Como contramedida al cambio de slots y el traslado de carga en México, Washington impone nuevas restricciones operativas que alteran el mapa aéreo bilateral.
Ciudad de México – Washington D.C., julio de 2025
El Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) ha impuesto nuevas condiciones regulatorias a las aerolíneas mexicanas que operan en su territorio. Esta decisión se produce como respuesta directa a las medidas adoptadas por el gobierno de México en los últimos tres años, particularmente en torno a la reducción unilateral de operaciones en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el traslado forzoso de carga al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Las nuevas disposiciones afectan tanto a vuelos regulares como chárter, y establecen que las aerolíneas mexicanas deberán obtener autorización previa del gobierno estadounidense para operar aviones grandes con pasajeros o carga hacia cualquier destino en Estados Unidos. Asimismo, deberán presentar sus horarios de operación al DOT y sujetarse a revisiones adicionales, lo que podría provocar ajustes en frecuencias, cancelaciones o demoras administrativas en rutas ya establecidas.
A plane of military-run airline Mexicana de Aviacion is parked at Felipe Angeles International Airport (AIFA), in Zumpango, Mexico July 14, 2025. Photograph taken through a glass in airport. REUTERS/Henry Romero
Además, una de las medidas más sensibles incluye la posible suspensión de la inmunidad antimonopolio que protege la alianza estratégica entre Delta Air Lines y Aeroméxico. Esta alianza permite una colaboración profunda en tarifas, programación, rutas y operaciones compartidas entre ambas aerolíneas, y su revocación podría tener un impacto considerable en la conectividad entre ambos países.
El secretario adjunto de Transporte estadounidense, Sean Duffy, justificó estas decisiones argumentando que México ha adoptado acciones que contradicen el espíritu del Acuerdo de Servicios Aéreos de 2015, firmado entre ambas naciones. Según Duffy, al restringir slots y redistribuir rutas de forma unilateral, México ha deteriorado el principio de reciprocidad y competencia leal que rige el convenio bilateral.
Desde la administración mexicana aún no se ha emitido una respuesta oficial, aunque fuentes cercanas a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) señalan que se analizan medidas para evitar una escalada en el conflicto. No obstante, se considera complejo revertir algunas decisiones tomadas en el AICM, que respondían a presiones logísticas, saturación y necesidades operativas.
El trasfondo del conflicto se remonta al año 2022, cuando el gobierno mexicano anunció una reducción progresiva de operaciones en el AICM, alegando motivos de seguridad y capacidad. Esta medida afectó directamente a aerolíneas estadounidenses y de carga, que debieron redirigir sus vuelos al AIFA, una terminal aún en desarrollo logístico. Pese a las advertencias del DOT y de empresas del sector, México mantuvo su postura e implementó los cambios sin ofrecer una solución compensatoria o gradual.
En el terreno operativo, las consecuencias comienzan a vislumbrarse. Las aerolíneas mexicanas con mayor volumen de operaciones en Estados Unidos, como Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobus, deberán ajustar sus procesos regulatorios, someter sus planes de vuelo a aprobación específica y enfrentar posibles demoras en autorizaciones. Esto podría impactar tanto en rutas turísticas como en vuelos de negocios, así como en servicios de carga internacional.
Expertos del sector aéreo señalan que esta situación podría traducirse en una pérdida de competitividad para las líneas mexicanas en el corto plazo, especialmente frente a aerolíneas estadounidenses que operan con mayor respaldo normativo y estructuras más consolidadas en los principales aeropuertos del país vecino. También se prevé un efecto sobre la oferta de asientos y precios, en especial en destinos clave como Houston, Dallas, Los Ángeles, Miami, Nueva York y Chicago.
Por su parte, Delta Air Lines expresó en un comunicado que la posible revocación de la inmunidad antimonopolio afectaría la eficiencia de la alianza con Aeroméxico, perjudicando a consumidores y a los más de 30 millones de pasajeros que han utilizado esa colaboración en los últimos años. La aerolínea estadounidense afirmó, no obstante, que mantiene su compromiso con el mercado mexicano.
El impacto en el turismo tampoco es menor. México es el destino internacional número uno para los viajeros estadounidenses, y cualquier modificación en la disponibilidad o la frecuencia de vuelos podría reflejarse en cifras de ocupación, ingresos por divisas y conectividad regional.
Este nuevo episodio añade presión a una relación comercial ya sensible entre ambas naciones, y plantea interrogantes sobre la gobernanza aérea bilateral. Si no se resuelve en los próximos meses, el escenario podría escalar hacia un entorno de represalias cruzadas o renegociaciones parciales del acuerdo vigente.
Esta nota fue elaborada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en fuentes públicas, verificación de datos internacionales y análisis independiente del entorno aeronáutico actual.
This article was produced by the Phoenix24 editorial team based on public information, verified international sources, and independent analysis of the current aviation landscape.