Toyota ha confirmado que invertirá 1,450 millones de dólares en México. Los recursos se destinarán a la modernización sostenible de sus fábricas ubicadas en los estados de Baja California y Guanajuato. La decisión se ha dado a conocer tras la victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos. El político ha dicho que durante su segundo mandato impondrá nuevas cargas arancelarias a las importaciones automotrices y dará incentivos para frenar las financiaciones extranjeras en México.
La Secretaría de Economía (SE) dio a conocer los planes de la armadora mediante un comunicado. Explica que el objetivo de la inyección de capital es reforzar la infraestructura de las plantas que la firma ha instalado en el país. Los complejos estarán a cargo de la producción de la nueva generación de las pick-up Tacoma y Tacoma híbrida eléctrica. El proyecto generará alrededor de 1,600 nuevos empleos. La dependencia asegura que Toyota ha colocado cerca de 2,000 millones de dólares en los últimos 22 años para reforzar su presencia en el mercado mexicano.
Marcelo Ebrad, titular de la SE, afirma que “el Gobierno federal tiene el compromiso de brindar confianza a los inversionistas y de promover, a través de [acuerdos comerciales], el desarrollo con bienestar en el país. Continuaremos trabajando para atraer más recursos y generar puestos de trabajo de calidad”.
Luis Lozano, presidente de Toyota México, anota que “la certidumbre y estabilidad son pilares fundamentales para que la industria automotriz continúe siendo un motor clave en el desarrollo nacional, al generar empleos y talento, mientras transita hacia la electrificación y los nuevos desafíos de movilidad”.
El fabricante japonés inició operaciones en México en 2002. Tiene 98 puntos de venta en el país mediante los cuales comercializa 18 modelos de automóviles. Su división de manufactura, conocida como Toyota Motor Manufacturing, tiene complejos en las localidades de Tijuana en Baja California y en Apaseo el Grande, Guanajuato.
Las amenazas de Donald Trump no frenan a Toyota en México
La decisión de la compañía dirigida por Lozano se ha difundido a pocos días del triunfo de Donald Trump en los comicios presidenciales de Estados Unidos. El republicano prometió durante su campaña que rescataría “del colapso” a la industria automotriz. Su estrategia contempla la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), aranceles de hasta 200% a las importaciones de vehículos fabricados en territorio mexicano y una serie de concesiones fiscales para que las compañías trasladen sus centros manufactureros a la nación estadounidense.
El avance de China es una preocupación para Trump. El empresario argumenta que las armadoras asiáticas están construyendo complejos de producción en México para aprovechar las condiciones del T-MEC y vender grandes cantidades de autos en Estados Unidos. “No vamos a dejar que esos vehículos entren a nuestro país”, ha dicho. Los analistas advierten que las políticas del virtual presidente podrían aumentar los precios al consumidor y frenarían las inversiones extranjeras en la República Mexicana.
México ha captado el 17% de las inversiones de China que llegan a Norteamérica, según cálculos de la consultora Savills. El sector automotriz fue uno de los más beneficiados con más de 16,880 millones de dólares. El monto es cuatro veces superior a lo registrado en otras actividades económicas. La industria ha demostrado una integración regional significativa bajo el marco del T-MEC. Exportó cerca de tres millones de autos a Estados Unidos el año pasado. Alrededor de la mitad de las transacciones estuvieron a cargo de General Motors, Ford y Stellantis, fabricantes con sede en Detroit. (W).