Una regla simple puede convertirse en clave de credibilidad profesional.
Los Ángeles, septiembre de 2025. Selena Gómez sorprendió en un diálogo reciente al insistir en la importancia de la puntualidad como rasgo esencial de la vida profesional. Recordó la frase que su padre repetía: “Si llegas a tiempo, ya llegas tarde”, y confesó que la aplica llegando media hora antes a sus compromisos laborales. En su visión, anticiparse no solo reduce imprevistos sino que refleja respeto hacia los equipos de trabajo.
La cantante y actriz compartió esta reflexión en un pódcast junto a Amy Poehler, Steve Martin y Martin Short. Destacó que la disciplina de sus colegas veteranos la marcó profundamente: llegaban listos, sin excusas ni retrasos. Para Gómez, esa costumbre no es una formalidad sino una forma silenciosa de liderazgo que crea confianza en entornos donde cada minuto tiene valor económico y creativo.
Amy Poehler respaldó la idea al señalar que la impuntualidad puede afectar la dinámica de un proyecto completo y desgastar la credibilidad de quienes la practican. En sintonía, Gómez explicó que su mayor incomodidad surge al hacer esperar a otros, incluso por periodos breves, lo que la llevó a convertir la anticipación en un hábito que reduce tensiones y fortalece vínculos.

La impuntualidad de la Generación Z preocupa a empleadores y afecta la percepción laboral (REUTERS/David ‘Dee’ Delgado)
El mensaje resuena en un contexto donde la Generación Z enfrenta críticas sobre su relación con la disciplina laboral. Estudios recientes en Estados Unidos muestran que responsables de recursos humanos consideran que algunos jóvenes subestiman la importancia de la gestión del tiempo, un efecto atribuido al auge del teletrabajo y la flexibilidad de horarios. Frente a esa percepción, la puntualidad que defiende Gómez se proyecta como un contrapeso cultural y como recordatorio de que profesionalismo también significa llegar antes de lo previsto.
La reflexión de la artista trasciende el ámbito de la música y la actuación. En cualquier sector, desde la educación hasta los servicios corporativos, la puntualidad sigue siendo una medida tácita de confianza. Anticiparse permite prever contratiempos técnicos, preparar el ambiente y establecer un margen de calma que facilita la cooperación. En palabras de Gómez, la disciplina del tiempo no es un detalle menor sino una declaración silenciosa de compromiso.
Para la generación más joven, marcada por la velocidad digital y la flexibilidad en sus rutinas, la lección se convierte en una invitación a repensar la relación entre libertad personal y responsabilidad colectiva. Lo que está en juego no es la rigidez del reloj, sino la credibilidad que se construye cuando se respeta el tiempo de los demás.
Resistencia narrativa global. / Global narrative resilience.