Muchas mujeres estarán de acuerdo en que la maternidad es uno de los regalos más hermosos que la vida puede dar, y que también trae consigo grandes desafíos e interminables y valiosos aprendizajes. A unos cuantos días para que inicie el Mes de la Madre nos hemos dado a la tarea de charlar con una psicoterapeuta acerca de algunos temas necesarios para las mamás, especialmente en estos tiempos: el concepto de ‘súper mamá’, identidad y redes sociales, entre otros.
“La soledad no es sana para la crianza, ni para el niño, ni para la madre, necesitamos tener un acompañamiento”

Jael Toledo es una psicoterapeuta con maestría en Terapia Sistémica Familiar y de Pareja especializada en temas como identidad, crianza, conflictos familiares, ansiedad, depresión, infertilidad y problemas de relación. A lo largo de sus más 10 años de experiencia en psicoterapia ha acompañado a muchas mujeres y las ha ayudado a superar desafíos emocionales y personales.
La especialista es también autora de varios libros, entre ellos Quien @#$%! Soy?, el cual se convirtió en el punto de partida para crear SOY, una experiencia digital con la que ofrece un camino de autonocimiento no solo para mujeres y madres, sino para la población en general. Pero antes de ahondar en este significativo proyecto, nos ha hablado de algunos aspectos importantes que trae consigo la maternidad y que no siempre se abordan como deberían.
“La salud mental de las mujeres, su claridad y su habilidad de vivir es igual de importante que la de todos los miembros de su familia, y al tener esa claridad va a poder relacionarse a ellos de una manera más conectada, menos reactiva, con muchas más posibilidades de conexión humana“.
La ‘súper mamá’ moderna y sus implicaciones en la identidad
Con el auge de las redes sociales, se han promovido y exaltado expectativas, muchas veces inalcanzables, sobre cómo debe ser una mujer realizada en todos los aspectos: madre dedicada, esposa perfecta, profesionista y/o emprendedora exitosa, es decir una ‘súper mamá’ multitareas que lo puede todo. Sin embargo, esa carga puede tener implicaciones en la salud mental de quien se pone la ‘capa’.

“El valor de la ‘súper mamá’ se ha puesto en el poder hacerlo todo con una expectativa irrealista, sin pedir ayuda, viéndose hermosa, flaca y perfecta y feliz todo el tiempo. Y eso genera en la mujer ‘súper mamá’ una autoexigencia para poder llegar a ese punto, porque es tan aplaudido ser la ‘súper mamá’ que tú vas a hacer todo para poder seguir recibiendo ese aplauso, porque tu valor se ha puesto en el poder hacerlo todo”, comenta Jael. “Pero, al final, el poder hacerlo todo es irrealista, porque uno no puede ser bueno en absolutamente todo 24 horas al día, y es ahí donde entra la pregunta: ¿Quién eres?”.
“Cuando tú te defines por el rol de ‘súper mamá’ y éste está súper activado, pero se está desmoronando porque es irrealista, ¿qué le pasa a tu identidad? Se desmorona también, te pierdes”, explica la especialista. Es por ello que es importante entender que “no me define el rol, me definen mis habilidades, porque esas habilidades las llevo a mi rol como emprendedora, a mi rol como madre, a mi rol como pareja, a mi rol como amiga”.
Otras de los puntos que destaca en esta conversación es entender qué significa satisfacción para uno mismo. “¿Estás satisfaciéndote a ti o a otros? ¿Estoy siendo quien tengo que ser para poder sobrevivir, o estoy siendo quien quiero ser para poder vivir? Y entramos en la conversación del aprender a pedir ayuda y buscar el equilibrio”.
“Las redes sociales vienen a amplificar una inseguridad y unos sentimientos que no son creados por las redes sociales, ya estaban adentro de ti de alguna manera u otra”
Las redes sociales y los estándares inalcanzables
¿Quién no ha visto en TikTok o Instagram un video que muestra una vida perfecta? Casas hermosas e impecables, niños lindos y felices y, por supuesto, madres guapas, a la moda y enamoradas. Como se mencionaba antes, gracias a este bombardeo de contenido en redes sociales que echa mano de la idealización visual, se ha intensificado la presión hacia las mujeres y madres por cumplir estándares poco realistas, pero también a potenciar sentimientos que ya están dentro nuestro.

