en la región. En medio de ese choque narrativo, las víctimas continúan aumentando y la urgencia humanitaria se impone a la retórica bélica.
Expertos consultados por Phoenix24 coinciden en que este momento representa una de las pocas ventanas diplomáticas reales desde octubre de 2023. Sin embargo, insisten en que la viabilidad de una tregua prolongada depende más de las garantías internacionales que de los discursos locales. Y en ese punto, la comunidad internacional deberá decidir si está dispuesta a acompañar el proceso con recursos, legitimidad y vigilancia sostenida, o si permitirá que la historia se repita una vez más.
El reloj ha comenzado a correr. Y aunque la respuesta de Hamas fue positiva, la paz —como siempre en Gaza— sigue dependiendo de promesas que el tiempo no siempre cumple.
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