Las olas devuelven lo que olvidamos, y Paul Gómez lo transforma en poema escultórico.
Managua, septiembre de 2025
Desde playas donde el mar deja sus huellas en troncos, tablas y ramas, el artesano nicaragüense Paul Gómez extrae piezas únicas que conjugan belleza, memoria y conciencia ambiental. Lo que fue un simple pasatiempo evoluciona en un lenguaje propio: esculturas hechas de madera drenada por la sal, combinado con metal, plástico, cuerdas, piedras y espejos, reciclados en cada pincelada artesanal.
Su vínculo con el océano nace en la infancia, cuando acompañaba a su abuela en caminatas costeras recogiendo conchas, restos y fragmentos que ella transformaba en adornos. Al morir ella en 2021, Paul decidió esparcir sus cenizas en el mar. Desde entonces, cada obra lleva consigo un homenaje discreto.

Gómez no taló bosques ni saqueó maderas nobles: su materia prima proviene del litoral, de lo que el mar devuelve. En su taller improvisado selecciona cada fragmento, lo lija, lo talla y da forma con paciencia. Luego agrega elementos reciclados para enriquecer estructura y simbolismo. El resultado fluctúa entre lo funcional y lo abstracto, con piezas que ya rondan los valores de 50 a 500 dólares.
Hace varios meses inauguró “Palo Santo”, su estudio-tienda en Managua. Ahí exhibe y comercializa su producción —entre 50 y 70 piezas hasta ahora—, muchas de las cuales han viajado a Estados Unidos, México y Francia. En noviembre prepara una exposición más amplia con obras recientes, reforzando su presencia local e internacional.
Los retos no son menores. Trabajar sin un taller formal limita escala y comodidad. Su sueño es contar con un espacio dedicado, con herramientas más precisas, pero siempre con el espíritu resourceful que lo caracteriza.
En cada escultura late un mensaje: valorar lo que el mar devuelve, cuidar el entorno y honrar memorias —como la de su abuela— que rejuvenecen en cada veta. Desde la madera desgastada surge una voz que reclama presencia, conexión y respeto hacia lo natural.
Cada silencio habla. / Every silence speaks.