Home CultureFallece Juan Lecuona: pionero de la transvanguardia argentina que revivió la pintura postdictadura

Fallece Juan Lecuona: pionero de la transvanguardia argentina que revivió la pintura postdictadura

by Phoenix 24

Cuando el arte vuelve a pintar lo humano, resurge el espíritu colectivo.

Buenos Aires / San Pablo – agosto de 2025

A los 68 años, falleció el pintor argentino Juan Lecuona, figura emblemática de la transvanguardia local y cofundador del influyente Grupo Babel en los primeros años de la democracia argentina. Su muerte cierra un capítulo fundamental en la reconstrucción cultural del país tras la dictadura, tras una carrera que redefinió los límites de la figuración y la técnica en el arte contemporáneo.

Nacido en Buenos Aires en 1956, Lecuona cortó su formación entre Argentina y Brasil, donde desarrolló su carrera y vivió gran parte de su vida. Fue miembro fundador, en 1985, del Grupo Babel, colectivo que protagonizó el renacimiento de la pintura —figura, color y estructura— durante los primeros años del retorno democrático. Su labor se inscribió en un despertar artístico que recuperó la materialidad, la memoria y la imagen humana tras el predominio del arte conceptual.

Su obra resultó representativa de la llamada transvanguardia argentina, corriente estética que dialogó con la neofiguración de los años sesenta pero añadió un tono fragmentario y autorreferencial. Utilizó técnicas como el marouflage, capas de papel sobre lienzo y estructuras modulares que exploraban la luz, el gesto y el color en formatos monumentales y con estructura abierta.

Desde mediados de la década del noventa, Lecuona fue reconocido con diversos galardones: Premio al Artista del Año por la Asociación Argentina de Críticos de Arte (1995), Gran Premio de Honor del Salón Nacional (2003), becas de la Fundación Antorchas y Sacatar, y el Premio de la Fundación Fortabat. Sus obras integran colecciones de instituciones clave como el Museo Nacional de Bellas Artes, MALBA, el Museo de Arte Moderno de São Paulo y el Bronx Museum of Arts en Nueva York.

Pintura de 1986, en el acervo del Museo Nacional de Bellas Artes

Su estilo se caracterizaba por una mirada deconstructiva hacia el lienzo: cada obra mostraba sus procesos internos, desplazamientos de formas y colores, saltos visuales que hacían visible su génesis. En su producción de los años ochenta, series como triángulos, calas, hierro y plomo configuraron una estética fragmentaria que evocaba la tensión política y el trauma estético de la transición democrática.

En la década del noventa, Lecuona incorporó estructuras modulares inspiradas en la figura femenina y el patrón estético del molde de modista. Estas exploraciones fueron parte de su muestra “Costuras suspendidas”, expuesta en espacios como el Centro Cultural Rojas, y consolidaron su sello plástico como exacerbado, reflexivo y profundamente material.

Durante las últimas dos décadas, su obra mantuvo presencia en exposiciones de Buenos Aires y San Pablo, y fue objeto de retrospectivas como “Bifurcaciones – Obras 1984‑2014” en San Juan, junto a exhibiciones individuales en destacados museos nacionales y galerías internacionales. Su trabajo combinó escala monumental con una sensibilidad por la luz, el grafismo y la memoria histórica del cuerpo político argentino.

Calas de hierro y plomo de los ’80

La muerte de Lecuona llega en vísperas de la apertura de una exposición en el Centro Cultural Rojas, dedicada a su obra de los años noventa. Aunque no llegó a inaugurarse, el montaje exponía obras inéditas que destacaban su capacidad técnica y su compromiso con problemáticas propias del siglo XX: memoria, mujer, ciudad y fragmentación del relato visual.

Para quienes lo conocieron, Lecuona fue un artista que no buscó la moda ni la fama, sino la reconstrucción del lenguaje visual heredado del realismo y la figura. Para críticos y curadores, su legado reubicó a la pintura como una herramienta de memoria colectiva y reflexión sobre el cuerpo democrático, con una fuerza expresiva que recordaba al neoexpresionismo europeo, sin renunciar a su identidad latinoamericana.

En un contexto donde la posdictadura todavía discutía su relación con el arte, su voz se alzó con coherencia: no operaba desde el romanticismo, sino desde la lucidez estética. Su posición frente al arte conceptual fue tan poderosa como su contribución a procesos formativos: definió un puñado de artistas jóvenes que continuaron la apuesta por la imagen, lo material y lo sensible después de años de silencios impuestos.

Algunas de sus últimas obras expuestas en la galería Jorge Mara – La Ruche

El fallecimiento de Juan Lecuona deja un vacío que trasciende museos y colecciones. Es la pérdida de un referente que rescató la pintura como terreno político, forma de memoria y narración visual. Su obra sigue siendo testimonio de que el arte puede reconstruir realidades fragmentadas y hablar con contundencia desde la experiencia del sur global.

Esta pieza fue desarrollada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en fuentes confiables, datos públicos y análisis riguroso en coherencia con el contexto global vigente.
This piece was developed by the Phoenix24 editorial team using reliable sources, public data, and rigorous analysis in alignment with the current global context.

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