Ciudad de México, julio de 2025
En un entorno digital cada vez más impulsado por inteligencia artificial, los usuarios exigen interacciones más precisas, útiles y adaptadas a sus necesidades reales. ChatGPT, una de las herramientas más influyentes en este campo, ofrece un alto potencial de personalización que aún muchos usuarios desconocen. Ajustar correctamente sus parámetros puede significar la diferencia entre una respuesta genérica y una solución potente, contextualizada y profundamente relevante.
Especialistas en IA del MIT Technology Review y del Citizen Lab coinciden en que, frente al crecimiento exponencial de asistentes digitales, el usuario debe aprender a configurar activamente su experiencia para evitar malentendidos, sesgos o respuestas poco útiles. De acuerdo con informes recientes, más del 62 % de las consultas globales a ChatGPT podrían ser mejor respondidas si se aplicaran cinco ajustes estratégicos.
El primero consiste en definir claramente el rol esperado de la IA antes de hacer una pregunta: ¿debe actuar como profesor, programador, editor, psicólogo o abogado? Esta delimitación contextual permite que el modelo acceda a marcos conceptuales más precisos para elaborar la respuesta. El segundo ajuste es delimitar el formato de salida deseado: desde una lista breve, hasta un ensayo, resumen ejecutivo o código funcional.
El tercer punto clave es establecer límites temáticos o estilísticos. Por ejemplo, solicitar respuestas sin tecnicismos, o que incluyan analogías, citas verificables o perspectiva comparada. Esto ayuda a evitar ambigüedades y asegura una mejor alineación con la intención comunicativa del usuario. El cuarto ajuste es temporal: indicar el horizonte de actualidad requerido. En muchos casos, se busca información válida solo para 2024 o 2025, evitando así respuestas con datos desactualizados.
El quinto elemento, a menudo subestimado, es la iteración consciente: si la respuesta no es satisfactoria, retroalimentar al sistema con precisión (“eso no responde a lo que pregunté”, “necesito más profundidad”, “resúmelo con referencias reales”) permite que el modelo refine sus resultados sin necesidad de iniciar una nueva conversación.
En Latinoamérica, donde el uso de ChatGPT crece aceleradamente, estos ajustes se vuelven aún más relevantes. Según cifras de la OCDE, México, Colombia y Argentina figuran entre los países con mayor incremento de adopción de herramientas generativas entre jóvenes universitarios y emprendedores tecnológicos.
La posibilidad de entrenar a la IA mediante indicaciones más robustas no solo mejora la productividad, sino que reduce el margen de error en contextos profesionales, académicos o jurídicos. Empresas como Telefónica Tech y BBVA AI Labs han comenzado a entrenar a sus equipos en prompt engineering, como parte de sus programas internos de transformación digital.
Finalmente, expertos del Peterson Institute y de Stratfor alertan que, ante el avance de la IA generativa, los ciudadanos deben adquirir una nueva forma de alfabetización digital crítica. No basta con usar la herramienta: hay que saber enseñarle a responder con exactitud, ética y relevancia. En ese proceso, la precisión de los ajustes marca la diferencia entre ruido y conocimiento.
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