Menos de tres minutos necesitó Ilia Topuria para paralizar el mundo de los deportes de contacto. En Las Vegas, el lugar donde todo sucede y solo brillan las estrellas más grandes, bastó una sola luz para iluminar el T-Mobile Arena: la de un crochet de izquierda directo al mentón de Charles Oliveira, a los 2:27 del primer asalto del combate estelar.
Quién avisa no es traidor. Eso debió pensar el hispanogeorgiano al ver a su rival con la mirada perdida, desplomado en la lona. Lo había advertido una y otra vez: “Lo voy a noquear en el primer asalto. Ya lo he soñado y ahora solo voy a recoger lo que es mío”, repitió durante toda la Fight Week ante la prensa desplazada a Estados Unidos. Incluso nosotros, que conocemos bien el poder de sus puños, llegamos a poner paños fríos a unas predicciones que sonaban a locura.
Oliveira, roto sobre la lona / LAP
Charles Oliveira, el hombre récord en finalizaciones (20) y sumisiones (16) dentro de la UFC, representaba un reto colosal en el redebut de Topuria en el peso ligero, una división donde un solo golpe puede acabar con todo. Pero otra vez el chico de 28 años tuvo razón: ya es campeón de las 155 libras y el décimo doble monarca en la historia de la UFC.El ‘Matador’ cazó a su presa con una combinación que ya forma parte de los momentos legendarios de los combates por el título.
3 LEYENDAS CONSECUTIVAS
Nunca antes habíamos visto a ‘Do Bronx’ con esa mirada desorientada dentro del octágono. Su rostro ensangrentado y su incapacidad para ponerse en pie tras el brutal KO estremecieron a muchos aficionados, que vieron cómo el ‘villano’ de la película volvía a arruinar la narrativa que deseaban.
Oliveira, uno de los peleadores más queridos de los últimos tiempos en las MMA, se suma a la lista de víctimas ilustres de Ilia Topuria en una racha difícil de comparar. Primero Volkanovski en Anaheim, luego Holloway en Abu Dabi y ahora Charles en Las Vegas. Tres leyendas rendidas ante el mejor peleador del mundo, un atleta que representa a la nueva generación de artistas marciales mixtos, con un estilo implacable y sin fisuras. Sus manos pesan como bloques de cemento y su poder de nocaut puede apagar cualquier luz. Estamos ante quizás la racha más increiíble que nunca antes un púgil haya logrado. Finalizar de una forma tan dominante a tres instituciones y ex campeones de la UFC está a la altura de unos pocos elegidos.
“Sé que soy vencible, por eso entreno y me esfuerzo”
Visto lo visto en su última actuación, ya no suena descabellado su deseo de subir al peso wélter en busca de la triple corona. Topuria tiene pegada para dormir a cualquier 170 libras, y su estado mental y físico transmiten un mensaje claro: ahora mismo, nadie puede detenerlo.
“No, invencible no me siento porque pongo muchísimo esfuerzo. Sé que soy vencible, por eso entreno y me esfuerzo todos los días muchísimo. Al final pongo muchísimo trabajo. Sé que he hecho todo lo que estaba en mis manos y que la victoria es mía. Siempre lo digo: cuando doy el peso, ya soy el ganador. Dentro del octágono puede pasar cualquier cosa, pero yo nunca me quedaré con las ganas de saber qué hubiera pasado.”, nos dijo a SPORT en una de las últimas preguntas de su rueda de prensa.(S).