Rescate de la mina San José en Chile

Chile envuelve el rescate de los mineros en un símbolo de orgullo nacional.

El derrumbe de la mina San José se produjo el jueves 5 de agosto de 2010 alrededor de las 14:30 (UTC-4), dejando atrapados a 33 mineros a unos 700 metros de profundidad durante 69 días.​ El yacimiento, ubicado en la comuna chilena de Caldera, a 30 km al noroeste de la ciudad de Copiapó, era explotado por la compañía San Esteban Primera S.A.

Las labores de rescate comenzaron ocho horas más tarde por las complejidades, dirigidas inicialmente por el ingeniero en minas Miguel Fortt Zanoni. En la madrugada del viernes, grupos de rescatistas empezaron a trabajar para lograr acceso por una chimenea de ventilación mientras los mineros atrapados subían por la escalera de emergencia, pero el intento fracasó debido a que un tramo de la escalera no había sido instalado por la empresa. Se produjo un segundo derrumbe en la tarde del sábado 7 de agosto, anulando la opción de salida por el tubo de ventilación.

Al enterarse del segundo derrumbe el Presidente Sebastián Piñera suspendió su visita a Colombia, donde iba a asistir a la asunción del mandatario Juan Manuel Santos, y se dirigió a la mina San José para acompañar a las familias de los trabajadores de la empresa San Esteban, a cargo del yacimiento. El gobierno chileno presidido por Sebastián Piñera anunció entonces que el rescate sería suspendido, pero Piñera escuchando a los familiares condujo a un nuevo intento, indicándoles que iba a realizar todo lo que estuviera en sus manos para encontrar a los mineros ojalá vivos, esta vez el nuevo intento se realizó bajo la dirección del ingeniero André Sougarret y la coordinación del ministro de Minería Laurence Golborne, utilizando maquinaria pesada de perforación.

El domingo 22 de agosto, 17 días después del accidente, los mineros fueron hallados con vida, aunque con notorios síntomas de desnutrición. En ese entonces se habían organizado para racionar la muy escasa comida disponible en el refugio, potabilizar agua y promover un espíritu solidario que permitiera mantener alta la moral y buena convivencia. El día 24 de agosto llegó a la Mina San José el “Grupo de Tarea Naval 33” compuesto por especialistas en submarinos y un doctor experto en medicina de sumersión de la Armada de Chile, al mando del Capitán de Navío Renato Navarro Genta, con la tarea de sumarse al grupo de rescate. También arribó a la zona un equipo del Ministerio de Salud de Chile a cargo del entonces ministro de salud, Jaime Mañalich, a la vez que se capacitaba en medicina operativa naval al equipo de la ACHS.

Comenzaron así las tareas para abrir un pozo lo bastante ancho como para enviar una cápsula de rescate hasta el refugio, disponiéndose a tal efecto tres planes alternativos. En este lapso los sobrevivientes fueron alimentados y monitoreados a través de la perforación inicial, mientras se comunicaban con sus familiares provisionalmente asentados en el “Campamento Esperanza”. Tras 33 días de perforaciones solo interrumpidas por desperfectos mecánicos, uno de los tres planes —el B, con la máquina Schramm T130— consiguió «romper fondo» a 623 metros de profundidad. Luego de encamisar parcialmente la perforación se inició la extracción de los mineros siguiendo un plan diseñado por el jefe interno de gobierno del ministerio del interior, Christian Barra, y el Comandante del GT Naval, Capitán de Navío Renato Navarro, empleando para tal efecto una de las tres cápsulas individuales, Fénix 2 (las tres cápsulas Fénix fueron idea de Alejandro Poblete Villablanca, ingeniero mecánico) a las 00:00 h del miércoles 13 de octubre, y diez minutos después se logró traer a la superficie al primer minero, continuando con los siguientes a un ritmo aproximado de uno por hora.

