Tras una fase complicada, Jon Rahm muestra indicios de recuperación técnica y mental que podrían marcar un antes y un después en su camino al Open.
Royal Portrush, julio de 2025
Después de semanas erráticas y fuera de ritmo, Jon Rahm parece retomar el pulso competitivo. Su reciente actuación en el Open Británico, aunque irregular, evidenció una mejora en aspectos clave: precisión desde el tee y firmeza en el putt. En la segunda jornada en Royal Portrush, cerró con par, destacándose frente a rivales que lucharon bajo presión climática adversa. Además, ha sido reconocido por comentaristas de Golf Monthly como un favorito en las apuestas, gracias a su forma en campos grandes y links tradicionales.
Todo indica que Rahm, de 30 años, atraviesa una fase de ajuste progresivo. Su octava participación en el Open refleja una continuidad: terminó T11 en Portrush 2019, fue tercero en 2021, séptimo en 2023 y ahora parece encaminarse hacia una mejor actuación. Viene de un notable rendimiento en Valderrama, donde casi ganó un torneo del LIV, lo que le permitió recuperar su confianza y la precisión en el swing. Esa senda positiva también coincidió con una ronda solvente en el PGA Championship, donde consolidó top‑10.
Técnicamente, Rahm ha revisado su puesta en línea: despliega un mayor control en golpes de aproximación y ha mejorado su capacidad para fie creo putts claves. Tal como señaló una publicación especializada en tecnología de golf, su juego se ha ido despojando de la inconsistencia reciente, recuperando fluidez y agresividad con sentido. Su experiencia como links player —dos veces ganador del Irish Open— lo convierte en un aspirante sólido en circunstancias cambiantes, donde la adaptabilidad es más valiosa que la potencia pura.
A nivel psicológico, Rahm se ha mostrado más calmado y consciente en entrevistas previas. Ha reconocido que el Open representa el gran anhelo que queda pendiente en su palmarés, y se declara con fe renovada en su estrategia.
Esta leve mejora encierra varias implicaciones: por un lado, puede romper la dinámica baja de rendimiento tras su salida del PGA Tour a LIV Golf; por otro, posiciona a España nuevamente como protagonista en el último Major de la temporada, recordando la estela de Seve y reforzando la narrativa nacional de redención.
Si continúa por esta línea, con control mental, desarrollando su técnica y aprovechando su experiencia en links, Rahm podría regresar a los niveles que lo llevaron al Masters y al US Open. El desafío es claro: mantener la consistencia que lo distinga de los golpes demoníacos y encaramarlo al peldaño que le falta para ser figura completa de la historia del golf español.
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