El español aumenta la intensidad de sus entrenamientos y prueba su muñeca, aunque llegará a Nueva York sin competición oficial desde abril.
MURCIA, agosto de 2026.— Carlos Alcaraz avanza en la recuperación de la lesión en la muñeca derecha que lo ha mantenido fuera del circuito durante varios meses y comienza a transmitir señales positivas antes del US Open, donde está previsto que defienda el título conquistado en 2025.
El tenista español ha incrementado progresivamente la carga de trabajo y ya golpea la pelota con mayor potencia durante sus entrenamientos. Las imágenes difundidas recientemente muestran al murciano ejecutando derechas con intensidad y sin una limitación visible.
Estas sesiones representan una evolución importante, pero no eliminan todas las incógnitas. Alcaraz no disputa un partido oficial desde el torneo de Barcelona, celebrado en abril, y llegará al último Grand Slam del año con una prolongada ausencia competitiva.
La lesión lo obligó a renunciar a Roland Garros y Wimbledon, dos de los principales torneos de la temporada. También canceló su participación en Cincinnati, donde esperaba reaparecer y obtener ritmo antes de viajar a Nueva York.
El equipo del jugador ha seguido una estrategia prudente para evitar una recaída. Aunque la muñeca responde favorablemente durante los entrenamientos, la exigencia de un partido a cinco sets y la acumulación de encuentros durante dos semanas plantean un desafío diferente.
Alcaraz tendrá que recuperar rápidamente la precisión, el tiempo de reacción y la confianza en los momentos decisivos. Su estilo ofensivo exige una participación constante de la muñeca para acelerar la derecha, modificar efectos y ejecutar las dejadas que distinguen su juego.
El español afronta la cita como vigente campeón después de derrotar a Jannik Sinner en la final de 2025. Aquella victoria le permitió conquistar su segundo título en Nueva York y consolidarse como uno de los referentes de la nueva generación.
La temporada comenzó de manera histórica para Alcaraz, quien ganó el Abierto de Australia y se convirtió en el hombre más joven en completar el Grand Slam de carrera. Su posterior lesión interrumpió una campaña que parecía encaminada a ampliar todavía más su legado.
La ausencia de Cincinnati significa que podría disputar su primer encuentro en meses directamente en el escenario de mayor presión. Participar previamente en Winston-Salem continúa siendo una posibilidad, aunque cualquier decisión dependerá de la respuesta física de la muñeca.
Las sensaciones observadas en los entrenamientos ofrecen motivos para el optimismo, pero su verdadera condición solamente podrá medirse ante un rival y bajo la tensión de la competencia. En Nueva York, el desafío no será únicamente defender el trofeo: también deberá reconstruir su ritmo mientras avanza el torneo.
Alcaraz se aproxima al US Open con confianza renovada, cautela médica y una incertidumbre inevitable. Su talento permanece intacto; ahora necesita demostrar que su cuerpo también está preparado para volver a competir al máximo nivel.
No todo lo que brilla está garantizado.