Hasta la fecha es el mayor y más exitoso rescate de la historia de la minería a nivel mundial (todos los trabajadores resultaron vivos e ilesos),2​ siendo a su vez el evento mediático con mayor cobertura de esas características, con entre 1000 a 1300 millones de telespectadores (sólo superado por el funeral de Michael Jackson de 2009 y excediendo por más de 400 millones de televidentes a la misión Apolo XI de 1969). Según un estudio, el impacto mediático mundial del rescate es el mayor de la historia reciente de Chile, superior al que generó el terremoto del 27 de febrero de 2010.​

El rescate tuvo un costo de 29 millones de USD, de los cuales dos tercios fueron aportados por el Estado y el resto por donación de empresas privadas que controlan el 80 % del sector minero. El gobierno acordó con la empresa propietaria de la mina la cancelación de la deuda en un monto de 5 millones de dólares.​

La investigación penal fue cerrada en agosto de 2013 sin realizar imputaciones contra ninguna persona. En 2017 aún estaba pendiente un juicio de los mineros y sus familiares contra el gobierno chileno, por responsabilidad civil.

Primer derrumbe

El derrumbe en la mina ocurrió aproximadamente a las 14:51h (GMT-4) del jueves 5 de agosto de 2010, pero la empresa San Esteban Primera S.A., propietaria del yacimiento, informó del mismo a las 19:30h, demorando el inicio de las tareas de rescate hasta las 22 horas. ​ Ese mismo día, los familiares de los mineros accidentados se instalaron en carpas al otro lado del cerco de la mina, formando un asentamiento que sería conocido como Campamento Esperanza, que llegó a albergar a más de tres mil personas.

Primeras operaciones de rescate

Inicialmente, el rescate estuvo a cargo del tercer comandante de Bomberos de Copiapó, Álvaro Urrutia, junto con Integrantes de la brigada de emergencias de minera Carola y la supervisión de la Minera Punta del Cobre, que llegó a apoyar las labores de rescate. Ése despliegue fue supervisado posteriormente por la ministra del Trabajo y Previsión Social, Camila Merino, el subsecretario de Minería, Pablo Wagner, el gobernador del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin),

La Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (ONEMI) confirmó ese mismo día la identidad de 34 mineros encerrados en el yacimiento. La gravedad de la tragedia no fue difundida por los medios de comunicación chilenos en la noche del 5 de agosto, sino a la mañana siguiente, al tomar la información entregada por la ONEMI y calificar el tamaño del derrumbe. La noche del 6 de agosto de 2010 se comunicó que un minero que se quedó dormido en el momento del accidente había sido registrado erróneamente en la lista de la ONEMI, y se confirmó de manera definitiva que los mineros atrapados bajo tierra eran 33. En las primeras 48 horas, los mineros intentaron salir subiendo por la escalera de seguridad de la chimenea de ventilación del refugio, ubicado a 688 metros de profundidad, pero la evacuación fue imposible porque la empresa minera no había terminado de construir la salida de emergencia. Los mineros atrapados que fueron a explorar esa salida llegaron hasta los 235 metros de profundidad y quedaron a solo 20 metros de los rescatistas, pero debieron volver al refugio. Poco después, la vía de escape quedaría bloqueada por un segundo derrumbe.

Segundo derrumbe y cancelación del rescate

El presidente Sebastián Piñera suspendió su asistencia a la posesión del presidente colombiano Juan Manuel Santos para viajar a Chile.

 El ministro de Minería, Laurence Golborne, se encontraba en Ecuador. como parte de la comitiva presidencial. Golborne viajó a Chile la tarde del viernes 6 y se trasladó al lugar del desastre la mañana del sábado 7 de agosto.

 Una vez allí, comunicó a la prensa y a los familiares de los mineros que había ocurrido un nuevo derrumbe que había bloqueado definitivamente la chimenea de ventilación a través de la cual se había planeado rescatar a los mineros.

Luego de que la falta de escaleras y el segundo derrumbe cancelaran la posibilidad de una evacuación por la chimenea de ventilación del refugio, el gobierno consideró que no había más esperanzas y anunció que habían cancelado las tareas de rescate.  Las protestas de los familiares llevó a retrotraer la decisión, y el gobierno designó al ingeniero André Sougarret, quien decidió realizar un pozo que comunicara la superficie con el refugio, mediante máquinas perforadoras de exploración minera, para establecer contacto con los mineros atrapados.

Este operativo se realizó utilizando hasta 10 equipos de sondaje, algunos de punta diamantada y otros denominados de aire reverso, equipos de distinta tecnología y eficiencia. (I).

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