Home MujerChristina Haack afirma: “Por primera vez realmente tengo el control de mi destino” tras su tercer divorcio

Christina Haack afirma: “Por primera vez realmente tengo el control de mi destino” tras su tercer divorcio

by Phoenix 24

Cuando la ruptura deja de ser derrota y se vuelve espacio para reconstruir el poder propio.

Ciudad de México / Los Ángeles, octubre de 2025
Christina Haack, conocida estrella de televisión e inversora dentro del universo de HGTV, abrió una etapa de franqueza emocional al revelar en exclusiva con la revista People que su tercer divorcio le permitió recuperar algo que muchas separaciones no ofrecen: sensación de control. “Por primera vez realmente tengo el control de mi destino, y eso se siente muy bien”, dijo, sintetizando el significado profundo que ha cobrado este proceso personal.

La ruptura con Josh Hall, confirmada en el verano de 2024, marcó un quiebre definitivo para Haack. No lo ve como un comienzo desde cero, sino como una transformación consciente. Admitió que los problemas en su matrimonio fueron gestándose tiempo atrás, y que ya no deseaba grabar una nueva temporada de The Flip Off junto a Hall, pues la relación se encontraba desgastada y fragmentada antes de pronunciarse públicamente el divorcio. Fue en un episodio de estreno donde finalmente quedó expuesto ante la audiencia el momento que muchos intuían: la separación se hizo visible, emotiva y definitiva.

El impacto del divorcio no quedó en lo privado: Haack enfatizó que este revés personal se volvió una oportunidad para refortalecer la esfera familiar. Durante su carrera mediática ha atravesado múltiples rupturas, y en cada una el desafío fue reorganizar vínculos y espacios. En esta ocasión, destacó que su relación con su exesposo Tarek El Moussa —con quien comparte dos hijos— ha transitado hacia una etapa de cordialidad y cooperación real. Relató que incluso ha construido una amistad con Heather Rae, la actual pareja de El Moussa, con quien ahora comparte cenas, charlas y encuentros en familia. «Ahora nos hablamos, salimos solas o con los niños. Somos prácticamente amigas», confesó.

También detalló cómo reparó el vínculo con su exesposo Ant Anstead, padre de su hijo Hudson. Tras su divorcio en 2020 y años de tensiones legales, Haack relató que tanto ella como Ant concertaron una conversación sincera donde acordaron priorizar la crianza compartida. Hoy asisten juntos a partidos escolares y eventos, coordinando rutinas bajo un principio: proporcionar estabilidad emocional a su hijo, con respeto y colaboración. «Mis relaciones mejoraron después de la separación de Hall, y ahora nos valoramos mucho más», afirmó con convicción.

Desde hace aproximadamente un año, Haack sostiene una relación discreta con Chris Larocca, empresario de 52 años. La pareja ha decidido no apresurar compromisos: ni matrimonio ni hijos en común. Según Haack, ese acuerdo refleja la nueva dinámica que ha adoptado para preservar autonomía, respetar ritmos propios y cultivar un presente tranquilo. «No estamos hablando de casarnos, no estamos hablando de comprometernos. Lo estamos haciendo con calma. No vamos a tener hijos juntos. No tenemos prisa. No tenemos calendario», precisó.

Su transición afectiva y emocional no se construye sobre negaciones pasadas sino sobre aprendizajes. Haack reconoció que continúa siendo “un trabajo en progreso” y que no pretende fingir que todo está resuelto. Pero afirma que su mayor satisfacción reside en priorizar el presente, en soltar expectativas rígidas y en valorar lo que sucede día a día. «Aprendí a priorizar el presente y dejar de lado la necesidad de controlarlo todo», dijo.

La transformación de Haack no es mera crónica sentimental: ofrece una reflexión sobre el empoderamiento individual tras rupturas colectivas. Su enfoque no se basa en reconstruir lo perdido, sino en resignificar lo que persiste. Este nuevo capítulo no es un avance hacia un destino prefijado, sino la elección consciente de navegar, soltar y recomponer.

Ya no se define simplemente por los hombres que ha amado, los hogares que ha habitado o los programas que ha protagonizado. Su identidad renace desde la autorrepresentación volcada hacia la infancia: su relación con sus hijos, con el pasado compartido, con las figuras que acompañaron su historia. En ese espacio reconstruido, Haack reivindica la posibilidad de recomponer sin renunciar, de reinventar sin traicionar su historia.

El mensaje más potente de esta confesión no radica en el anuncio del divorcio, sino en la mirada madura con la que lo enfrenta. No exige redención ni pretendida perfección. En su lugar, propone una generosidad interior: perdonarse, liberarse de expectativas externas, reconocer fracturas y caminar hacia una versión más íntegra de sí misma.

Hoy Christina Haack exhibe que una mujer puede atravesar rupturas sin perder voz, puede reinventarse sin borrar su pasado y puede gobernar cada paso sin perder humanidad. Su historia de separación y reconstrucción se vuelve espejo para quienes buscan no recomenzar desde cero, sino recomponerse desde el centro de su propio destino.

La narrativa también es poder. / Narrative is power too.

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