Home CultureObra robada reaparece en Mar del Plata: una memoria resquebrajada por el arte nazi

Obra robada reaparece en Mar del Plata: una memoria resquebrajada por el arte nazi

by Phoenix 24

La herida del saqueo cultural aún no cicatriza.

Buenos Aires, agosto de 2025

Un retrato de una dama del siglo XVII, obra del pintor italiano Giuseppe Ghislandi, desaparecido hace más de ochenta años, ha emergido inesperadamente en una vivienda de la costa argentina. El hallazgo se produjo luego de que una inmobiliaria en Mar del Plata ofreciera una casa en venta, donde el cuadro colgaba sobre el sofá del salón. Era parte de la colección del marchante de arte judío Jacques Goudstikker, expropiada por los nazis y sometida a lo que los neerlandeses denominan “forced sale”.

Goudstikker, huyendo de la invasión alemana a los Países Bajos, murió en un accidente antes de lograr proteger su acervo artístico. Su colección fue valorada por Hermann Göring a precios ínfimos y dispersada. Entre esas piezas se encontraba el retrato que ahora se ubicó en manos de descendientes de Friedrich Kadgien, funcionario nazi cercano a Göring, quien se estableció en Argentina tras la guerra. Académicos neerlandeses compararon medidas y proporciones y no descartan que sea auténtico; sin embargo, advierten que confirmar su origen requeriría una inspección técnica del reverso, donde podrían hallarse etiquetas originales u otras marcas de autenticidad.

Este episodio reaviva una larga discusión sobre las obras saqueadas durante la Segunda Guerra Mundial, muchas de las cuales quedaron ocultas o integradas en colecciones privadas sin restitución. La aparición de esta pintura obliga a revisitar la historia de la expoliación cultural, de la complicidad institucional y del silencio histórico en torno a los destinos de esas obras. Argentina, en particular, ha sido escenario de rutas del arte saqueado que han atravesado décadas sin rendición de cuentas.

La familia Goudstikker, representada por Marei von Saher, ha manifestado su intención de reclamar el retrato como parte de la restitución del legado. Aunque recibieron formalmente algunas obras devolvidas en el pasado, aún persiste el anhelo de recuperar la totalidad del patrimonio disperso. Desde organizaciones europeas dedicadas a la restitución cultural, se insiste en que la cultura no debería ser rehén del ocultamiento o la indiferencia; incluso cuando los procesos judiciales se prolongan, el imperativo ético permanece.

Este retorno parcial abre luz sobre la necesidad de articular políticas internacionales más firmes de repatriación, que no se limiten a acciones simbólicas sino que incluyan instrumentos jurídicos eficaces. La pintura, sin duda, lleva consigo el peso de historias violentas, fragmentadas y aún no enmendadas. Su nueva ubicación, lejos de ser una casualidad, recuerda que los rastros del saqueo nazi siguen vivos y circulan entre colecciones familiares, legando memorias que necesitan reparación.

En definitiva, el reencuentro del Retrato de una dama con su historia interrumpida confirma que el arte expoliado no es solamente objeto de valor económico, sino relicario de memorias injustamente dispersas. Su hallazgo en una casa de Mar del Plata nos interpela sobre nuestra capacidad para reconocer la injusticia, resguardarla y convertirla en oportunidad colectiva de memoria, restitución y justicia cultural.

Cada silencio habla.
Every silence speaks.

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