Conoce las 7 hormonas que regulan el hambre y aprende si puedes controlarla

Después de todo, basta con investigar los efectos de cualquier otra hormona en el cuerpo, por ejemplo, la testosterona y la formación de músculos, para comprender lo fácil que se afecta el cuerpo, sus funciones, deseos y comportamientos a partir de las hormonas, sus ciclos, cantidades e incluso, si se consumen de forma externa a la producción natural.

En este caso, las hormonas que regulan el hambre operan de forma mucho más compleja de lo que uno podría pensar, pues no solamente operan al momento de informarle al cuerpo que sentimos hambre y buscamos alimento, sino que también participan en el proceso de regulación energética, lo cual es descrito por Caroline M. Apovian, especialista en medicina de la obesidad y codirectora del Centro para el Control del Peso y el Bienestar del Hospital Brigham and Women’s como algo que está más allá de la interacción entre las hormonas del intestino y el cerebro, especialmente en el hipotálamo, que regulan el hambre y la saciedad, y que actúan de forma sinérgica o contrarreguladora para evitar que nos muramos de hambre, sino que “El efecto principal (de estas hormonas) es proteger las reservas de grasa y mantener el peso corporal lo más estable posible”.

Por lo que mientras que algunas hormonas regulan la ingesta de alimentos, otras se centran en la regulación a largo plazo para mantener cantidades normales de reservas energéticas en el organismo. En ese sentido, estas hormonas pueden estar influenciadas por factores genéticos, estilo de vida, afecciones médicas o cambios en el peso y la composición corporal y por eso es muy importante estudiar a las hormonas que regulan el hambre como un conjunto y no de forma aislada, pues estas mismas trabajan de forma orquestada.

Las hormonas que regulan el hambre y funcionan en una red, son:

Leptina

Producida en el tejido adiposo, se segrega para señalar la saciedad y reducir el apetito y el consumo de alimentos. Antes de su descubrimiento, no se sabía cómo se comunicaban los depósitos de grasa con el cerebro. No obstante, las personas obesas suelen tener niveles más altos de leptina porque tienen más grasa corporal y, si se reducen las calorías y se pierde grasa corporal, los niveles de leptina disminuirán. Por eso, la leptina está relacionada con el punto de ajuste del peso corporal.

Grelina

Conocida también como la “hormona del hambre”, la grelina es producida por el estómago y sus niveles aumentan antes de comer y descienden después. En este caso, si se reducen las calorías para intentar adelgazar, los niveles basales de grelina aumentarán. “Esto hace que sea más difícil perder peso porque tu hambre se estimula más de lo normal”, dice Marcio Griebeler, especialista en obesidad, endocrinólogo y director del Centro de Obesidad con el Instituto de Endocrinología y Metabolismo de la Clínica Cleveland. Aun así, cuando las personas tienen niveles altos de grelina, tienen mayor antojo de alimentos, especialmente ricos en grasas o dulces.

Colecistoquinina (CCK)

La CCK es una hormona de la saciedad que se produce en el intestino después de comer y que ayuda a sentirse lleno. También mejora la digestión al ralentizar el tránsito de los alimentos desde el estómago, aumentando así la sensación de saciedad. Esta hormona también puede afectar a los centros del apetito en el cerebro.

Insulina

Secretada por las células beta del páncreas cuando hay un aumento de la glucosa (azúcar) en el torrente sanguíneo, esta hormona se encarga de devolver la glucosa en forma de energía a las células. Y dado que la insulina también favorece la saciedad, la resistencia a la insulina, que puede ocurrir por diversas causas, provoca cambios en el cuerpo y el control del peso.

Cortisol

La famosa “hormona del estrés” (porque se produce en mayores niveles cuando hay una respuesta de estrés en el organismo) tiene muchas funciones, entre ellas, la regulación del metabolismo. Por eso, los niveles más altos de cortisol están asociados con la resistencia a la insulina y un mayor almacenamiento de grasa.

Péptido-1 similar al glucagón (abreviado GLP-1)

Liberado en el intestino después de comer, el GLP-1 interactúa con receptores cerebrales para desencadenar la saciedad, realizar la digestión y el movimiento de los alimentos por el tracto gastrointestinal, determinando la duración de la sensación de saciedad.

Polipéptido insulinotrópico dependiente de la glucosa (GIP)

Hormona producida por el intestino delgado después de comer que estimula la producción de glucógeno y ácidos grasos para inhibir la descomposición de grasas, aunque su descubrimiento es relativamente nuevo y todavía no se sabe mucho al respecto.

Para mejorar los niveles de las hormonas que regulan el hambre es ideal mantener un estilo de vida saludable con ejercicio, el consumo de alimentos mínimamente procesados y abundantes cereales integrales, frutas y verduras, y proteínas magras. También, es ideal tomar pequeñas comidas a intervalos de tres horas para conseguir una mayor estabilidad de estas hormonas.

Otro elemento importante es dormir bien, pues durante las horas de sueño se equilibran las hormonas que regulan el hambre y claro, aprender a regular el estrés. (GQ).

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