Home BusinessCuba sufre una caída histórica del turismo: un desafío que va más allá del sol y la playa

Cuba sufre una caída histórica del turismo: un desafío que va más allá del sol y la playa

by Phoenix 24

La isla perdió un 25 % de visitantes en la primera mitad de 2025, una pérdida que amenaza su economía y pone en jaque sus metas anuales.

La Habana, julio de 2025. El turismo, pilar estratégico de la economía cubana desde la década de 1990, atraviesa uno de sus peores momentos en lo que va del siglo. Durante el primer semestre de 2025, la isla registró una reducción del 25 % en la llegada de visitantes internacionales en comparación con el mismo período del año anterior. Esta caída, que equivale a más de 300 mil turistas menos, compromete seriamente la meta oficial de alcanzar 2,6 millones de visitantes al cierre del año y deja al descubierto una vulnerabilidad estructural que va más allá del impacto coyuntural.

El desplome de visitantes no puede explicarse por una sola causa. En realidad, es el resultado de una combinación de factores que se han venido acumulando en los últimos años. Las cifras más severas corresponden a países clave: Canadá, tradicional primer emisor de turistas a Cuba, reportó una disminución del 26 %; los Estados Unidos, un 80 % menos; y Rusia, otro aliado turístico de peso, un 44 %. A esto se suman las dificultades internas: apagones prolongados, escasez de productos básicos, problemas en el transporte, inseguridad energética y un deterioro visible en la infraestructura hotelera, elementos que han erosionado la experiencia del visitante promedio.

La ocupación hotelera nacional, reflejo directo del clima turístico, alcanzó apenas el 24 % en el primer trimestre del año. Muy lejos de los niveles deseables, esta cifra muestra que la baja demanda no ha sido compensada por ninguna acción eficaz en promoción ni conectividad aérea. De hecho, varias aerolíneas han reducido sus frecuencias hacia la isla, tanto por razones operativas como por la disminución sostenida en la demanda. En paralelo, la capacidad del país para competir con destinos alternativos del Caribe —como República Dominicana, Jamaica o México— se ha visto afectada por la falta de inversión y renovación en su oferta turística.

Una de las pocas señales de alivio proviene del mercado chino. Con la apertura de vuelos directos, un incremento del 50 % en la llegada de visitantes de ese país durante 2024, y acuerdos bilaterales recientes, Cuba ha intentado diversificar sus fuentes de ingreso turístico. No obstante, la magnitud del vacío dejado por los mercados tradicionales es difícil de compensar en el corto plazo. Y la dependencia de un único actor extranjero, por más pujante que sea, puede acarrear riesgos adicionales.

En el trasfondo de esta crisis se encuentra un contexto económico adverso. La economía cubana acumula cinco años de contracción, con un retroceso del 1,1 % en el PIB solo en 2024, y continúa enfrentando las consecuencias de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos. Las autoridades, mientras tanto, han apostado por una estrategia de inversión centrada en el turismo de lujo, muchas veces a través de conglomerados militares, una decisión que ha sido duramente cuestionada por sectores que exigen mayor inversión en salud, alimentación, servicios públicos y transporte.

Frente a este panorama, los expertos advierten que sin una revisión profunda del modelo, Cuba podría enfrentar una “década perdida” en materia turística. Para revertir esta tendencia, no bastará con abrir nuevos mercados o lanzar campañas de promoción; será necesario garantizar condiciones mínimas de calidad, modernizar el parque hotelero, estabilizar el suministro eléctrico y ofrecer al visitante una experiencia integral que combine cultura, seguridad y confort.

En última instancia, el reto va más allá del turismo como industria. La crisis actual pone en entredicho la capacidad del Estado para sostener una de sus principales fuentes de divisas y para ofrecer una imagen atractiva y realista del país al mundo. La Habana debe decidir si quiere seguir operando un modelo de alto control y baja eficiencia, o abrirse a reformas estructurales que permitan recuperar competitividad en un entorno regional cada vez más exigente.

Lo que está en juego no es solo una cifra de visitantes, sino la posibilidad de que Cuba mantenga su rol como destino emblemático del Caribe. La solución no vendrá del exterior, ni tampoco de una campaña publicitaria. Requiere voluntad política, apertura real y un nuevo contrato con la ciudadanía y con el mundo.

Esta pieza fue desarrollada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en fuentes internacionales verificadas, datos públicos y análisis profesional.
This piece was developed by the Phoenix24 editorial team using verified international sources, public data, and professional analysis.

You may also like