Hace 100 años, el 21 de abril de 1926, nació en Londres quien se convertiría en la monarca (mujer) que más años ha reinado en la historia. Este solo dato es indicativo de Tauro, el signo al que perteneció Isabel II, el cual describe a personas que buscan estabilidad, control y continuidad. Aprovechando que ya estamos en la temporada del signo del toro, te damos 10 características de la añorada reina de Inglaterra que la definen como una de las Tauro más emblemáticas que han existido.
Longevidad y lealtad
Los expertos en realeza y quienes la conocían bien, sabían que la reina Isabel II nunca iba a abdicar. Ella entendía que el rol que le había tocado interpretar era de por vida y por lo tanto su compromiso con la corona era inquebrantable. Lejos de buscar jubilarse, ella siguió trabajando básicamente hasta el último día de su vida, el cual llegó cuando tenía 96 años.
Tauro describe a personas trabajadoras, pero que, como saben administrar su energía, resisten los esfuerzos sostenidos. Por esta razón, quienes son de este signo suelen vivir muchos años.
Amante del campo y la naturaleza
Para las Tauro, relacionarse con la naturaleza es indispensable para sentirse bien y por eso necesitan realizar con frecuencia actividades al aire libre. La reina Isabel II se autoconocía bien, así que uno de sus refugios favoritos era su Castillo de Balmoral, una residencia rural en Escocia donde disfrutaba mucho caminar, hacer picnics, montar a caballo y convivir con un entorno natural lejos de la vida urbana.
Click con los animales
Tauro es un signo muy conectado con sus instintos, o sea que puden tener buena química con los animales. Isabel II fue una apasionada de la equitación; aprendió a montar desde muy joven y siguió haciéndolo durante casi toda su vida, incluso en edad avanzada. Ella era propietaria de caballos purasangre de muy alto valor que competían en eventos importantes como Royal Ascot, una de las carreras de caballos más famosas del Reino Unido. La reina no solo amaba a sus caballos, sino que sabía bastante sobre temas de pedigrí, entrenamiento, crianza, etc.
También es muy conocido su amor por los perros, en especial los corgis, una raza que crió durante décadas al punto de llegar a tener más de 30 a lo largo de su vida. Sus perros la acompañaban en su vida cotidiana y en muchos de sus viajes. Se sabe que ella supervisaba personalmente su alimentación y rutinas.
De decisiones firmes
Cuando su exnuera, la princesa Diana, murió en agosto de 1997, su reacción inicial fue permanecer en Balmoral Castle y no hacer declaraciones públicas. Aun en contra del consejo de varias personas, ella decidió mantenerse en silencio hasta que no tuvo más remedio que ceder a la presión social y dar un comunicado cuando se dio cuenta de que su firmeza le estaba generando desaprobación y muchas críticas.
Sus allegados sabían que, cuando tomaba una decisión, lo peor que se podía hacer era intentar hacerla cambiar de parecer de manera directa. Lo mejor era darle toda la información disponible sobre el asunto y ella, a su tiempo, reflexionaba sobre el asunto para ajustar sus decisiones si llegaba a considerarlo necesario.
De pocas palabras
Los y las Tauro no suelen ser personas demasiado comunicativas, sino que más bien se expresan con monosílabos o gestos. Isabel II manejó un estilo práctico y un tanto escueto a la hora de establecer comunicación con la gente.
Sus discursos eran medidos y breves, como por ejemplo el mensaje que tradicionalmente daba en Navidad, que siempre era conciso, bien redactado y sin excesos emocionales.
En cuanto a temas políticos, evitaba hacer comentarios espontáneos y en sus audiencias con los primeros ministros que le tocó conocer durante su largo reinado, era conocida por escuchar más que hablar. En sus actos públicos era cordial, pero mantenía una actitud reservada y nunca dio entrevistas extensas ni reveló demasiado sobre su vida privada.
Protocolaria y constante
Tauro es un signo que prefiere lo predecible y estable a los cambios. Precisamente la reina siguió rutinas casi invariables durante décadas, como sus horarios para levantarse y acostarse, la hora del té, su momento para revisar documentos, tener audiencias, etc.
En actos oficiales, rara vez improvisaba. Su manera de saludar, vestir o dirigirse al público seguía normas muy definidas y apegadas al protocolo. Sus discursos eran siempre institucionales y con un tono sobrio y centrado en el deber, aunque optimista. Jamás rompió con la tradición de no opinar públicamente sobre política.
En conjunto, esa “previsibilidad” era una forma de proyectar estabilidad en su papel como jefa de Estado.
Estilo definido y reconocible
Por lo general, las personas Tauro tienen buen gusto para vestir y, una vez que encuentran su estilo, difícilmente le hacen cambios. El de la reina Isabel II era uno de los más reconocibles del mundo y consistía de colores llamativos (para ser fácilmente visible en multitudes y actos oficiales), sombreros como sello personal, abrigos estructurados, conjuntos coordinados prefiriendo los trajes de dos piezas, un bolso pequeño, joyas con significado histórico y zapatos cómodos y discretos.
Su consistencia visual reforzaba su imagen de continuidad, autoridad y estabilidad institucional.
Territorial
A las personas Tauro les gusta tener un espacio delimitado que puedan llamar suyo para moverse a sus anchas y ejercer desde ahí un control en su entorno.
Isabel II no tenía problema con abrirle al público partes selectas del Palacio de Buckingham, pero el Castillo de Balmoral y Sandringham House eran para ella espacios muy personales a donde iba a refugiarse y alejarse del escrutinio público. Las pocas fotos que existen de ella y su familia en estos lugares suelen ser autorizadas y organizadas por la propia Casa Real, por ejemplo en vacaciones familiares o celebraciones.
Subió el valor de “la marca”
Uno de los temas que rige Tauro es el dinero, así que quienes son de ese signo llegan a tener un interés exaltado en los temas económicos y además un buen instinto para manejar sus finanzas.
La reina mostró habilidad al gestionar sus recursos, patrimonio y valor institucional, como por ejemplo el Ducado de Lancaster, un conjunto de valores e inversiones en el Reino Unido que pertenece al rey o reina en su calidad de duque de Lancaster. Incluye fincas agrícolas, edificios, propiedades comerciales y terrenos que producen rentas con las que se cubren gastos oficiales y personales del monarca. Bajo el reinado de Isabel II se mantuvo rentable y bien administrado.
Su consistencia en todo lo que hacía, imagen pública y sentido del deber fortalecieron el prestigio global de la familia real, algo comparable a la buena gestión de una marca a largo plazo.
Control estricto
Tauro es un signo que describe a personas con una perspectiva pragmática a quienes les gusta que las cosas funcionen de la mejor manera y no dejar nada a la improvisación.
Este aspecto de la personalidad de Isabel II armonizaba muy bien con el rol que le tocó interpretar, pues le era natural cuidar las formas, ser estricta con los protocolos, supervisar cómo se presentaba su familia en público y controlar los momentos de crisis o controversia para volver a imponer el orden institucional.
Sin duda, su liderazgo era muy a lo Tauro: reservado pero firme y centrado en la estabilidad, el orden y la protección de la corona para seguir justificando su existencia. (H).