Trump y Xi: avanzan hacia un acuerdo sobre TikTok bajo sombra de incertidumbre

El control de una app puede reavivar viejos choques entre soberanía, seguridad y ley.

Washington, septiembre de 2025. En una conversación telefónica calificada de “muy productiva”, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de China, Xi Jinping, trataron el futuro de TikTok, reclamado por legisladores estadounidenses como amenaza de seguridad. Trump aseguró que hubo progreso hacia un acuerdo que permitiría que TikTok opere en territorio estadunidense bajo nuevas condiciones, mientras China mantuvo que cualquier solución debe respetar sus leyes y regulación interna.

El diálogo se inscribe en un clima de alta tensión tecnológica entre ambas potencias. Legisladores en Washington han impuesto plazos para que la empresa matriz china, ByteDance, venda su control sobre la aplicación o enfrente un cierre obligatorio. El gobierno estadounidense ha buscado concesiones concretas respecto al resguardo de datos, acceso algorítmico y propiedad societaria que aseguren que Beijing no retenga influencia que pueda poner en riesgo la privacidad o integridad de los ciudadanos estadounidenses.

Trump dijo que ambos mandatarios se verán pronto en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico a celebrarse a finales de octubre en Corea del Sur, y que tiene planeado visitar China a comienzos del próximo año. Beijing, por su parte, enfatizó que las negociaciones comerciales deben ceñirse a principios de mercado, que se respeten las leyes chinas y que se equilibre el interés mutuo sin imposiciones unilaterales.

Aún quedan muchos interrogantes sin respuesta. Las partes no han detallado la estructura del futuro acuerdo: quién controlará realmente la tecnología detrás del algoritmo, cómo se gestionará la propiedad intelectual, qué garantías habrá de que los datos de usuarios estadunidenses queden protegidos, ni qué papel jugará el Congreso en la aprobación final. Observadores internacionales advierten que sin estos elementos la propuesta podría transformarse en una promesa vacía.

El factor legislativo añade urgencia. El Congreso ha marcado plazos estrictos para la desinversión de ByteDance, y la presión política crece de ambos lados del espectro ideológico para forzar que la solución vaya más allá de acuerdos administrativos. En paralelo, expertos en seguridad digital en Europa y Asia han señalado que casos similares de regulación de plataformas transcendentales requieren marcos legales robustos para evitar precedentes peligrosos para libertades civiles.

El resultado de este proceso puede ser decisivo no solo para el futuro de TikTok, sino para la arquitectura regulatoria internacional de plataformas digitales chinas en Occidente. Si el acuerdo logra proteger soberanía, respetar derechos digitales, y generar transparencia institucional, podría servir como modelo en otros casos. Si no, podría consolidar recelos mutuos y profundizar fisuras en relaciones internacionales ya tensas.

La narrativa también es poder. / Narrative is power too.

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