Beber alcohol después de los 60 años, ¿es realmente dañino para la salud? En Francia, por ejemplo, desde 2017, la Santé Publique France recomienda no superar las diez copas de alcohol a la semana, con un máximo de dos al día y, sobre todo, no a diario. Éstas ya son pautas estrictas, pero según un estudio reciente publicado en JAMA Network este año, quizá no sean suficientes para algunas personas, sobre todo las mayores de 60 años.
En términos generales, esta investigación halló que, entre los bebedores de edad avanzada, incluso el bajo consumo de alcohol se asociaba con una mayor mortalidad entre los adultos mayores con factores de riesgo relacionados con la salud o socioeconómicos.
Mitos sobre el alcohol
Muchos de nosotros mantenemos ideas preconcebidas o mitos sobre el alcohol, algunos de los cuales han persistido durante décadas. En particular, se nos dice constantemente que “una copa de vino tinto al día es bueno para ti” o que “beber alcohol en pequeñas cantidades no hace daño”. Pero esto no es cierto. Timothy Naimi, director del Instituto Canadiense de Investigación sobre el Consumo de Sustancias, nos recuerda un triste hecho: “el alcohol es cancerígeno y contribuye a unos 50 tipos diferentes de muerte”. De acuerdo con este nuevo estudio, titulado Alcohol Consumption Patterns and Mortality Among Older Adults With Health-Related or Socioeconomic Risk Factors, cada copa cuenta, sobre todo a partir de cierta edad.
Riesgos de beber alcohol después de los 60 años
Este estudio, con base en datos de más de 135,000 personas de sesenta o más años de edad, permitió comprender mejor el impacto del alcohol en los distintos hábitos de consumo. Se clasificó a los participantes en cuatro categorías: bebedores ocasionales, bebedores de bajo riesgo, bebedores moderados y bebedores de alto riesgo, según la cantidad diaria de alcohol consumida. Para las mujeres, 10 gramos de alcohol al día se consideraban de bajo riesgo, frente a 20 gramos para los hombres. Los bebedores de alto riesgo consumían más de 40 gramos de alcohol al día. Una cerveza, una copa de vino o un aperitivo que a primera vista parecen inofensivos ocultan un peligro real, aunque sea inferior a estas cifras.
Los resultados del estudio son claros: incluso entre los bebedores de bajo riesgo, la tasa de mortalidad por cáncer es un 10% mayor que entre los bebedores ocasionales. Este porcentaje se eleva al 33% entre los bebedores habituales, con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y otras causas de muerte.
El vino tinto, ¿un falso amigo?
Durante mucho tiempo se ha considerado que tomar vino tinto, sobre todo con las comidas, es bueno para la salud. Pero el estudio demuestra que, aunque estos bebedores parecen tener un riesgo ligeramente menor de cáncer, esto no significa que el vino sea una cura milagrosa. Según Rosario Ortola, coautora de la investigación, “los factores beneficiosos serían otros comportamientos saludables, como una dieta equilibrada o una actividad física regular”. Está claro que no es el vino el que salva el día, sino los hábitos que lo acompañan. Al fin y al cabo, la mejor forma de disfrutar de la vida es, sin duda, conservarla.
Un llamado a la moderación, sobre todo a partir de los 60 años
Entonces, ¿qué podemos aprender de este estudio? Aunque sigue circulando la idea de que una o dos copas no hacen daño, estudios recientes llegan a una conclusión muy diferente. El alcohol, incluso en pequeñas cantidades, no es en absoluto inofensivo, sobre todo para las personas mayores de 60 años. Beber alcohol con moderación no significa que sea sin riesgo, aunque es evidente que el estilo de vida en general desempeña un papel fundamental.
Quizá haya llegado el momento de replantearnos nuestras tardes de beber y recurrir a alternativas más sanas. Si hasta Bradley Cooper y Brad Pitt lo consiguieron, ¡tú también puedes! (GQ).
