Si quieres que tu perfume dure más, entonces tienes que poner atención en cosas como la concentración y los ingredientes (y la calidad), pero también debes saber en qué lugares debes aplicarlo, y cómo eso puede afectar tanto su duración como su proyección (lo que hace que se note más).
Cuando te pones perfume antes de salir de casa, el objetivo no es oler bien de camino a la oficina, a tu cita, a la fiesta o al evento al que te diriges, el objetivo es oler bien durante todo el día, de preferencia sin tener que cargar con una botella de perfume para tener que estar replicando cada cierto tiempo.
Hay perfumes que no son de larga duración y que sí necesitas aplicar de nuevo para que se mantenga, pero también hay formas de aplicar que permiten obtener más de cualquier perfume, y extender el tiempo en el que se mantienen presentes. Estos métodos pueden hacer que hasta los perfumes más ligeros duren más de lo esperado.
Para que tu perfume dure más horas, sin importar qué tipo de perfume sea, entonces conocer los puntos de pulso, y aprovecharlos, es esencial.
¿Qué son los puntos de pulso?
Lugares como el cuello, las muñecas, el doblez de los codos, la zona detrás de las orejas y el pecho son lugares donde los vasos sanguíneos están más cerca de la piel, y a esas zonas se les conoce como puntos de pulso, que son puntos del cuerpo en el que se produce mucho más calor naturalmente y de manera constante.
¿Por qué debes aplicar tu perfume en los puntos de pulso?
Aplicar el perfume en los puntos de pulso no solo ayuda a que utilices bien tus fragancias, a que no abuses de ellas y a que te duren más, sino que, debido al calor que estos puntos irradian, ayuda a que la fragancia se active, a que tenga una mayor proyección, a que la duración de un perfume sea más larga e incluso permite difundir el aroma en el aire (por ejemplo, cuando te mueves, la fragancia se difunde y llega hasta las demás personas, pero de una manera más sutil y menos abrumadora).
Lo que pasa es que el calor de la piel hace que las moléculas del perfume se evaporen a un buen ritmo, lo que permite que el perfume se libere de mejor forma y a que se quede, se desarrolle y revele todas sus notas, lo que también lleva a que la duración sea mayor.
Además, estos puntos son áreas del cuerpo con las que las demás personas interactúan de manera natural, como cuando alguien te saluda de mano o se acerca a ti para contarte algo, y eso también hace que el perfume se pueda notar más cuando estas interacciones suceden. Y lo mejor es que la fragancia mantiene cierta sutileza y no llega a volverse abrumadora (como cuando usas un exceso de perfume o te lo aplicas por todo el cuerpo, que es algo que se considera de mal gusto).
Claro que, si tu perfume es de calidad baja, si es muy ligero o si no tiene una buena concentración, este método de aplicación solo te va a llevar hasta cierto punto, y va a llegar un momento en el que tu perfume va a desaparecer casi por completo.
Otra de las claves que los expertos recomiendan es que, después de aplicar el perfume, no talles las superficies en las que se encuentra, ya que eso puede hacer que la fragancia se vea afectada (tanto el aroma como la duración). Lo que hay que hacer es rociar de 2 a 3 veces, a unos centímetros de la piel, y presionar ligeramente para permitir que la fragancia se absorba bien.
Si tu perfume es ligero, el cuello es uno de los mejores puntos de pulso para aplicar, ya que ahí se genera suficiente calor como para activar la fragancia. Si tu perfume es más fuerte, es buena idea aplicarlo en la zona del pecho, ya que la fragancia va a subir desde ahí, de una manera que no es abrumadora. (GQ).