La prevención también depende de condiciones humanas dignas.
Ceuta, España
El Ministerio de Sanidad convocó de urgencia a las comunidades autónomas para coordinar el suministro de vacunas destinadas a las personas migrantes que permanecen en Ceuta. La Comisión de Salud Pública estudiará la activación de un mecanismo de solidaridad que permita trasladar dosis desde distintos territorios españoles. Entre las vacunas prioritarias figuran la triple vírica y las destinadas a prevenir varicela, poliomielitis, tétanos y difteria. La medida responde a la presión asistencial generada tras la llegada masiva de personas desde Marruecos y a las condiciones de hacinamiento registradas en algunos espacios.
Los datos comunicados por Sanidad incluyen dos casos confirmados de tuberculosis y 18 menores con resultado positivo en la prueba de Mantoux. Este último resultado indica contacto previo con la bacteria, pero no confirma por sí mismo una enfermedad activa ni contagiosa. Profesionales sanitarios también han atendido cuadros de gastroenteritis, sarna e impétigo, infecciones favorecidas por la falta de higiene, el contacto estrecho y la dificultad para mantener seguimiento médico. El Ejército español ha contabilizado además 24 casos de sarna entre militares destinados en la ciudad, aunque Defensa ha señalado que algunos eran anteriores a la emergencia migratoria.
La crisis ha provocado miles de asistencias en el Hospital Universitario, los centros de Atención Primaria y los dispositivos desplegados por Cruz Roja. El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria registró 5.801 atenciones relacionadas con la emergencia durante las primeras dos semanas, mientras los equipos humanitarios realizaron más de 2.500 intervenciones adicionales. Aunque la ocupación hospitalaria general no demuestra por sí sola un colapso completo, servicios como Urgencias, Medicina Interna y Atención Primaria enfrentan una presión extraordinaria. Una delegación del Ministerio visitará la ciudad para evaluar las necesidades de personal, infraestructura y coordinación.
La respuesta sanitaria exige evitar que la prevención epidemiológica se convierta en un argumento para estigmatizar a los migrantes. Las enfermedades detectadas no deben atribuirse automáticamente al origen de las personas, sino a la exposición prolongada al hacinamiento, la insalubridad y la interrupción de cuidados básicos. Vacunar, diagnosticar y ofrecer tratamiento protege tanto a quienes llegaron como a la población residente y al personal desplegado. El verdadero indicador de eficacia será la capacidad institucional para transformar una reacción urgente en una estrategia sanitaria sostenida, ordenada y humanamente responsable.
Phoenix24: claridad en la zona gris. / Phoenix24: clarity in the grey zone.