El CEO de Instagram intenta disipar el mito de la escucha secreta; el debate sobre privacidad y publicidad personalizada vuelve a encenderse.
Ciudad de México, octubre de 2025
Una de las sospechas más persistentes entre usuarios de redes sociales ha sido abordada de frente: ¿Instagram espía tus conversaciones usando el micrófono del teléfono? Adam Mosseri, director de la plataforma, lo negó en un video público, asegurando que la aplicación no activa el micrófono sin permiso para planificar anuncios personalizados. Según su versión, hacerlo implicaría una invasión grave a la privacidad y tendría efectos técnicos evidentes, como un mayor consumo de batería o la aparición de indicadores visuales en la pantalla.
Mosseri explicó que, si el micrófono estuviera activo sin autorización, los usuarios lo notarían: “Verías una lucecita en la parte superior de la pantalla”, afirmó. Además, comentó que una escucha oculta consumirá recursos que afectarían el rendimiento del teléfono, un costo que ninguna compañía podría sustentar por temor al rechazo público.
Para quienes han experimentado la llamada sincronía entre una conversación reciente y un anuncio inesperado, Mosseri ofreció varias explicaciones alternativas: que el usuario vio el producto en línea sin recordarlo, que existe un cruce de intereses con amigos o perfiles similares, o que el anuncio se quedó en la memoria sin que el usuario lo advirtiera. En algunos casos, dijo, podría ser simple coincidencia.
No obstante, la discusión no termina en la negación del micrófono. Meta —empresa matriz de Instagram— anunció que sus sistemas comenzarán a usar datos de interacción con sus herramientas de inteligencia artificial para personalizar anuncios y contenido en sus plataformas. Este cambio, que entrará en vigor en diciembre, introduce un nuevo canal de recopilación de señales de usuario que algunos críticos consideran más intrusivo que activar un micrófono.
Mosseri admitió que su explicación no convencerá a todos: “Sé que algunos no me van a creer sin importar cuánto intente explicarlo”, reconoció. Pero insistió en dejar claro que la plataforma no opera escuchando conversaciones privadas. El foco, dijo, debe estar en cómo se procesan los datos que los usuarios entregan voluntariamente.
La polémica revela una tensión central en el mundo digital: la línea entre personalización útil y vigilancia silenciosa. Las empresas aseguraban que no necesitan micrófonos activos para anticipar intereses de consumo. Pero al redefinir sus mecanismos de segmentación en torno al intercambio conversacional con inteligencias artificiales, el signo de la transparencia o del control queda nuevamente abierto.
Cada silencio habla. / Every silence speaks.