Trump pone límites a Netanyahu: sin ofensiva total en Gaza mientras haya rehenes

Mientras el gabinete de guerra israelí presiona para ampliar los ataques sobre Rafah, el expresidente Donald Trump fija una línea roja que podría alterar la ecuación estratégica del conflicto en Medio Oriente.

Washington, 5 de agosto de 2025 — En una declaración cuidadosamente calibrada, el expresidente Donald Trump advirtió que no respaldará una ofensiva israelí total sobre Gaza si esta pone en riesgo la vida de los rehenes aún en manos de Hamas. La postura, lejos de ser anecdótica, refleja un cambio en la lógica de apoyo incondicional que ha caracterizado históricamente a sectores del Partido Republicano hacia Israel, en especial bajo gobiernos alineados con Benjamin Netanyahu.

El anuncio ocurre en un momento de máxima tensión diplomática. Según reportes de inteligencia compartidos por el CSIS y medios israelíes como Haaretz, se estima que aún quedan 126 rehenes vivos en Gaza, muchos de ellos con doble nacionalidad, entre ellos ciudadanos estadounidenses, franceses y argentinos. La presión para liberarlos ha crecido tanto en círculos políticos como en la opinión pública internacional. Trump, que actualmente lidera la campaña republicana hacia las elecciones de noviembre, busca reposicionarse como figura moderadora en un tablero regional que cada vez se torna más impredecible.

Varios asesores del expresidente, según Politico y el Jerusalem Post, han mantenido contacto con canales informales del gobierno israelí y con figuras clave de la inteligencia egipcia y catarí, quienes median en los intentos de tregua humanitaria. La Casa Blanca de Joe Biden, por su parte, guarda silencio ante la declaración de Trump, consciente del equilibrio precario entre las necesidades geopolíticas y las internas, en particular frente a una comunidad judía dividida en Estados Unidos y ante un electorado árabe-musulmán cada vez más movilizado.

En Israel, la declaración ha sido recibida con incomodidad. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, la desestimó como “retórica electoral extranjera”, mientras que altos mandos del Tsahal (Fuerzas de Defensa de Israel) advirtieron que las operaciones militares no se detendrán “por presión mediática ni política”. Sin embargo, fuentes diplomáticas en Tel Aviv citadas por Middle East Eye reconocen que la influencia de Trump sobre Netanyahu es significativa, especialmente si se considera la posibilidad de un retorno del magnate a la presidencia.

Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel

La postura de Trump también reconfigura la narrativa internacional sobre el conflicto. Para sectores del mundo árabe, especialmente en Jordania y Arabia Saudita, el mensaje ha sido leído como un signo de que incluso los aliados más cercanos de Israel están comenzando a cuestionar las consecuencias humanitarias de su estrategia militar. Expertos del Lowy Institute en Australia coinciden en que este tipo de señales, aunque ambiguas, podrían abrir espacio para nuevas formas de presión multilateral sobre el gabinete israelí.

En paralelo, la situación sobre el terreno en Gaza sigue deteriorándose. De acuerdo con informes de la ONU y Médicos Sin Fronteras, los ataques aéreos han dejado más de 23.000 muertos desde el inicio de la ofensiva en octubre de 2023. La región de Rafah, al sur de la Franja, se ha convertido en el último refugio para cientos de miles de desplazados internos, y cualquier expansión militar podría derivar en un colapso humanitario irreversible.

Trump, sin embargo, no ha condenado la operación en su conjunto. Su mensaje —“no apoyo una ofensiva total mientras los rehenes estén en riesgo”— apunta más a una cuestión de cálculo que a un giro ético. Es una advertencia de realpolitik: una Gaza arrasada con ciudadanos estadounidenses muertos podría convertirse en una bomba política para su propia campaña.

Palestinos desplazados buscan cajas de comida en Khan Younis, (sur de Gaza)

Lo que está en juego va más allá del conflicto en sí. La postura de Trump podría sentar un precedente para un nuevo modelo de intervención indirecta estadounidense en Medio Oriente, en el que los intereses tácticos (rehenes, energía, estabilidad electoral) prevalezcan sobre las alianzas históricas incondicionales. En un contexto global donde el equilibrio multipolar se redefine, incluso los gestos ambiguos cobran fuerza de vector.

Porque a veces, lo que no se aprueba también construye doctrina.

Esta pieza fue desarrollada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en fuentes confiables, datos públicos y análisis riguroso, en coherencia con el contexto global vigente.
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