La trayectoria de Belinda durante los últimos dos años puede describirse como una carrera de resistencia. En ese tiempo ha hecho de todo: nueva música, colaboraciones, presentaciones icónicas, actuaciones en series de televisión de gran alcance, teatro. Indómita (2025), su primer álbum después de 13 años, fue solo el comienzo de una ola que la cantante y actriz ha sabido navegar con firmeza.
También vino el éxito de sus personajes de Paola en ¿Quién lo mató? (2024) y Daniela en Mentiras, la serie (2025). Ambas producciones le recordaron a la audiencia que Beli –como le gusta que le llamen– es esa artista multifacética que se ganó nuestro cariño en la televisión mexicana durante los 2000. En poco más de dos décadas de camino, no ha parado. Aunque en más de una ocasión se ha hablado de que ha “regresado”, lo cierto es que nunca se ha ido.
Los éxitos se siguen sumando a la lista y comprobando su versatilidad. En 2027, la veremos interpretar a Carlota de Habsburgo en la serie biográfica de HBO Max.
En esta entrevista con Belinda descubrimos el motor detrás de esa carrera de resistencia: una profunda pasión por crear en todas sus formas.
“Me da mucha risa cuando la gente dice ‘regresó’, porque realmente nunca me fui. Hay proyectos que no están tan expuestos, hay otros que sí; otros a los que les va mejor y más gente los ve. Otros que, como experiencia, han sido muy sanadores y muy increíbles, pero a lo mejor no son tan masivos. Pero realmente yo nunca he parado de trabajar. Siempre he estado haciendo colaboraciones, haciendo música. Bienvenidos a Edén fue justo en el momento de la pandemia; o sea, ni siquiera en pandemia dejé de trabajar. Es muy chistoso eso de ‘el regreso de Belinda’, porque no hay regreso de nada. Al final mi carrera siempre ha estado ahí”.
Eres una artista que se mueve en distintos ejes de la industria del entretenimiento. ¿Se ha dado de manera orgánica o fue una decisión consciente construir una carrera tan multifacética?
“Me gusta hacer cosas distintas, no me gusta encasillarme. Soy una mujer muy versátil, soy inquieta. Si no estoy haciendo una serie, estoy haciendo un proyecto de música. Si no estoy componiendo, estoy haciendo doblaje. Si no estoy haciendo doblaje, estoy dirigiendo videos. Siempre he estado en constante movimiento”.
¿Crees que tienes un instinto especial para elegir proyectos o todo se da de manera intuitiva?
“Creo que tiene que ver con mi TDAH. Hace que tenga un hiperfoco. Cada proyecto para mí se vuelve una obsesión. Es un exceso de concentración en cosas que me apasionan al punto en el que a lo mejor ya no es sano, no duermo, a veces no como porque se me olvida, estoy muy concentrada. El TDAH cada vez está más normalizado, pero la gente de repente te puede ver como ‘esta mujer está obsesionada con su trabajo’. Es algo que le pasa mucho a los creativos que se obsesionan en cada proyecto”.
¿Qué etapa musical sientes que te encuentras viviendo hoy?
“Estoy muy emocionada porque va a salir un dueto que me emociona muchísimo, con Danna. Creo que en México nunca se han juntado dos pop stars para hacer música, a veces los egos están muy por arriba del talento o de los proyectos. En este caso, logramos quitar los egos de artistas y simplemente hacer una canción por amor al arte, por amor a la música. Va a salir muy pronto”.
También viene una edición deluxe de Indómita. ¿Qué podemos esperar de esta nueva versión?
“Me guardé algunas canciones que no salieron en el disco, son parte de la etapa de Indómita, pero ya evolucionadas. Van a escuchar mucho pop, colaboraciones muy espectaculares con diferentes artistas. Será una gran etapa musical, nada más que no me alcanza el tiempo para terminar todos los proyectos en los que estoy trabajando”.
Muchos consideran que Indómita marcó un giro en tu sonido. ¿Volverías al pop más clásico?
“Es que yo siento que nunca dejé el pop. Si escuchas Indómita, todo el disco es pop, hasta mis corridos tumbados son pop porque, al final, el pop es música que mueve masas. La música de los corridos tumbados, como lo han hecho Natanael Cano o Peso Pluma, mueve masas. El pop ya no es lo que era antes, tiene modificaciones, va evolucionando. Creo que el pop que no evoluciona ni se transforma termina siendo aburrido. Cuando la gente dice que me alejé del pop, realmente, si ponen atención, no me he alejado, al contrario, he hecho cosas diferentes, no me ha dado miedo arriesgar. He abrazado muchísimo la cultura mexicana, cosa que me parece increíble; tenemos muchos ejemplos de hombres que lo han hecho, pero mujeres casi no”.
La inauguración del Mundial fue uno de los grandes momentos de tu año. ¿Qué significó para ti esa presentación?
