Málaga | Julio de 2025
El Centre Pompidou Málaga, enclavado en el emblemático Cubo a orillas del Mediterráneo, ha inaugurado una nueva exhibición semipermanente que desafía al espectador a mirar más allá de lo evidente. Bajo el título “To Open Eyes: Artist’s Perspectives”, la muestra reconfigura la relación entre arte, cuerpo y percepción, y estará abierta hasta enero de 2027.
Lejos de una narrativa lineal o convencional, la propuesta —inspirada en la pedagogía visual de Josef Albers— explora cómo el arte contemporáneo puede revelar tensiones invisibles: desde el conflicto entre utopía y realidad hasta los límites de lo espiritual, lo corporal y lo político. Obras de figuras clave como Jackson Pollock, Joseph Beuys, Marina Abramović y el propio Albers articulan un recorrido donde el espectador ya no es un testigo pasivo, sino un agente perceptivo que reconstruye sentidos.

La exhibición contrasta con muestras anteriores del Pompidou Málaga, como “Place-ness. Habitar un lugar”, centrada en el espacio doméstico y su significado simbólico. En esta ocasión, la experiencia se centra en el acto de mirar como una herramienta de emancipación crítica. El discurso museográfico no pretende imponer lecturas, sino provocar preguntas: ¿qué vemos realmente cuando miramos?, ¿cuánto de lo que percibimos es herencia cultural, política o tecnológica?
Desde su apertura en 2015, el centro ha recibido más de 850 mil visitantes, consolidándose como una extensión sólida del Centre Pompidou de París en el sur de Europa. La renovación del convenio de cooperación entre ambas instituciones por otros diez años confirma el compromiso de Málaga con una cultura accesible, transdisciplinaria y con proyección internacional.
La exposición se enmarca en una estrategia museológica que ha sido celebrada por críticos europeos y curadores latinoamericanos. No solo por su cuidada selección de obras, sino por su capacidad de involucrar al público en un entorno que combina arquitectura moderna, acceso abierto y herramientas digitales de mediación cultural.

La programación paralela ofrece talleres para estudiantes, seminarios para profesionales del arte y visitas guiadas con perspectiva crítica. Se suman además recursos sensoriales, como sonido envolvente y estaciones interactivas, que profundizan la experiencia estética sin convertirla en un espectáculo superficial.
Desde el punto de vista geopolítico, el Pompidou Málaga también opera como una plataforma cultural estratégicaque proyecta el poder blando francés en el ámbito iberoamericano. La diplomacia cultural, en este caso, se encarna en la experiencia museística, en la transferencia de conocimiento y en la construcción simbólica de un diálogo entre las capitales artísticas del norte y del sur.
La muestra también responde a un momento global en que la atención visual se ha vuelto difusa, fragmentada por pantallas, algoritmos y estímulos. Al invitar a “abrir los ojos”, el Pompidou interpela al espectador contemporáneo a recuperar la pausa, el silencio y la observación lenta como formas de resistencia estética.

Más que una exposición, es una declaración de principios: el arte puede volver a ser un acto político, una herramienta de conciencia. El cubo multicolor que alberga la sede del Pompidou se convierte, simbólicamente, en una cámara de resonancia crítica, donde el visitante accede a una polis sensorial que interpela lo íntimo, lo social y lo histórico.
En tiempos donde la imagen se consume sin reflexión, esta propuesta renueva la apuesta por una mirada atenta, emancipadora y profundamente humana.
Con base en fuentes abiertas, reportes oficiales y contrastes verificables, Phoenix24 presenta este análisis como parte de su ejercicio informativo profesional y autónomo.
Based on open sources, official reports, and verifiable contrasts, Phoenix24 presents this analysis as part of its professional and autonomous journalistic work.