Bogotá, Colombia – julio de 2025
Por primera vez ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), seis excomandantes del antiguo secretariado de las FARC han reconocido su responsabilidad en el reclutamiento forzoso de más de 18 000 menores entre 1996 y 2006, un periodo crítico del conflicto armado colombiano. Durante su comparecencia, los exjefes insurgentes admitieron la existencia de prácticas sistemáticas de violencia sexual, tortura, adoctrinamiento y uso militar de niños y adolescentes, incluyendo a menores de 14 años.
El caso —conocido como macrocaso 07— se apoya en más de 1 000 testimonios directos y documentación oficial de organizaciones de derechos humanos, revelando que al menos 5 600 de los menores reclutados tenían menos de 14 años, lo que contraviene tanto el Derecho Internacional Humanitario como los propios estatutos de las FARC. Los métodos para captar a estos menores incluyeron amenazas, engaños, presión ideológica y coerción en comunidades rurales altamente vulnerables.
El documento presentado por los excombatientes ante la JEP, de más de 400 páginas, reconoce el carácter sistemático del reclutamiento y afirma su “compromiso con la verdad y la reparación”. No obstante, el informe ha sido duramente criticado por omitir una admisión completa de la violencia sexual, los abortos forzados y la esterilización de niñas combatientes, elementos ampliamente documentados por víctimas y organizaciones como Human Rights Watch y la Comisión Andina de Juristas.
La JEP ahora deberá evaluar si estas confesiones son suficientes para iniciar una audiencia pública y aplicar sanciones restaurativas, o si, por el contrario, corresponde remitir el caso a un tribunal ordinario. El abogado Juan Manuel Martínez, representante legal de un colectivo de víctimas, expresó que “no puede haber justicia transicional sin verdad plena”, y exigió que los delitos sexuales sean reconocidos como crímenes independientes y no solo como hechos colaterales del conflicto armado.
Desde Europa, juristas vinculados a la Corte Penal Internacional han observado con atención este proceso, al considerar que representa uno de los casos más complejos de justicia transicional en el hemisferio occidental. En paralelo, organismos africanos especializados en posconflicto, como el Instituto de Justicia de Sierra Leona, han advertido que procesos similares que eluden el reconocimiento de violencia sexual suelen generar revictimización y erosionar la legitimidad de los sistemas transicionales.
Los excomandantes han solicitado la unificación de expedientes y reiteraron su disposición a participar en audiencias públicas. Sin embargo, el grado de verdad ofrecido será determinante para definir la naturaleza de las sanciones: si se consideran “plenas y exhaustivas”, podrían acceder a medidas restaurativas; si se considera que son parciales o incompletas, se abriría la puerta a procesos penales ordinarios y penas privativas de libertad.
Este episodio judicial ocurre en un país aún marcado por las heridas del conflicto más largo del continente americano. Según cifras oficiales, más de 262 000 personas murieron durante la guerra interna, y se estima que más de 30 000 menores fueron utilizados por distintos actores armados, no solo por las FARC, sino también por paramilitares y otros grupos insurgentes.
El proceso ante la JEP será una prueba definitiva para la credibilidad del sistema de justicia transicional colombiano. Para muchas víctimas, este es el único espacio institucional que les queda para exigir justicia, reparación y garantías de no repetición. Y al mismo tiempo, representa un espejo incómodo para una sociedad que durante décadas invisibilizó la participación de menores en la guerra, especialmente niñas sometidas a violencia reproductiva sistemática.
La verdad que comienza a emerger no solo interroga al pasado, sino que condiciona el futuro de la reconciliación nacional. La justicia restaurativa, si quiere ser legítima, debe estar cimentada en un reconocimiento íntegro de los crímenes cometidos. Sin esa verdad, el camino hacia una paz duradera seguirá incompleto.
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