Cuando el arte habla por la naturaleza, también habla por quienes la habitan.
Gales, enero de 2026.
El artista visual peruano Antonio Paucar fue reconocido con el Premio Artes Mundi, uno de los galardones más importantes del arte contemporáneo en el Reino Unido, por una obra que combina tradición andina, experimentación artística y una denuncia profunda del daño ecológico en las montañas del Perú. El jurado destacó la fuerza poética de su trabajo y su capacidad para dialogar con problemas globales desde una raíz cultural específica.
El Premio Artes Mundi se entrega cada dos años en Gales y distingue a artistas cuya obra aborda temas sociales, políticos y ambientales. Además del reconocimiento internacional, el premio incluye un apoyo económico significativo que Paucar ha anunciado que usará en parte para crear un centro cultural y una escuela de arte en la región andina de donde proviene su familia, cerca de Huancayo. Su intención es que ese espacio funcione como lugar de formación, memoria y creación para nuevas generaciones.
La obra de Paucar cruza performance, escultura, video e instalación. Sus piezas están profundamente ligadas a materiales y saberes andinos, como la lana de alpaca tejida a mano, los rituales comunitarios y la relación espiritual con la montaña. En sus trabajos, la naturaleza no aparece como paisaje decorativo, sino como sujeto herido por la minería, la explotación y el olvido.
Una de las piezas más comentadas de su muestra aborda el impacto ambiental en la cordillera del Huaytapallana. A través de imágenes, tejidos y acciones performáticas, Paucar muestra cómo la extracción minera no solo daña ecosistemas, sino también memorias, identidades y formas de vida que dependen de la montaña como espacio sagrado.
Críticos de arte han subrayado que su trabajo dialoga con el concepto andino de ayni, que entiende la relación entre humanos y naturaleza como un vínculo de reciprocidad. No se trata solo de proteger la tierra, sino de reconocer que la tierra también sostiene, alimenta y define a las comunidades que la habitan. Cuando ese equilibrio se rompe, lo que se pierde no es solo paisaje, sino sentido.
Las exposiciones del Premio Artes Mundi se presentan en distintas ciudades galesas, permitiendo que públicos diversos conozcan obras que provienen de contextos muy distintos entre sí. En ese recorrido, el trabajo de Paucar destaca por llevar una experiencia profundamente local, la del mundo andino, hacia una conversación global sobre ecología, memoria y justicia ambiental.
Para el artista, este reconocimiento no es un logro individual aislado. Él mismo ha señalado que su obra existe gracias a la historia de su comunidad, a los saberes heredados y a las luchas silenciosas de quienes viven cerca de territorios amenazados. Por eso, su proyecto de crear una escuela de arte en los Andes busca que el reconocimiento internacional regrese a casa convertido en oportunidad colectiva.
En un mundo donde la crisis climática suele narrarse con cifras abstractas, la obra de Paucar devuelve el problema a una escala humana. Muestra rostros, manos, tejidos y montañas concretas. No habla del planeta en general, sino de lugares específicos donde la vida se defiende todos los días.
El Premio Artes Mundi refuerza así una idea cada vez más visible en el arte contemporáneo: que la creación no solo representa el mundo, sino que también puede cuidarlo, denunciarlo y reimaginarlo. En la obra de Antonio Paucar, el arte no es ornamento, es memoria viva y advertencia.
Cuando la montaña habla a través del arte, no pide aplausos: pide cuidado.
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