Enfrentada al desgaste físico y mental, la jugadora castellonense elige cuidarse y pronostica una vuelta más fuerte.
Castellón, julio de 2025
Sara Sorribes, número 85 del ranking WTA, ha tomado una decisión que va más allá de lo deportivo: anunció una pausa indefinida en su carrera debido a un intenso desgaste físico y mental. En sus primeras declaraciones públicas, la tenista de La Vall d’Uixó sostuvo que “no pasa nada por parar” y que esta determinación implica también valentía para “reconocer que necesitas cuidarte”.
El momento del anuncio fue especialmente revelador: “Recuerdo muy bien el momento en que dije ‘necesito parar’… fue duro, porque implica renunciar a algo que amas, pero también fue muy liberador”. Sorribes admite que llevaba meses acumulando una profunda sensación de agotamiento: “vengo sufriendo desde hace mucho dentro de la pista… la Sara alegre que se ve fuera no es la realidad”.
Durante estos tres meses de descanso, ha aprendido a escuchar su cuerpo y su mente, y a valorar las señales que hasta ahora ignoraba. Según sus palabras, esta decisión le permitió descubrir “el cariño que me profesa mucha gente, dentro y fuera del deporte”. Asegura que el entorno cercano –familia, amigos, equipo y su patrocinador– la acompañó sin presionar, lo que ha sido clave en este proceso de recuperación.
Más allá de su propio camino, Sorribes dirigió un mensaje directo a todas las deportistas: “Que escuchen su cuerpo, pero también su cabeza. Que no se comparen… y que el entorno es clave”. Su confesión se suma a una tendencia creciente en el tenis femenino, en la que figuras reconocidas como Naomi Osaka o Paula Badosa han optado por pausar sus carreras para priorizar su salud mental.
Los datos de su trayectoria ilustran el esfuerzo físico y emocional de su carrera. A sus 28 años, alcanzó en 2022 el puesto 32 del ranking WTA en individuales, y ha logrado títulos destacados como el de Guadalajara (2021), Cleveland (2023) y un medallero olímpico de bronce en dobles en París 2024. Sin embargo, también sufrió lesiones —incluida una fractura de escafoides— que derivaron en largos periodos de recuperación y desgaste continuo.
La repercusión fue inmediata. Tras anunciar su pausa, fue distinguida con el premio “Mujer del Mediterráneo 2025”, un reconocimiento a su trayectoria y valores. Aunque sin competir, recibió una ovación que premiaba no solo su rendimiento, sino también su honestidad y compromiso personal.
El entorno profesional del tenis ha reaccionado con empatía. La joven Alexandra Eala, número 72 del mundo, expresó su apoyo y destacó la valentía de Sorribes para priorizar su bienestar. Desde el punto de vista de los especialistas, su pausa se inscribe en un contexto más amplio en el deporte de élite, donde la presión constante puede erosionar el rendimiento tanto físico como emocional.
El futuro de Sorribes aún se encuentra en una encrucijada: no ha definido si su regreso será parcial o definitivo, y prefiere tomar la decisión atendiendo a su evolución personal. Lo que sí queda claro es que ya no es la misma tenista. Ha recorrido un proceso que le ha brindado perspectiva, descanso emocional y la convicción de que su relación con el tenis debe evolucionar.
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