Ciudad de México, julio de 2025 — El icónico universo de Woody, Buzz y sus compañeros de plástico aterriza en uno de los escenarios culturales más prestigiosos de la capital azteca. Entre el 4 de julio y el 16 (o 23) de agosto, el Auditorio Amigos del Bellas Artes ofrece un ciclo cinematográfico gratuito e imperdible: proyectará las cuatro películas de Toy Story, una selección de cortometrajes y la serie Forky Asks, todo doblado al castellano y con acceso por reserva previa en línea.
Organizada por el Museo Nacional de Bellas Artes junto con Amigos del Bellas Artes y Disney, esta iniciativa celebra el legado creativo de Pixar desde su primer largometraje en 1995, obra que no solo revolucionó la animación por computadora, sino que abrió una nueva puerta al cine familiar con temas a la vez universales y profundos. El curador del ciclo, Leonardo D’Espósito, destaca que Toy Story marcó “la poética de mundos que conviven con nuestra realidad”, inaugurando un estilo narrativo que Pixar consolidó, filme tras filme.
El ciclo propone un viaje emocionante: comienza con Toy Story, que presenta la amistad entre Woody y Buzz, luego avanza hacia Toy Story 2, con su reflexión sobre el paso del tiempo y el valor de las raíces; continúa con Toy Story 3, que aborda la transición de la infancia a la adultez; y concluye con Toy Story 4, cuyo relato es un canto a la reinvención y la superación del abandono. Además, los cortos —desde “Vacaciones en Hawaii” hasta “Toy Story de Terror”— amplían el universo narrativo con humor y calidez, y la serie Forky Asks invita a reflexionar con tono filosófico sobre temas cotidianos, todo en formato cinematográfico.
Las sesiones se realizan los viernes y sábados a las 18 h en el auditorio ubicado en Avenida Figueroa Alcorta 2270. El ingreso es gratuito, con boleto digital obtenido una semana antes a través del sitio oficial. La puntualidad es indispensable: una vez iniciada la función, no se permite el acceso, lo que refuerza el respeto por la experiencia compartida.
Más allá del disfrute nostálgico, este ciclo fortalece la posición del cine como espacio de comunidad. El público acude en forma espontánea y también emocional: familias, jóvenes, cinéfilos y amantes de la animación participan de una experiencia que combina entretenimiento, memoria cultural y reencuentro con una historia que ha cruzado generaciones. En tiempos de streaming, la vivencia colectiva recobra valor, reforzada por la presencia de la pantalla grande en un recinto histórico que combina formalidad y cercanía emocional.
El evento también recoge un sentido educativo: permite explorar cómo Pixar ha abordado interrogantes complejos —identidad, cambio, pertenencia y propósito— a través de sus personajes y tramas. Estas películas, aparentemente infantiles, se convierten en vehículos de reflexión para espectadores de todas las edades, en una región que busca cultivar el gusto cultural sin barreras.
Por último, la elección del Bellas Artes y el modelo de acceso gratuito pero regulado confirma la apuesta institucional por democratizar el arte. No es solo exhibición, sino invitación a apropiarse del espacio público y cultural. Esta programación no solo recupera una saga inolvidable, sino que reafirma el rol del cine como memoria, vínculo y motor de conversación.
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