“Las redes sociales vienen a amplificar una inseguridad y unos sentimientos que no son creados por las redes sociales, ya estaban adentro de ti de alguna manera u otra y ahí la dificultad está en la expectativa irreal de cómo crees que la vida se tiene que ver”, comenta Jael. “Todos hemos entrado a las redes y todos hemos visto algo que al final despierta esta herida de insuficiencia. Y si ya eres una ‘súper mamá’ que está tratando de hacerlo todo basándote en un constante pensamiento de no soy suficiente, la culpa te mata: ‘Si soy mucho en mi trabajo, entonces me siento culpable que no estoy en mi casa. Si no estoy en mi casa, ¿por qué no estoy en mi trabajo?’”, agrega.
“Y es una constante dualidad que se desarrolla a raíz del poder que ponemos en estos roles, y que vienen las redes sociales a intensificarlos, a agrandarlos, amplificarlos, para generarte mucho más de ese sentimiento”. Ante esta situación, la especialista señala la importancia de volver a uno mismo y cuestionarse: “¿Cuáles son tus valores? ¿Qué es lo que de verdad es importante para ti en este momento?”.

Para encontrar un equilibrio, Jael destaca: “La primera clave es entender por qué llegaste a convertirte en una ‘súper mamá’, qué es lo que estás buscando detrás de esa eficiencia, esa necesidad de constantemente cumplir, cumplir y cumplir, ¿qué te llevó ahí? Porque ahí no llegaste gratis, algo te llevó a tener que, a la necesidad de estar ahí. Cuando ya tienes un entendimiento de por qué te convertiste en la mamá o en la mujer que te estás convirtiendo, esa claridad es como un mapa o planos que te permiten escoger diferente”, explica.
“Yo creo que una de las dificultades más grandes que pasan con las nuevas maternidades es confundir desaparecerte con adaptarte”
La soledad que acompaña la crianza
La llegada de una nueva vida trae consigo mucho amor y dicha, pero muchas veces también soledad y aislamiento, y esos sentimientos pueden acompañar a las madres durante la crianza por mucho tiempo.
“El ser humano no está diseñado para criar en aislamiento. Antes criábamos en comunidades, la abuela, la vecina, la tía, la amiga, y todos ayudaban y todos acompañaban y todos cocinaban y todos nos apoyábamos. Y esta soledad se ha creado con la responsabilidad autoimpuesta de tú tener que hacerlo todo y ese sentimiento de que todo depende de ti para poder llevar ese niño donde tiene que llevar”, explica Jael. “Y esa soledad genera mucha ansiedad, mucho autocuestionamiento y mucha frustración”, agrega. Además, señala que en ocasiones hay un cohibimiento ante la idea de pedir ayuda “porque como todas pueden solas, como yo no voy a poder puedo sola”.

“Pero el ser humano crea en comunidad, cría en comunidad, cría en este acompañamiento y a las mujeres que están pasando por dificultades con toda esta soledad, de verdad, la soledad no es sana para la crianza, ni para el niño, ni para la madre. Necesitamos tener este acompañamiento, estas comunidades, así sea una persona que te pueda apoyar en el camino”, destaca.

