En el cruce entre la sensibilidad humana y el cálculo algorítmico, la creación artística enfrenta hoy un espejo inesperado: una máquina capaz de imaginar.
Buenos Aires, agosto de 2025
El curador, investigador y músico catalán Lluís Nacenta llega a Argentina para compartir una reflexión que trasciende el debate técnico: cómo la inteligencia artificial se ha convertido en un nuevo terreno para explorar la imaginación, la metáfora y el sentido estético. Formado en matemáticas y música, y con una trayectoria que combina gestión cultural y pensamiento crítico, Nacenta se ha dedicado a investigar cómo los sistemas algorítmicos pueden no solo reproducir patrones, sino también inspirar nuevas formas de creación.
Lluís Nacenta, curador y matemático español, presentará su investigación sobre inteligencia artificial en el CCEBA (Foto Pere Virgili)
Su presencia en el Centro Cultural de España en Buenos Aires se enmarca en un ciclo dedicado a examinar el papel de la tecnología en la cultura contemporánea. Bajo el título Cálculo de metáforas: Aproximaciones a la IA desde el arte y la palabra, su charla propone ir más allá de la pregunta sobre si las máquinas “crean” o “imitan”, para considerar cómo los procesos computacionales pueden dialogar con el lenguaje simbólico, la narrativa y la estética.
Acompañado por las artistas argentinas Jimena Ferreiro y Florencia Levy, Nacenta abordará cómo la IA, lejos de ser un mero procesador de datos, puede convertirse en un catalizador que expanda los límites de la expresión artística. Este diálogo, concebido más como una conversación abierta que como una conferencia unidireccional, busca reunir perspectivas de la curaduría, la producción visual y la escritura, explorando las tensiones y sinergias que surgen cuando lo humano y lo artificial comparten un mismo lienzo creativo.
Además de la charla central, Nacenta coordinará una clínica de obra en el programa Medialab, un espacio experimental que fomenta la colaboración entre artistas, programadores y pensadores de distintas disciplinas. Allí, junto a Emiliano Causa, analizará proyectos que combinan prácticas artísticas con tecnologías emergentes, ofreciendo a los participantes la oportunidad de discutir no solo resultados estéticos, sino también implicaciones éticas y metodológicas.
La visita se extenderá a Córdoba y Rosario, donde el curador participará en encuentros dedicados a examinar cómo la inteligencia artificial influye en la experiencia estética y en las dinámicas del mercado del arte. Estas presentaciones plantean que la IA no debe considerarse únicamente como una herramienta funcional, sino como un nuevo actor cultural capaz de intervenir en la manera en que concebimos la autoría, la originalidad y el valor simbólico de una obra.
La exposición de Nacenta explora los aspectos históricos, creativos, éticos y legislativos de la inteligencia artificial
La propuesta de Nacenta se inscribe en un momento de redefinición de las fronteras creativas. El auge de sistemas capaces de generar imágenes, textos y sonidos con un grado sorprendente de coherencia obliga a replantear la figura del artista como único agente de la invención. Más que reemplazar la creatividad humana, la IA parece abrir un territorio intermedio donde la sensibilidad y el cálculo se entrelazan, desdibujando la línea entre inspiración y programación.
En este sentido, el debate que promueve no se limita a la tecnología. Es, sobre todo, una reflexión sobre cómo entendemos la metáfora, esa capacidad de trasladar significados de un lugar a otro, de construir asociaciones inesperadas que revelan algo nuevo. Nacenta sostiene que los algoritmos, al procesar grandes volúmenes de información y generar combinaciones inéditas, también están produciendo sus propias metáforas, lo que plantea desafíos y oportunidades para el arte contemporáneo.
Si el panorama actual continúa en esta dirección, la inteligencia artificial podría integrarse de manera natural en los procesos creativos, transformando las formas y lenguajes del arte sin anular la voz humana. Si se produce una disrupción tecnológica más radical, podríamos ver obras generadas íntegramente por sistemas autónomos, lo que obligaría a repensar criterios de autoría y autenticidad. Y siempre quedará la posibilidad de que nuevas generaciones de artistas encuentren en la IA un socio impredecible, capaz de llevar la experimentación a territorios todavía inexplorados.
Porque, al final, la pregunta no es si una máquina puede crear, sino qué sucede con nuestra propia noción de creatividad cuando el arte empieza a pensar.
Esta pieza fue desarrollada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en fuentes confiables, datos públicos y análisis riguroso, en coherencia con el contexto global vigente.
This piece was developed by the Phoenix24 editorial team using reliable sources, public data, and rigorous analysis in alignment with the current global context.