El golfista busca romper su silencio triunfal en 2025 mientras la presión se acumula tras un año sin títulos.
Oakmont (EE. UU.), 6 de agosto de 2025 — Jon Rahm encara su momento más crítico en los últimos años. A sus 30 años, el español llega al US PGA Championship tras acumular múltiples puestos entre los diez mejores en grandes torneos, pero sin lograr una victoria destacada desde su incorporación al LIV Golf a finales de 2023. Su reciente actuación en Quail Hollow, donde lideró buena parte del evento antes de desmoronarse en los tres últimos hoyos y perder por cinco golpes ante Scottie Scheffler, expuso tanto su potencial como su vulnerabilidad emocional.
El análisis posterior de expertos reveló que Rahm estuvo entre los improvisadores más resilientes hasta el hoyo 15, pero una doble bogey en el 17 y errores consecutivos en el 18 cerraron sus esperanzas de lograr el título. En su declaración pública, Rahm calificó ese tramo final como un golpe difícil de digerir: “No fue un mal swing, simplemente fue desafortunado”. Su vulnerabilidad quedó patente al ser consolado por su esposa en imágenes que recorrieron las redes sociales, y que evidenciaron el peso emocional de una derrota autoimpuesta.
A pesar de la frustración, Rahm no pierde perspectiva. Ha reiterado que las críticas ligadas a su traspaso al LIV Golf son superficiales y que el origen de sus fallos radica en problemas técnicos puntuales en su swing. Apunta, además, a que su rendimiento ha mostrado signos de recuperación en 2025, con top‑10 en el Masters, el Open y el PGA, y un estilo más consistente en tacadas prolongadas de presión.
El problema central estriba en la ausencia de triunfos. Aunque se ha mantenido entre los primeros puestos—incluyendo siete top – 10 en majors recientes—su última victoria fue en 2023 con el US Open y el Masters. En una temporada donde otros grandes del circuito ya han ganado títulos, Rahm forma parte de un grupo que también incluye a Morikawa y Schauffele, jugadores de alto nivel que aún no han levantado un trofeo en 2025.
La combinación de expectativas internas y exigencia pública aumenta. Rahm lidera Legion XIII en LIV Golf y fue uno de los pilares del circuito saudí, donde ha ganado múltiples torneos. Sin embargo, su transición al nuevo formato puso en evidencia una brecha entre resultados y percepción: muchos cuestionan cómo puede ser catalogado como uno de los mejores del mundo si no ha conseguido cerrar juegos en momentos decisivos.
Más allá del aspecto técnico, el contexto estratégico es tenso. Rahm camina con la mira puesta en el US Open en Oakmont, donde ganó en 2021, y en el Open Championship, al que considera el major más prestigioso del golf. Su éxito allí podría ratificar que aún tiene margen para conquistar uno de los dos grandes que le faltan y completar un Career Grand Slam.
El margen de error se estrecha. Si logra victoria en Oakmont, borrará cualquier duda sobre su competitividad. Si no, su carrera correrá el riesgo de quedar definida más por los vuelos altos no aterrizados que por los golpes ganadores.
Porque cuando las estadísticas se alinean pero el trofeo aún esquiva tus manos, el verdadero desafío no está en el green: está en la mente que decide si persistir o colapsar.
Esta pieza fue desarrollada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en fuentes confiables, datos públicos y análisis riguroso, en coherencia con el contexto global vigente.
This piece was developed by the Phoenix24 editorial team using reliable sources, public data, and rigorous analysis in alignment with the current global context.