Los cambios en el físico y su repercusión en la salud mental
“Yo creo que una de las dificultades más grandes que pasan con las nuevas maternidades es confundir desaparecerte con adaptarte. Te adaptas a un entorno que de pronto no es el tuyo, a una manera de vivir y tiendes a desaparecerte como mujer para adaptarte como madre”, expone Jael. “Al principio está mucho más activada la maternidad, porque como mujer no hay tanto espacio, estás criando, hay un bebé, requiere de ti de mucho espacio. Pero muchas de las dificultades que yo veo en mi práctica es como esa invisibilidad que toma la maternidad, donde tu rol se convierte completamente en ser madre y te olvidas de lo que es ser mujer”, continúa. “Es muy fuerte porque la mujer tiende a adaptarse a unas maternidades que les generan mucho dolor e incomodidad. Y a perderse como mujeres porque el rol de madre se activa”.
Y muchas veces, cuando se deja de lado el rol de mujer, pueden hacer más eco aquellas voces que señalan una insuficiencia, y eso incluye las comparaciones en cuanto al físico, que naturalmente se ve transformado por la maternidad. “Y no solamente la batalla es con cómo se ve, sino la voz que está batallando adentro que muy fuerte. Las redes sociales incrementan esa voz en su potencial, porque cada cuerpo es diferente, cada recuperación de maternidad es muy diferente. Y yo puedo ver como muchas mujeres todavía seguimos batallando con nuestros cuerpos hoy en día, no solamente en la maternidad”, explica.

“Es una batalla con una voz interna muy fuerte que apagarla se hace difícil, pero hay un proceso de aprender a recuperar tu cuerpo, no por cómo se ve físicamente, sino por sus habilidades: ¿Qué está haciendo este cuerpo en este momento para sostener?”, expone. “Es aprender a amar tu cuerpo de otra manera, hay que tener mucha compasión porque no es tan sencillo, es volver a enamorarte de tu cuerpo, de a poquitos, por partecitas, hasta que puedas llegar a cómo te quieres ver”, explica. “Son muchos componentes que hay que llegar a modificar y hay que trabajar porque es una batalla muy intensa a cualquier edad.
SOY, el proyecto con el que Jael busca que la gente se reencuentre consigo misma
“SOY es una experiencia digital que te lleva en un camino al autodescubrimiento. SOY empieza hace 10 años con el lanzamiento de un libro que se llamaba Quién @#$%! Soy? en el que la gente llenaba preguntas para poder empezar su cuestionamiento sobre la identidad”, explica la psicoterapeuta. “Yo me especializo en la neurociencia de la identidad en mi práctica, y hace más o menos unos 7 años empiezo a revisar la data de este libro y me doy cuenta de que la gente hacía el libro, pero no tomaba acción”, agrega, refiriéndose a aquellos ejercicios prácticos incluidos en su libro.
“Después de 5 años de investigación muy profunda sobre la identidad, sobre la neurociencia de la identidad, y con toda esta data descubrimos una fórmula sobre dónde se inicia, se desarrolla y se reconstruye la identidad. Y al final cogimos toda esta data con un equipo y desarrollamos una experiencia digital de 3 módulos”, explica Jael. “SOY es un programa profundo, no es terapia, no es coaching, es una experiencia de autoconocimiento”, aclara.
“Yo lo digo mucho, que es como cuando vas a construir un edificio y tú necesitas los planos para entender qué tan alto, qué tan ancho, cuántos baños, cuántos metros. SOY te da literalmente los planos de quién tú eres, pero ya está en ti empezar a construir. Esta herramienta puede ser la entrada a un trabajo terapéutico como tal”, agrega la especialista, antes de admitir que este proyecto fue también un camino de autodescubrimiento para ella tras vivir una niñez turbulenta.

“Mi objetivo en general es poder llevar SOY a muchos hogares para poder permitirle a muchos recuperar el poder de escoger. Porque si esa mujer escoge un camino, el que ella quiere, no el que ella tiene que ser para sobrevivir, sus decisiones a ese camino son diferentes… y el impacto es en su casa, con sus hijos, con sus hermanos, con sus padres, con sus vecinos, con sus comunidades, con el mundo”. (H).