“Me metí muchísimo en mi hiperfoco. Diseñé todo el vestuario junto con Levi’s, quería hacer algo muy especial. Trabajamos con el diseñador Juan Carlos Plascencia, que mandó más de ochenta mil cristales desde Italia. Ensayé la canción, repetimos todos los movimientos una y otra vez. Es el momento más importante que he tenido hasta ahora a nivel musical y estoy sumamente agradecida. Pero me pasa algo… Para mí todo es igual de importante: cantar para mil personas o para millones, la sensación que yo tengo cuando canto es exactamente la misma. Yo no lo hago por la fama, no lo hago por el dinero, lo hago porque amo profundamente mi trabajo”.
¿Qué sientes que el público todavía no termina de comprender o que ha subestimado sobre ti?
“Siempre hay estereotipos. La gente tiende a juzgar antes de conocer a las personas. Es lo más triste, doloroso e inmaduro; a mí siempre me han juzgado. Me encanta porque cada vez que llego al estudio con diferentes productores o artistas, me dicen: “Ay, Beli, no pensamos que eras así”. La gente piensa muchas cosas de mí que no son, pero yo creo que está muy claro que existe el personaje de Belinda y luego está la Beli real, las sé separar perfectamente. A veces juego con la Belinda que al público le encanta ver, con la Belinda que de repente se inventan, con la Belinda que dicen que soy y hasta juego con eso a mi favor. Pero realmente, en el fondo, digo: ‘Si supieran que soy una persona sensible, fácil de tratar’. Soy muy relajada, yo soy yo, sin aparentar nada que no soy y eso me gusta mucho de mí. Sé perfectamente que hoy puedo tener fama, estabilidad económica y mañana a lo mejor no, pero seguiría siendo exactamente la misma persona. Es el mayor valor que tengo como ser humano”.
Hablemos de Carlota, ¿cómo llegó a ti el personaje?
“Carlota llegó de la nada, hace como cuatro años o más. Estábamos en pandemia, todo se había atrasado. Entonces Carlos Quintanilla, el productor, me dijo: ‘Quiero que seas mi Carlota’, y yo sin siquiera haber leído los guiones, le dije que sí. Fue una sorpresa de la vida. Me metí completamente en el personaje, leí los libros que existen sobre Carlota, in vestigué muchísimo, Carlota se apoderó de mí durante seis meses, soñaba con ella. Fue una mujer que amó profundamente a México, hasta el último momento dio todo por este país. Se enamoró perdidamente de Maximiliano, es una de las historias de amor más fuertes que he conocido y eso se verá en la serie. Los corsés fueron una locura, estuve seis meses usando corsés y vestidos que pesaban alrededor de veinte kilos, hoy todavía me duelen un poco las costillas, pero valió completamente la pena. Nunca había hecho un proyecto de época de esa magnitud, estoy convencida de que será una de las series más importantes que tendrá Latinoamérica en mucho tiempo” .
¿Cómo ha sido asumir el rol de productora?
“He tenido que defender muchísimo mis proyectos, sobre todo por ser mujer. Creo que en una industria como en la que vivimos, siempre es más complicado cuando eres mujer, pero hago bien mi trabajo. Lucho contra todos y contra todo para conseguir mis metas y claro que será un reto en todos los sentidos (te digo que ya me están empezando a salir mis canitas de productora). Meterte de lleno en un proyecto y producirlo implica otro nivel de compromiso, cuando produces existe todavía un compromiso mucho mayor para que todo salga exactamente como tú lo imaginas”.
Tus últimos personajes tienen algo en común: mujeres marcadas por el juicio público. ¿Cómo lidias tú con esa mirada externa?
“Siempre he crecido frente al ojo público. He tenido que aprender a cuidar muchísimo mi salud emocional y mental para que ciertas cosas no me afecten, también tienes que tener cuidado con quién se acerca a ti. Pero al final del día yo estoy tranquila con la persona que soy, estoy agradecida con cada etapa de mi vida, todas han sido un aprendizaje. No ha sido fácil, he vivido muy expuesta, por eso siempre digo que la privacidad es un privilegio. Trato de cuidar mucho esa parte de mi vida”.
¿Qué sueño le hace falta cumplir a Belinda?
“Después de esta serie me gustaría producir muchas más, seguir haciendo música, nunca dejar de crear. También me gustaría darme tiempo para mí, tomarme unas vacaciones. Este año no va a ser posible porque terminé Carlota. A veces, por la obsesión que tengo con mi trabajo, se me olvida disfrutar. Soy Leo, pero también soy ascendente Virgo, tengo un lado muy perfeccionista que no me deja en paz. Ese perfeccionismo puede ser algo muy bonito, pero también puede ser muy oscuro cuando no te deja descansar. Me duermo pensando en un proyecto y despierto pensando en el mismo proyecto. Muchas veces mi equipo me dice: “Beli, ya hiciste lo mejor que podías hacer. Ya no hay más”. Nunca termino completamente satisfecha, siempre pienso: “Necesito mejorar”. (V).